Vivir los momentos

Antonio José Pía

RELATOS DE VERÁN

04 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

He leído en el diario la noticia de mi muerte. No me ha sorprendido. Conozco pocos placeres como el que me concede una taza de café leyendo el periódico de papel en una cafetería. Observo mi alrededor buscando una mirada cómplice que me delate. Confinado en esta jaula de cristales empañados, vacilo refugiado en mí. Compartiendo burbuja con desconocidos. Unidos por la coincidencia. Cada uno en su cubil. No me puse dramático. «Aquí quedaremos pocos» —decía un amigo—. La vida se fue en distracciones. Mientras superaba dificultades, no viví. O será eso vivir. Competir contra uno mismo por el rigor de una decencia. Confirmado: también aparezco en la esquela. Dice la apócrifa leyenda: «Porque ha querido, murió. Agradecen su despedida: la estilográfica, su hipocondría y el aire que respiró». Añoro aquellos días de colérica disputa. El delirio por lo cotidiano sin ínfulas. Buscando la mediatriz entre lo sensato y el deseo. Atado de pies y manos, al agobio de la coacción social. Sé perfectamente qué es lo correcto. Apreciar paisaje y paisanaje. Sin recelos ni cedazos. Tal como son. Ni un consejo. Ni una duda. Solo cómo se presenta ante los sentidos. Leer el viento que mece el árbol cuyas hojas precipita. Una sonrisa mercenaria de esporádica compañía. La sinfonía que interpreta la corriente de un río. Un libro. Una mano amiga. La conversación por el diálogo sin preocupación de la razón que la motiva. Un vino. El murmullo del mar en su dominio. No existe el tiempo, solo el momento. ¡Quién pudiera disfrutar cada instante! Viene enmascarado entre las faenas del día. Por el filo de la realidad, descubro que todo ha sido un sueño. Disfrutaré las oportunidades, viviendo expectante los momentos venideros.

Antonio José Pía. Jubilado. 65 años. Ferrol.