El gran bazar del fútbol continental

Xurxo Fernández Fernández
x. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

EL RENACER DE PORTUGAL

FRANCISCO LEONG | afp

Los traspasos sostienen a los clubes portugueses, expertos en la captación y exportación de talento

05 feb 2018 . Actualizado a las 13:40 h.

Adrien Silva eligió el 14. Es fácil imaginarlo en casa preparando el chiste; semanas de ensayo hasta salir a entrenar con la camiseta azul. Las cámaras lo enfocan y ahí está. Sonriendo, 14 a la espalda, con cinco meses por delante hasta poder jugar. El tercer fichaje más caro en la historia del Leicester tuvo que posponer durante media temporada su debut. El fax confirmando el traspaso llegó unos segundos tarde. Catorce, exactamente. De ahí el número elegido por el futbolista luso. Contratado el 1 de septiembre por 24,5 millones de euros, no pudo saltar al campo hasta que se abrió en enero el mercado invernal. Claro que para entonces apenas le llevaban ventaja los otros recién llegados desde Portugal. De entre los diez traspasos más importantes del pasado verano, solo uno, Ederson, ha logrado cuajar. El exportero del Benfica es titular con Guardiola en el City, que pagó 40 millones por él. También es habitual en el once Rubén Neves, pero juega en Segunda con los Wolves. El equipo que dirige Nuno, solvente líder de la categoría de plata inglesa, alista media docena de compatriotas del entrenador; casi todos, representados por Jorge Mendes. Neves, adquirido por 18 millones de euros, Diogo Jota, comprado hace unos días por 14 millones al Atlético, y el ex del Dépor Cavaleiro dan lustre al plantel, ejemplo de la política exportadora del fútbol portugués.

«Los grandes clubes, el Porto, el Benfica, el Sporting, tienen unos ingresos por televisión similares a los de un equipo de nivel medio bajo en la Liga española, pero deben competir en los grandes torneos con conjuntos de primera fila. Para equilibrar sus presupuestos necesitan captar talento y venderlo caro después». Jorge Teixeira, representante de futbolistas luso, explica así el peso de los traspasos para elevar el nivel de la competición. Las entidades más importantes invierten fuertemente en sus redes de captación. «Compiten en ese terreno en mercados abiertos para cualquier club europeo, como Sudamérica, y logran anticiparse. De este modo pueden permitirse ofrecer salarios bajos, lo que da un mayor atractivo a su producto en el momento de vender después», profundiza.

A su voz se suma la de Alberto Argibay, técnico con pasado en el fútbol luso (Farense, Marítimo y Sporting Braga) y actual vicepresidente ejecutivo para el Área Deportiva del fondo de inversión ICD. «Los clubes portugueses se anticipan a la competencia por su atrevimiento; no consideran que un jugador sea excesivamente joven, se fijan en sus condiciones sin tener en cuenta la edad. Y tienen éxito, solo hay que reparar en el número de futbolistas que exportan», apunta.

El balance es revelador. Esta campaña, nuevamente, los ingresos por venta de jugadores superarán con creces la inversión. Solo dos clubes, Tondela y Chaves, habrán gastado en traspasos más de lo percibido en este concepto, y en ambos casos son cantidades por debajo del millón de euros. «Han crecido además las ventas entre clubes del país, algo que antes apenas generaba movimientos. Eso y la nueva reglamentación que obliga a pagar los salarios acordados con los jugadores para poder competir ha supuesto un cambio positivo en el campeonato», sostiene Teixeira.

Argibay apunta a otras mejoras clave en la captación y formación de talento: «A partir de la Eurocopa se produjo una gran evolución en infraestructuras que coincidió con una generación de entrenadores muy preparados. En paralelo, llegaron inversores que inyectaron liquidez y supieron aprovechar la libertad de mercado. La liga se convirtió en puerta de entrada para el talento extranjero, especialmente, latinoamericano y de países con un vínculo cultural, como Brasil o las antiguas colonias africanas». «Grandes empresarios portugueses, antiguos jugadores y agentes montaron empresas vinculadas al fútbol, muchas con representación internacional. Proliferaron, por ejemplo, las sociedades en Brasil», desgrana este experto.

«Cada vez más, seremos el mercado donde los clubes ricos vendrán a comprar», augura Nuno Martins, periodista del diario Récord, muy crítico, sin embargo, con la falta de un consenso entre entidades que redunde en beneficio del torneo doméstico. «Está bien que la competición continúe reñida entre los tres grandes llegado febrero, pero considero que en el futuro inmediato torneos como la Liga de Campeones no estarán al alcance de los equipos portugueses», lamenta.

Porto, Benfica y Sporting no logran retener el talento en el que invierten ni el que generan en sus prolíficas canteras. Casi 250 jugadores lusos trabajan en el extranjero, según el CIES Football Observatory. «Existe una cultura de formación favorecida además por el sistema de filiales. Cualquier futbolista del primer equipo puede jugar en el B, se garantiza que los fichajes competirán», esgrime Argibay, adepto del método portugués: «La falta de recursos fuerza el orden y la coherencia, la inversión racional».

«El fútbol ha dado resultados y alegrías -presume Teixeira-. Somos un país pequeño que recientemente ha contado con el mejor jugador (Cristiano), el mejor entrenador (Mourinho), el mejor agente (Jorge Mendes) y hasta los mejores del fútbol sala y el fútbol playa (Ricardinho y Madjer)». Conquistaron la Eurocopa -«una gran inyección de autoestima para un país sediento de un éxito de su selección», apunta Martins- y ahora persiguen más. El gran bazar del fútbol europeo quiere aprovechar el escaparate del Mundial.