Una vecina de Sanxenxo: «Vi la cita para mayo del 2022 y pensé que me tomaban el pelo»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

SANXENXO

Rosa Uhía muestra el papel con la cita de su consulta en urología para el 23 de mayo del 2022
Rosa Uhía muestra el papel con la cita de su consulta en urología para el 23 de mayo del 2022 Pablo Fariña

Rosa Uhía tendrá que esperar diez meses por el resultado de una electromiografía

01 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Rosa Uhía Lima pensó que a sus 79 años ya lo había visto todo. Pero esta vecina de Portonovo, en Sanxenxo, se llevó una desagradable sorpresa cuando tras hacerse una electromiografía -una técnica que permite estudiar el tracto urinario- en el Chop fue a pedir cita para ver el resultado de la prueba. Ella misma lo cuenta. «Tengo un problema de vejiga desde hace varios años, ya me colocaron dos mallas. Llevaba una temporada mal, me infiltraron en junio y el 14 de julio me hicieron una electromiografía. Ahora me tiene que ver el urólogo para darme el resultado. Fui a pedir la cita y la consulta de urología es el 23 de mayo del 2022».

A Rosa esos más de diez meses no le parecen una espera lógica y de hecho pensó o que había un error o que le estaban tomando el pelo. «Así se lo dije, le pregunté si me estaban tomando el pelo. Y me contestaron ‘Vaya usted a Atención al Paciente y presente una hoja de reclamación’», detalla Rosa desde su casa de Portonovo. Antes de dar a conocer su caso públicamente, Rosa se movió porque tiene un familiar que trabaja en el hospital Montecelo. Contactó con la secretaria de la consulta de urología e insistieron en que interpusiera una reclamación.

Puesta la queja, esta mujer no se resigna a tener que esperar diez meses para conocer el resultado de la electromiografía. Además, su estado de salud se complicó esta semana con una infección de orina. «Yo no puedo estar sin medicación y llamé al urólogo, que también tiene una consulta particular. Afortunadamente, yo en este momento me puedo pagar una consulta privada, pero hay muchas personas que no lo pueden hacer», expone. Rosa sufre infecciones de orina recurrentes, aunque menos desde que le pusieron la segunda malla en la vejiga. No obstante, su calidad de vida se resiente. «Tuve que dejar de ir a piscina y cada media hora tengo que ir al baño porque también tengo incontinencia. Siempre le digo al médico que tengo tres vejigas, él me dice que la tengo muy grande y muy blanda y que la mía es muy peculiar. Además, ahora con la infección también tengo dolor», relata Rosa.