La IA impacta en la educación de las nuevas generaciones y los expertos ya alertan de sus riesgos

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En una imagen de archivo, alumnos gallegos aprendiendo a utilizar la inteligencia artificial generativa
En una imagen de archivo, alumnos gallegos aprendiendo a utilizar la inteligencia artificial generativa ANGEL MANSO

Los estudiantes logran realizar sus trabajos de manera más rápida, aunque ciertas investigaciones afirman que reduce la actividad cerebral de los jóvenes y empeora su aprendizaje

13 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Mientras en Australia se prohíbe el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, los cantos de sirena de la inteligencia artificial (IA) continúan resonando por todo el mundo. La nueva tecnología, calificada como disruptiva, ha creado ya otra realidad. También en la educación que reciben las nuevas generaciones, que tampoco son ajenas a unas herramientas que les facilitan desde las redacciones a las operaciones matemáticas. Donde más se está analizando su repercusión es en Estados Unidos. Un estudio de la corporación RAND afirma que los adolescentes ya tienen más posibilidades de usar la IA que sus progenitores

La revista The Economist agrupa a esta los chavales bajo el sobrenombre de Generación IA. Según la encuesta realizada por RAND, el 61 % de los estudiantes utilizan herramientas generativas para completar sus tareas. Ocurre algo similar con sus profesores, ya que el 69 % de los participantes en el estudio reconocieron que también se apoyan en programas como ChatGPT, Gemini o Copilot. China ha anunciado que la IA se estudiará en todas las escuelas de primaria y secundaria antes del 2030. En el trabajo de RAND, el 25 % de los jóvenes reconocieron que ya la utilizan todas las semanas

En otro proyecto, que analizó 68 escuelas secundarias de Inglaterra, los profesores de ciencias que usaban ChatGPT lograban reducir un 33 % el tiempo que dedicaban a la planificación de sus clases. En Bélgica, cerca de 4.000 jóvenes realizan pruebas con la IA para aprender idiomas: la tecnología les escucha mientras hablan y les indica que errores han cometido. Gigantes como Google también han desarrollado sus aplicaciones, que aseguran que se adaptan a las necesidades al usuario. Voces contrarias apuntan a que el rol del docente para detectar lo que requiere realmente un alumno todavía no puede ser substituido por la IA. Según el gigante tecnológico americano, un programa piloto en India para mejor la comprensión lectora demostró que quienes usan su aplicación Read Along tenían un 60 % más de posibilidades de mejorar su competencia que aquellos que no la usaron. Otro estudio del Banco Mundial afirmó que jóvenes de Nigeria que utilizaron Copilot durante el primer año de secundaria mejoraron su inglés muy por encima del ritmo habitual. 

La investigación de RAND incluye la valoración de los directores de los distritos escolares americanos: el 22 % considera que la IA perjudica el pensamiento crítico, mientras que el 61 % de los padres también lo cree así. Científicos de la Universidad de Stanford comprobaron que el 11 % de los estudiantes de secundaria había usado, durante el 2024, programas de IA para completar su trabajo, mientras que durante este 2025 ya había sido el 15 %. La gran incógnita no es solo conocer si los jóvenes usan la IA, algo que todas las voces reconocen, sino si les ayuda a algo más que realizar sus tareas de manera más rápida. Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) midieron la actividad cerebral de los chavales mientras realizaban una redacción. Según explica el artículo sobre la Generación IA de The Economist, los cerebros de los que usaron ChatGPT se usaron menos y tuvieron problemas para recordar una frase del ensayo que habían escrito

En un artículo reciente en Revista de Occidente firmado por el director del Centro Singular de Investigación en Tecnologías Inteligentes de la Universidad de Santiago de Compostela (Citius), Senén Barro, incidía en esta cuestión: el uso irreflexivo de la IA puede provocar que las nuevas generaciones vean mermadas sus capacidades cognitivas. ¿Adormecerá ChatGPT o Copilot sus cerebros? «Que los modelos lingüísticos hablen por nosotros puede condicionar no solo cómo nos expresamos, sino también como pensamos», apuntaba el que es uno de los mayores expertos de Galicia en la materia. «La lengua se aprende usándola. Si delegamos su uso en las tecnologías inteligentes, corremos el riesgo de atrofiar las habilidades que nos hacen hablantes plenos», apuntaba Barro. La IA ya ha impactado en la educación, de eso no cabe duda alguna. El problema es que resulta imposible afirmar si eso resulta positivo o negativo.