Evitar la autopista a Vigo duplica el tiempo, pero el coste es la mitad

Optar por la AP-9 supone un gasto de cinco euros, mientras por carretera es de dos


pontevedra / La Voz

A pocos días de que se abra al tráfico la ampliación del puente de Rande, muchos conductores empiezan a buscar alternativas para intentar ahorrar en sus desplazamientos y combatir así la inminente subida del peaje que une Vigo con Pontevedra. Si hoy se paga 3,60 euros por 27 kilómetros, se prevé que en el 2018 el precio se dispare entre diez y quince céntimos, al preverse una subida de 3,91 %. Sin embargo, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, señaló ayer en un acto en Santiago, que Audasa solo podrá asumir por ahora la subida del IPC (1,8 %), y el resto tendrá que dirimirse en el Consejo de Ministros. En cualquier caso, aseguró que se efectuará a lo largo del próximo año.

Antes de que eso ocurra, hemos cogido el coche para comprobar sobre la carretera, qué supone para el bolsillo y el reloj elegir una ruta u otra. No cabe duda de que la opción más rápida es coger la AP-9, pero cuántas ventajas tiene sobre el resto. Desde la calle García Barbón, en Vigo, hasta la avenida de Vigo, en Pontevedra, la autopista se recorre a una velocidad media de 110 kilómetros hora en 25 minutos, pero su coste supera los cinco euros. El consumo del coche, pongamos que diésel, es de 1,67 euros en ese trayecto, a lo que se suman los 3,60 del peaje. En total, 5,27 euros en la ida y otro tanto en la vuelta. Saliendo a las 10.56 horas del centro de Vigo, a las 10.06 horas estás cruzando el peaje y solo seis minutos después llegas a Pontevedra, teniendo en cuenta las restricciones de velocidad por las obras de ampliación del puente.

Ir por la Nacional 550 o 557

La otra opción es ir por carretera. En este caso existen alternativas. Desde la ciudad olívica se puede venir por la AP-9 hasta la salida de O Morrazo y luego desviarse por Vilaboa u optar por Redondela, esta última es la que peor resultado ofrece. Atravesar Chapela, la villa de los viaductos, Arcade y entrar en Pontevedra por la avenida de Vigo necesita de mucho tiempo. Este recorrido se acerca casi a la hora. Hacen falta 50 minutos para recorrerlo y la mitad de dinero, tan solo el del gasoil. El consumo medio del vehículo se acerca a los 2,90 euros por los 33 kilómetros que separan las dos grandes ciudades de la provincia. Atravesar tres cascos urbanos lastra el tiempo, al obligar a modificar la velocidad máxima permitida en numerosas ocasiones. Aunque en algún tramo de subida hay carriles de aceleración, como en Arcade y Salcedo, al acabar se vuelve a los 50 y 60 kilómetros por hora, respectivamente.

La opción más rentable queda para el final. La supresión del peaje de O Morrazo en mayo del 2006 facilita ahora que los coches que circulan por la AP-9 puedan tomar esta salida y seguir por Vilaboa para desplazarse. Este trazado por la N-557, apenas supone siete minutos más que por autopista y su coste es incluso más bajo que el de Redondela, con un gasto en consumo de 2,4 euros por 29 kilómetros. La única variable que modificaría estas cifras es la densidad de tráfico, pero estas tres rutas se hicieron en la misma mañana, mientras acaba de acondicionarse el puente.

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