Sin forasteros no hay paraíso: concellos con los bares abiertos, pero aislados y sin clientes

María Hermida
María Hermida REDACCIÓN / LA VOZ

SANXENXO

Capotillo

En Sanxenxo, Bueu o A Illa la hostelería no tiene que cerrar. Da igual. Su economía sufre porque están rodeados de municipios confinados y tampoco pueden recibir clientela de las ciudades

05 nov 2020 . Actualizado a las 14:39 h.

A los de A Illa de Arousa les gusta decir que cuando cruzan el puente van al continente. No cuentan mentira. Da gusto escucharles porque en esas diez letras van implícitos dos sentimientos: el orgullo de ser de un sitio distinto y la buena acogida que les dan en su paraíso a los forasteros. Desde esta medianoche, cuando se apliquen las nuevas restricciones, el continente más próximo quedará un poco más lejos de A Illa, incluso más que cuando había que cruzar en lancha motora porque el viaducto no existía. El municipio con el que lindan, Vilanova, está confinado perimetralmente. Y los otros más próximos, Vilagarcía y Cambados, también. Eso no ha generado alegría en el territorio isleño, como tampoco lo hizo en más concellos pontevedreses sin aislamiento, pero rodeados de otros que sí lo están, como Sanxenxo y Bueu. Hosteleros y comerciantes de estos lugares cuentan que, aunque no sea verano, sin forasteros y con el covid apretando, su economía sufre sobremanera.

En A Illa, hablan desde A Meca, uno de los templos del arroz con bogavante de las Rías Baixas. Mercedes Martínez, responsable del negocio, lo tiene claro: «Xa case era mellor que nos pechasen a todos, porque para estar así... Inflúenos moito que non poida vir xente doutros lados, tamén das cidades. Temos moitos clientes de Vigo, Pontevedra, A Coruña ou Santiago», indica.

«Intentaremos resistir así»

También se queja Manuel Martínez desde Bueu, un municipio rodeado de otros dos confinados, Marín y Cangas. Habla desde el emblemático restaurante Loureiro: «Intentaremos resistir estando abiertos, pero dependemos mucho de los clientes de fuera».