Una pasión que nació sobre el asfalto

Puso en marcha el primer circuito júnior de tenis de España, que se celebra cada octubre en Sanxenxo


pontevedra / la voz

A estas alturas de octubre el Círculo Cultural y Deportivo de Sanxenxo tendría que estar ultimando el ITF júnior y cadete que arrancaría en unos días. Sin embargo, la pandemia se ha colado también en la tierra batida y la responsabilidad ha obligado a este club a descolgarse este año del circuito para retomarlo el próximo año con más fuerza, si es que eso es posible viendo el tesón que ponen cada año. Tenían todo preparado para arrancar las obras de la sexta pista y en unos meses volverán a ponerse manos a la obra para poder reunir el próximo octubre a un centenar de promesas de todo el mundo.

Detrás de este proyecto están Paco Hernández, presidente del Círculo Cultural y Deportivo de Sanxenxo, y Noli Álvarez, su director deportivo. «Paco y yo somos como Batman y Robin, trabajamos juntos, yo propongo y a él le gustaban las ideas y entre los dos las ponemos en marcha», explica Álvarez, que viaja a su niñez para recordar como acabó empuñando una raqueta en una familia, como la de la mayoría, donde el deporte rey era el fútbol. «Mis padres compraron una finca en San Vicente do Mar cuando era un crío y al lado vivía Francisco Álvarez, que era promotor. Le sobraba medio camión de asfalto de una obra y o lo utilizaba en caliente o no valía y decidió hacer una pista de tenis», comenta. Noli Álvarez tenía entonces 12 años y vio en esa idea de su vecino una oportunidad para practicar deporte. Francisco tenía un brazo roto y pensó que eso podría ayudarle a recuperarse. Noli descubrió una pasión que sigue alimentando su vida. «Hoy entreno a su nieto», explica con cariño.

Aunque parte de su jornada la pasa entrenando, en su cabeza siempre está maquinando como mejorar los torneos, pero también juega y ejerce de árbitro. «Soy como Mortadelo con sus disfraces, a mí me gustan todas las facetas del tenis, me pongo todos los trajes», apunta Noli Álvarez, que se define como un soñador que siempre busca ir cumpliendo objetivos. Uno de los más importantes de su carrera llegó ahora a grado 1, el mayor nivel para un ITF júnior y cadete. Pero comenzó hace 19 años cuando vio la necesidad de traer a España, concretamente a Sanxenxo, un torneo internacional del circuito júnior. Se lo propuso a Paco Hernández y empezaron la aventura. No querían que promesas de 15 años, la edad en la que se puede ver la proyección de los jugadores, se quemasen en un circuito profesional. «No estaban preparados ni mentalmente ni deportivamente para competir a ese nivel», indica. Así que se pudo en contacto con la Federación Española de Tenis para solicitarlo a la organización internacional y estos se mostraron encantados de traer un ITF a España. «En Sanxenxo fuimos los decanos de estos torneos y empezamos con uno de grado 5 hasta llegar ahora a uno de primer grado», reconoce. Ese sueño está cumplido, pero sigue poniéndose metas para que cada año lleguen los mejores tenistas.

Los mejores del mundo

Tienen cerca de 800 inscripciones cada temporada, pero solo pueden competir 128. Accederán los que tengan el mejor ránking. «Los torneos son una fiesta, pasamos un montón de horas juntos, es cuando hacemos más equipo, los últimos días, cuando ya quedan menos competidores, hay un clima increíble», asegura. Eso sí, después de entregar las medallas ya empiezan a pensar en el siguiente año. El éxito de octubre se trabaja desde noviembre. Primero empezaron con el ITF júnior y años después se plantearon la oportunidad de comenzar con los chavales de 15 años y pusieron en marcha el cadete.

A Noli no sabe si le gusta más entrenar, jugar, organizar o arbitrar, pero guarda en su memoria algunos nombres propios con los que llegó a lo más alto como técnico. Recuerda a Alberto Agis, campeón gallego infantil, cadete y júnior y siempre entre los ocho mejores de España, pero también a Guillermo Alcaide. «Con él empecé a viajar por Europa y conocí muchos ITF, fue el momento en el que más disfruté como entrenador, llegó al número 4 en el ránking júnior y 192 en el profesional», recuerda Álvarez, que lleva más de treinta años enseñando: «Empecé cuando tenía veinte para sacarme un dinerillo para mis gastos». El tenis ha ido ganando espacio desde que empezó en esa pista de asfalto en San Vicente y se ha apoderado de su vida. Ha convertido su pasión en su modo de vivir y reconoce para ejemplificar lo que supone este deporte: «Yo sería feliz hasta vendiendo raquetas de tenis».

Trabaja con la cantera gallega y si tuviera que poner un pero en este mundo sería la falta de deportistas gallegos que quieran dedicarse profesionalmente al tenis. Eso sí, «el nivel medio de Galicia ha mejorado» y hay tenistas que continúan en la liga universitaria de Estados Unidos. Noli Álvarez no descansa ni en domingo, ayer tocó disfrutar de Nadal en la final de Rolan Garros después de una mañana de senderismo por la comarca. Alabó el trabajo de Jessica Bouzas en el torneo internacional francés. «Entrenó con nosotros y quizás es la única gallega que se pueda dedicar ahora al tenis profesional.

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