«Tuve un paciente positivo y no quiso decir el sitio donde trabajaba»

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

SANXENXO

Gretel Lichtenstein, médica en el punto de atención continuada (PAC) del centro de salud de Baltar, en Sanxenxo
Gretel Lichtenstein, médica en el punto de atención continuada (PAC) del centro de salud de Baltar, en Sanxenxo

Gretel Lichtenstein, médica en el PAC de Baltar (Sanxenxo), atribuye el incremento de contagios a la relajación en las medidas de protección

31 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Gretel Lichtenstein (Buenos Aires, 1976) ejerce como médica en Galicia desde el 2004 y desde noviembre del 2019 tiene su plaza en el punto de atención continuada (PAC) de Baltar, en Sanxenxo. Alerta del aumento de casos al haber  y de comportamiento insolidarios que hay que vigilar y, en casos graves, sancionar. 

-El 1 de agosto había 26 casos activos en el área sanitaria y este domingo 218. ¿Por qué este incremento?

-Al bajar los casos tras el confinamiento y llegar el verano la gente se relajó y había que remontar los negocios. No hay que olvidar que el virus tiene un período de incubación de unos catorce días. No se puede decir que en Galicia haya transmisión comunitaria, con la excepción de los brotes que hubo en A Mariña y hay en A Coruña. Son sobre todo casos importados de gente de fuera que ha contagiado aquí. En su momento Madrid no debió de haber cambiado de fase.

-La mayoría de los casos son asintomáticos y más jóvenes...

-Sí. Hay un incremento claro de positivos en gente que está en edad de trabajar. Un 40 % son casos asintomáticos. Pero se ha visto que no es cierto lo que se decía al principio, que el virus era como una gripe y que solo afectaba a personas mayores con pluripatologías y factores de riesgo. Ha fallecido gente que no tenía comorbilidad (o patologías previas).

-¿Ha visto comportamientos insolidarios en su consulta?

-Hay gente que no se quiere hacer el test porque no quiere estar de baja. Pero si al final esos casos son positivos y no informan van a seguir contagiando. En Baltar he tenido un par de casos de mal comportamiento, una persona que no quería estar aislada y estuvo paseando por Sanxenxo, Pontevedra y Galicia y otra que dio positivo y no quiso decir el sitio donde trabaja. El rastreo es importante y así solo se puede hacer a nivel familiar, pero no laboral. Con la gente a la que se indica aislamiento y no quiere hay que tener mano dura y la Guardia Civil tiene que estar atenta a esos casos. También tuve un caso de un paciente de 30 años y asmático que me pedía un informe para no llevar la mascarilla porque le molesta, cuando precisamente la tiene indicada.

-¿Cómo será septiembre?

-Todo indica que los casos van a seguir subiendo y parece que estamos esperando a que en octubre nos confinen. El problema que nos vamos a encontrar los médicos en otoño y también los pediatras es cómo vamos a diferenciar los virus, si es el sincitial respiratorio o el coronavirus. Habrá que hacer muchas pruebas y en estos momentos ya hay tres días de retraso para resultados.

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Es como mirar un negativo: dos mapas que se superponen casi al detalle, pero uno es exactamente el contrario al otro. Donde en uno hay sombras, en el otro hay claros. Y viceversa. Ese negativo revela que una de los clichés que está dejando esta pandemia es solo eso, una frase. Y ni siquiera es correcta. Porque sí, el coronavirus sí distingue. Y se ceba en los barrios en los que las rentas son más bajas. Ocurre en Madrid, ocurre en Barcelona. Ocurre en A Coruña y también en Lugo, con A Milagrosa estrenando restricciones: a menor renta media, mayor incidencia de la epidemia.

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