La lámpara

Raquel Puente

RELATOS DE VERÁN

Relato de verán de Raquel Puente. Periodista. 42 años. Tarragona

04 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El cielo amaneció de ese gris plomizo que tanto aborrezco porque me parece que augura catástrofe, pero el termómetro seguía su escalada de los últimos días y rozaba ya los 30 grados. Habían pronosticado la llegada de una nueva ola de calor; parece ser que la tercera en lo que iba de verano, nos había advertido el recepcionista del hotel la noche anterior.

Estuve toda la mañana en la habitación esperando que regresaras, pero al ver que pasaban las horas y no aparecías decidí salir sola. De vuelta al hotel, el cucú del viejo reloj de madera de la recepción me devolvió a la realidad del tedio de una tarde de domingo demasiado calurosa. Subí sola en el ascensor y pensé que parecía que nuestro último día de vacaciones no me deparaba otra compañía que no fuese la mía, así que entré en la habitación, recogí mis cosas y metí en el bolso el billete de vuelta.

Me costó encontrar un taxi para llegar al aeropuerto. Las calles estaban desiertas y el sol caía con tanta fuerza sobre las aceras que parecían derretirse por el calor; desprendían una imagen de ellas mismas, como si estuvieran reflejadas en el agua, igual que en un espejismo. Justo cuando subía al taxi te vi. No podía creerlo, apareciste por la esquina junto a una mujer. Te giraste descarado mientras rodeabas con tus brazos su cintura y tus ojos me siguieron hasta verme desaparecer dentro del vehículo.

Desde el asiento trasero del taxi, a los pocos segundos de emprender la marcha, quedaste reducido a un punto minúsculo en la lejanía. Rebusqué apresuradamente en el bolso y, antes de perderte de vista por completo, decidí lanzarte por la ventana la lámpara que había comprado en el zoco unos días antes y de la que nunca debí dejarte salir.

raquel

puente

Periodista.

42 años.

Tarragona.