Un «astillero» para barcos históricos

Un vecino de Sanxenxo hace maquetas navales en su casa de A Carabuxeira


sanxenxo / la voz

Con paciencia y la destreza que dan años de prácticas, Waldo, un vecino de Sanxenxo, ha transformado un bajo en la avenida de León en su particular astillero para la elaboración de modelos de barcos, principalmente históricos o tradicionales, pero también modernos. «A min gústame o mar, sempre tiven barcos deportivos. Eu nacín no mar porque a praia está aquí ao lado», añade, mientras hace el gesto que apunta hacia A Carabuxeira, tramo litoral al que da fachada esta casa, la misma en la que vio la luz por primera vez.

Emigrado a los catorce años a Venezuela, Waldo vivió en el país sudamericano sesenta años, hasta que las circunstancias le obligaron a retornar a su tierra natal. Aquí, en Sanxenxo, dedica varias horas por la mañana a su afición de modelismo, una práctica en la que profundizó en Vigo de la mano de los especialistas de la asociación gallega de modelistas navales. El covid lo ha cambiado todo, pero no su pasión por los barcos. «Ir a Vigo costa con esta pandemia e decidinme a facelos barcos na casa porque viaxar para min agora é un pouco forte».

En la amplia sala, varios planos de embarcaciones cuelgan de las paredes como en otras casas lo harían cuadros. Son su guía para saber cómo ir montando, pieza a pieza, sus reproducciones. Herramientas, trozos de madera, piezas variadas y varias maquetas repartidas en mesas conforman el resto del escenario de este particular astillero sanxenxino.

Entre ellas destaca una gamela, que hizo en su aprendizaje en Vigo. En otra mesa se encuentra una maqueta vieja, una reproducción de un barco de guerra histórico, con los mástiles y el velamen todos desbaratados. No la hizo él, pero le gustó y la va a intentar restaurar. Eso sí, tendrá que aplicarse a fondo para revivir ese modelo, porque la reparación precisará de mucho más que chapa y pintura. «Ten moito traballo por facer, practicamente haberá que desfacelo para volver a armalo», apunta.

Eso será más adelante, porque ahora se encuentra en plena faena, desde hace varios meses, con un modelo de un barco pirata del Mediterráneo de 1753. Un cuñado se la envió y le mandó planos y piezas como los cañones. La estructura la tuvo que hacer él mismo en su taller casero.

En el tiempo que le ha dedicado a esta afición ha hecho ocho embarcaciones. ¿Cuál le gusta más? Waldo evita una respuesta concreta, porque tampoco se le puede pedir a un padre que elija entre sus hijos. «Estou orgulloso de todos, porque cada un que vou facendo ten o seu traballo», apunta. Visto el resultado, la respuesta es lógica. Hay mucho trabajo, tesón, cariño y esfuerzo invertidos en cada uno.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Un «astillero» para barcos históricos