El verano del 65

Raquel Puente

RELATOS DE VERÁN

El 1 de junio marcaba el pistoletazo de salida de su ritual estival. A partir de aquel día, sin faltar uno solo, bajaban a la playa, a las nueve en punto, cuando todavía no había llegado apenas ningún bañista. Formaban un curioso corrillo con las sillas plegables, las toallas de hilo, las sombrillas de colores. Visto desde el cielo, quizá se hubiese podido pensar en un collage de algún pintor cubista o en un anárquico diseño de patchwork, como el de las mantas de las abuelas, hechas con retales de aquí y de allá sin ningún sentido de la estética. Durante un par de horas aquella docena de hombres y mujeres cercanos a la setentena parecían pasar el rato. Lo primero que hacían nada más llegar era darse un baño y luego se enfrascaban cada uno en su lectura, como en un alarde de cotidianidad que mostraba lo estrecho de sus lazos.

Pasada más o menos una hora se dirigían al chiringuito, compraban algunas bebidas, un par de latas de aceitunas y mejillones, y regresaban a sus puestos. Luego, mientras consumían las bebidas y se repartían las aceitunas, se dedicaban a dibujar en unas cuartillas.

Así reunidos cualquiera hubiese pensado en un encuentro casual o un grupo de amigos que se reúnen cada verano para el ritual de playa, sol y chiringuito. Una mañana de mucho viento varias de las plantillas salieron volando y pese a perseguirlas hasta quedar sin aliento no lograron recuperarlas. Desde aquel día nunca más volví a verles.

Varios meses después, una tarde salí a pasear por la playa para ver el atardecer desde el faro. Al llegar, entre los cardos marinos, me pareció ver varios papeles que, sujetos entre sus hojas puntiagudas, aleteaban con el viento, como queriendo escapar, para rendirse a los pocos segundos de nuevo sobre la vegetación.

Me acerqué con cuidado para no pincharme y, al recuperar algunas de aquellas cuartillas, descubrí lo que parecía el croquis de varias calles y un recorrido marcado en rojo, pero ya muy descolorido por el tiempo. En el extremo superior de una de las hojas, una fecha: 22 de noviembre de 1965 y las letras JFK.