Telmo Martín: «No me gusta navegar»

El alcalde de Sanxenxo, confinado con coronavirus, es optimista respecto al verano y agradece al rey emérito la publicidad que le ha dado a la villa


Encerrado en una habitación de su casa tras dar positivo en coronavirus, Telmo Martín (Meaño, 1958) echa sus cuentas para que no se les escape otro verano. Dice ser optimista.

-¿Cómo se encuentra?

-Estoy bien, tengo pocos síntomas. Me hice la PCR por precaución, porque no me sentía mal.

-¿Cómo se ha confinado?

-Somos dos convivientes, mi mujer y yo. Me he quedado en una habitación.

-Se habrá pertrechado bien para combatir el aburrimiento.

-Estoy con el ordenador y el teléfono y no paro. Bueno, es lo que suelo hacer.

-¿Tiene algo de miedo?

-No, ninguno. Me asustan más algunos que me han llamado explicándome que lo han pasado peor.

-¿Cree que tendremos un verano más o menos normal?

-Creo que será bueno porque con la vacuna no creo que lleguemos al verano con la situación actual. Tengo una sensación positiva porque, además, es necesario tenerla, el mundo no se acaba aquí. Será un buen verano, en Sanxenxo y en Galicia.

-Leí que había emigrado usted a Alemania con 14 años...

-Sí, porque mis padres ya estaban allí. Ellos se fueron cuando tenía 4 años. De aquella había que emigrar y Alemania fue un buen destino. Cuando volvimos montamos el negocio que tuvimos siempre.

-Con 14 años, sin conocer el idioma... No sería fácil.

-No, pero también era una oportunidad. Recuerdo coger el tren que tardaba dos días en llegar a Alemania desde Redondela. Cuando llegamos a París, bajé a la estación y vi toda aquella gente... Nunca había visto tanta gente junta. En Alemania estuve menos de dos años.

-Siempre me he preguntado por qué va todo quisqui a Sanxenxo con la cantidad de lugares parecidos que tiene la costa gallega..

-Yo creo que hay dos respuestas: el encanto y la belleza del lugar y que la gente de Sanxenxo fue emprendedora y abierta. Por eso se ha convertido en el principal destino turístico del norte de España por pernoctaciones. La playa de Silgar es una playa urbana única.

-¿Le molesta que se diga que Sanxenxo es un poco pijo?

-No, no me molesta. Pero yo creo que es cosa de años atrás, cuando no todo el mundo podía viajar y la gente que venía aquí era de clase media alta y por eso cogió esa fama. Eso ya no tiene sentido. Aquí tenemos un turismo de calidad, pero de clase media. Cualquier persona puede pasar aquí unos días de vacaciones, eso lo sabe usted.

-Y por la calle te puedes cruzar con un actor famoso o con un expresidente del Gobierno...

-Aquí, cuando viene cualquier famoso, no lo estamos vendiendo para salir en los medios. Y ha venido gente muy importante que ha pasado prácticamente desapercibida.

-De Sanxenxo se habló mucho últimamente por ser el último destino en España del rey emérito. ¿Eso es buena o mala publicidad?

-Yo creo que es muy buena. Aquí estamos muy orgullosos de eso. El rey Juan Carlos tiene aquí un amigo que es Pedro Campos y estamos encantados de que los amigos traigan a personas tan importantes. Es impagable la cantidad de publicidad que nos dio. Hay quien lo coge por otro lado, pero nosotros estamos encantados. Mire Sanxenxo es un lugar de descanso muy bueno con unas condiciones climáticas estupendas.

-Solo les falta calentar un poco el agua.

-Ja, ja. Es muy buena para la circulación.

-¿Usted es un empresario o un político?

-[rotundo] Yo soy un empresario. Fui alcalde de Sanxenxo, intenté serlo en Pontevedra, donde nos quedamos a un puñado de votos; me ofrecieron ir a la política nacional y fui diputado con Mariano Rajoy y luego me pidieron de nuevo que volviera a Sanxenxo. Pero nunca dejé de estar en la empresa. Lo otro es una cosa secundaria y muy vocacional, aunque le dedico muchísimo tiempo porque lo llevo en la sangre y me encanta lo público.

-¿Se puede gestionar un concello como una empresa?

-Se debería de poder. Hay una burocracia que no se entiende; mareamos a la gente. No estoy de acuerdo, por ejemplo, en que nos tengamos que desnudar delante de todo el mundo. Me parece bien que se controle y que tengas que declarar delante de unas personas determinadas, pero no de todos. Cuando fui diputado, tuve que publicar el dinero que tenía en la cuenta que, por circunstancias, era el que era. Al día siguiente no sabe la cantidad de llamadas que tuve de gente pidiéndome dinero. Eso no puede ser.

-¿Le gusta navegar?

-No. Me invitan muchas veces, pero soy más de «onde pisa o boi», como decimos aquí. En 2005 fui a Ciudad del Cabo y Pedro Campos me invitó a un barco de la Volvo Ocean Race. Recuerdo que pasé mucho miedo. Me llegó.

-¿Celta o Dépor?

-Soy socio del Celta de toda la vida. Pero me gustan todos los equipos gallegos. Cuando estaban en Primera el Celta, el Deportivo y el Compostela, nos hicimos socios de los tres para que no se enfadaran los clientes.

-Defínase en cuatro palabras.

-Hiperactivo, trabajador, responsable y creo que soy una buena persona.

-¿Qué tal cocina?

-Muy mal. Prefiero ponerla y recoger la mesa.

-Cuando tiene tiempo, ¿qué le gusta hacer?

-Caminar. Solo y sin auriculares. Se piensa mejor. Me lo recomendó Mariano Rajoy.

-¿De qué se arrepiente?

-Quizás de no haber dedicado más tiempo a mi hija, a mi familia.

-Dígame una canción.

-Me gusta Frank Sinatra o Bruce Springsteen. A mi manera, me define bien.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Lo más importante es tener salud. Pero también que la gente te quiera. A mí, si me falta el cariño de la gente me siento enfermo.

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