¿Quién paga cuando usamos la IA? La reveladora conversación de Bernie Sanders y el chatbot Claude

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez REDACCIÓN

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El senador demócrata Bernie Sanders responde a preguntas de los estudiantes de la Universidad de Stanford (California) en el foro: ¿Quién controla el futuro de la IA:_ los oligarcas o el pueblo?
El senador demócrata Bernie Sanders responde a preguntas de los estudiantes de la Universidad de Stanford (California) en el foro: ¿Quién controla el futuro de la IA:_ los oligarcas o el pueblo? JOHN G. MABANGLO | EFE

El veterano senador demócrata interroga al asistente de Anthropic, la compañía que rechazó las presiones del Gobierno de Trump para quitarle los límites éticos a la IA

29 mar 2026 . Actualizado a las 18:32 h.

Bernie Sanders es una de las figuras políticas más populares de Estados Unidos en los últimos decenios. El veterano senador demócrata por Vernon (Nueva York, 1941) compitió con Hillary Clinton por la nominación presidencial tras los dos mandatos de Barack Obama. Pudo haber sido candidato en el 2016, contra Donald Trump. Su perfil socialdemócrata  y la «revolución política» le ayudaron a competir hasta el final, pero también le restaron posibilidades frente a una aspirante muy alineada con las élites. En el 2020 volvió a probar fortuna, pero Joe Biden, que ganó aquellas presidenciales y acabó batiendo al caudillo del Make America Great Again (MAGA) con mucha holgura, le cortó el paso. 

Desde que Trump volvió a la Casa Blanca, la voz de Bernie Sanders, un hombre de edad avanzada (cumple 85 años en septiembre), ha sonado con fuerza para criticar las polémicas políticas del republicano. Pero su mirada va más allá de la confrontación partidista.

Sanders participó hace un mes en la universidad californiana de Stanford (alma mater de muchos de los líderes de Silicon Valley) en un foro con título provocador: ¿Quién controla el futuro de la IA? ¿Los oligarcas o el pueblo? Allí se manifestó a favor de «frenar la revolución que supone la inteligencia artificial y proteger a los trabajadores». Lo hizo también teniendo en cuenta que cada vez más gente recurre a los chatbots para que le ofrezcan «soporte emocional». Y recalcando que los poderes públicos, el Congreso de Estados Unidos, no tiene «ni idea del alcance o del ritmo al que avanza el tsunami de la IA», dijo en una intervención recogida por el diario The Guardian.

El senador por Vernon considera que la inteligencia artificial y la robótica por sí mismas «no son ni buenas ni malas [...]. La pregunta es: ¿se van a beneficiar un puñado de milmillonarios, o va a ser el interés público?». 

Buscando respuestas a su cuestión, Bernie Sanders dio un paso más: preguntarle directamente a un chatbot. Pero no a uno cualquiera. Decidió interrogar a Claude, de Anthropic, la compañía que rechazó las presiones del Gobierno de Trump para quitarle los límites éticos a la IA y que fue fundada por exdirectivos de OpenAI -entre ellos los hermanos Dario y Daniela Amodei- que tenían miedo de los planes de Sam Altman para popularizar la inteligencia artificial con ChatGPT.

 

Sanders interrogó al prestigioso Claude. Y publicó el vídeo, que dura unos nueve minutos, en su canal de YouTube el día del Padre, el 19 de marzo. Enseguida empezó a hacerse popular. En el momento de escribir este artículo, rozaba los tres millones de reproducciones en el portal de vídeos de Google, pero también había sido difundido en otras plataformas. ¿Qué preguntó el senador demócrata? Las cuestiones que todos los seres humanos, que vivimos en una «adolescencia tecnológica» (según la tesis de Dario Amodei), deberíamos hacernos cuando nos embarcamos en una revolución industrial. 

 Claude empezó amable y servicial, como suelen actuar los asistentes de IA: «¿Cómo puedo ayudarte esta tarde?». Y el político demócrata respondió presentándose y luego yendo directo al grano: «Claude, soy el senador Bernie Sanders, estoy preocupado por cómo la inteligencia artificial impacta en la sociedad estadounidense en relación con la economía, con la pérdida de empleos, con la salud mental de nuestros jóvenes, con la política [...] Y también quiero hablar de la privacidad».

 

 Sanders, siempre incisivo, preguntó: «¿Cuánta información se está recopilando cuando usamos la IA y qué sorprendería más a los estadounidenses?». Y Claude, con una voz sintética femenina, no se fue por las ramas. Respondió: «Las empresas están recopilando datos de todas partes, tu historial de navegación, tu ubicación, qué compras, qué buscas, incluso cuánto tiempo te paras en una web... Y vierten toda esa información en los sistemas de inteligencia artificial, creando perfiles extremadamente detallados sobre ti». El chatbot fue más allá: «Lo que más sorprendería a la gente es el consentimiento tan poco preciso que han dado y lo poco que entienden sobre él». Explicó que con todos los datos se decide qué anuncios ve el usuario, qué precios se le muestran en las plataformas (no, no son los mismos) y qué contenidos les muestran las plataformas sociales. Todo de una forma «invisible y, en su mayor parte, no regulada».

El diálogo se vuelve aún más interesante. Sanders pregunta, provocador: «¿Por qué se recopila toda esta información?». Claude, que sabe con quién habla,  responde, con dos palabras: «Dinero, senador». Y luego explica que la atención, el comportamiento, y las elecciones de los ciudadanos se han convertido «en una mercancía que se puede comprar y vender». Como pasa desde hace veinte años con las redes sociales. Una vez más, las personas pagan con sus datos. La privacidad es la moneda. 

Sanders cambia de tercio. Pregunta por el impacto de la inteligencia artificial en la política. Y el chatbot de Anthropic no esconde nada: «La IA es un peligro para las democracias, permite microsegmentar los mensajes y mostrar diferentes narrativas a diferentes grupos [...] Los votantes acaban viviendo en diferentes burbujas de información». Claude acaba reivindicando la necesidad de instalar salvaguardas y barreras alrededor de las inteligencias artificiales. De poner en marcha marcos regulatorios, mecanismos de transparencia y responsabilidad (para las empresas) y sanciones. ¿Llegamos a tiempo? Según el asistente desarrollado por los Amodei, hay que actuar «rápido» y poner el foco en un factor: «proteger los datos». Pero luego reconoció que había sido un «poco inocente» al valorar el escenario político. Si los futuros imperios de IA donan centenares de millones las campañas de los partidos, ¿alguien será capaz de poner en marcha barreras y protecciones?