Manuel Jabois: «Me pareció atractivo buscar la verdad»

El autor de Miss Marte había escrito un primer final que desechó cuando la novela estaba a punto de imprimirse. «No vale decir que fue un sueño como Los Serrano»


Pontevedra / La Voz

Embarcado en la promoción de Miss Marte, Manuel Jabois responde con un «¿si hay algún tipo de conexión con Malaherba?», su anterior novela, a cuál es la pregunta que aún no le han planteado y que le gustaría contestar. «Me gusta hablar de las dos como algo en común. No es ninguna continuación, ni mucho menos, pero comparten un universo, comparten una época y los más perspicaces se darán cuenta de que comparten un personaje, principal en Malaherba y secundario en Miss Marte. De esto no me había dado de cuenta, pero siendo entrevistado y leyendo las críticas reparas mejor en lo que has escrito. Es cierto que hay una suerte de universo, una suerte de frontera compartida biológica: un niño que va a ser adolescente antes de tiempo y unos postadolescentes que no se convierten en adultos porque no les dejan acceder todavía a las grandes verdades. Me he dado de cuenta de que en ese tipo de frontera sí que estoy cómodo. Me gusta ese ambiente de intranquilidad, incertidumbre».

Lo que, a estas alturas desconoce, es si habrá o no una tercera novela enmarcada en este universo propio, aunque confiesa que «los años noventa y Galicia, una época que viví muy intensamente mudando la piel de niño a adolescente y de adolescente a adulto, es un territorio en el que estoy cómodo».

Manuel Jabois, que este sábado protagonizará el Vermú entre Libros que organiza la librería Paz (para asistir hay que remitir un correo electrónico a librariapaz@gmail.com), reconoce que, por el contrario, hay una pregunta recurrente en toda esta promoción, la relativa al origen de la historia narrada en Miss Marte. «Se repite tanto que tengo tres o cuatro respuestas y va cambiando el origen. Realmente, la chispa fue viendo la tercera temporada de True Detective, en el que se investiga el caso de unos niños desaparecidos. Me pareció atractivo buscar la verdad, sustituir o paliar la investigación policial con una investigación periodística». Eso sí, deja claro, en todo momento, que lo que cuenta es ficticio.

De hecho, la historia se desarrolla en un pueblo inexistente, Xaxebe, que toma su nombre de un lugar real, una playa de Carnota. Eso sí, quien conozca la zona podrá descubrir escenarios que se reflejan en la novela y que Jabois toma prestados para ambientar la historia.

 «El pueblo es inventado porque hablo de una forma muy típica del alcalde, del cura, del guardia civil… un pueblo prototípico azconiano, berlaniano… con sus fuerzas vivas. Basta que pongas un pueblo real para que tengas problemas, para liarla». Esto es algo que aún hay quien lo desconoce por completo y Jabois comprobó cómo en algunas entrevistas en las primeras preguntas se asumía que en Miss Marte se adentraba en un caso real. «Es un pueblo ficticio -insiste-, pero rodeado de un escenario real, de una costa real y con algunos antecedentes que le dieran verosimilitud a la historia».

Eso sí, al margen de que la costa de Carnota encandiló al autor de Miss Marte, también es cierto que la elección del nombre del pueblo ficticio tiene un doble guiño en esas dos X de Xaxebe. Por un lado, a su localidad natal, Sanxenxo, y, por otro, «a esos lectores más conspicuos madrileños y sus locutores. Me gustó mucho el nombre». 

En muchos momentos de su novela, Jabois retrotrae a los lectores a esos veranos de antaño -«son mis veranos de Sanxenxo… Esa atmósfera, ese espíritu, esa juventud e, incluso, ese querer ser interesante a ojos de los demás. Me costó menos escribirlo gracias a haberlo vivido», apunta-, en los que las carreteras no eran las de hoy en día, no se disponía de móviles que nos mantuvieran conectados en todo momento con el resto del mundo y Sanxenxo, y por extensión Galicia, parecían estar más alejadas de lo que lo están en realidad.

Veranos que no van a volver

Son veranos que, claro está, ya no se volverán a repetir. «El turista ya no caduca. Lleva su WhatsApp, su Facebook... Están mucho más conectados y mucho más cerca. Una de las desventajas de aquellos veranos, pero, al mismo tiempo, virtudes, era la fascinación por ver a esos personajes que llegaban de Granada, de Sevilla, de Asturias… Cuando venían si no dejaban un teléfono fijo o un correo postal, no sabías si volverían al verano siguiente. Y si venían, los veías seguro. Sanxenxo no es una gran ciudad. Los veranos comenzaban siempre preguntándonos si vendría este o aquel. Y no hablo de amores, sino de amigos. Esos veranos no van a volver, pero los nuestros, a nuestra edad, tampoco van a hacerlo», bromea, mientras degusta una cerveza en una terraza de la pontevedresa plaza de A Leña.

Mucho se ha hablado y mucho se ha escrito de que Miss Marte ha sido la primera incursión de Jabois en el thriller, algo que asegura que no fue intencionado. «Todo nace casi como un ejercicio literario. Escribí unas ochocientas o novecientas palabras que buscaban hacer al lector preguntarse: ‘¿Qué coño ha pasado aquí?'». Esas líneas se quedaron ahí, aunque en alguna ocasión se las mostraba a algunos conocidos.

El tiempo fue pasando. Y la sensación de escribir una novela de este tipo se fue acrecentando. «Yo quería suspense, quería que la gente estuviera pendiente de qué es lo que ocurría… Una especie de macguffin sin llegar a serlo, porque efectivamente hay una desaparición y hay una resolución, que me costó dios y ayuda». En este punto, rememora que, cuando llevaba escritos seis capítulos, su editora le frenó en seco porque «'estás metiendo un elefante en la bañera. Es algo muy bello de ver, el lector se va a quedar viendo el espectáculo, pero luego hay que sacarlo'. Hay que atar todos los cabos. No vale decir que fue un sueño como Los Serrano».

El segundo final

Lograr cerrar todos los flecos fue muy complicado, pero, a la par, lo motivó hasta el punto de que «me dediqué a pensar. Había una parte de mi cabeza que se había quedado con la historia». Prueba de la complejidad de cerrar la novela es que, en un primer momento, Manuel Jabois escribió un final que él mismo reconoce que «no estaba a la altura. No era un mal final, pero no era el final». 

Y, de hecho, cuando Miss Marte estaba ya a punto de entrar en imprenta y su autor paseaba por el Paseo de Recoletos con los cascos puestos escuchando música «saltó todo. Fue una angustia porque llamé para ver si se estaba imprimiendo. Me dijeron que ‘no'. Les dije que lo pararan todo, que necesitaba ir a casa a escribir cuatro o cinco mil palabras y revisarlo todo, pero me contestaron que ‘no'. Sin embargo, en cuanto les explique el porqué, comprendieron que merecía la pena. Voy aprendiendo a trompicones. La mejor novela que pude hacer es la que hice ahora».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Manuel Jabois: «Me pareció atractivo buscar la verdad»