pontevedra / la voz

Pasar una noche de lujo es el deseo de muchos que empiezan estos días las vacaciones. Y en especial este año, después de meses de confinamiento y temores. Los hoteles de Sanxenxo arrancan una temporada atípica, pero esperanzadora, después de ver como estos primeros días sus habitaciones se empiezan a llenar. Aunque todavía están lejos de cifras de veranos anteriores, aseguran que se van dando pasos. Donde no hay cambios es en la demanda del lujo. Ahí, como ya ocurrió en la crisis del ladrillo, se mantiene el tipo. «La exclusividad se paga», asegura Jorge Sanmartín, director del Augusta Eco Wellness Resort, mientras enseña la Grey Master Suite y la White Master Suite, dos habitaciones de 50 metros cuadrados situadas en las dos alas de la cuarta planta, en una zona reservada solo para adultos.

El only adults de muchos hoteles de lujo se adapta en estas instalaciones de Sanxenxo. Los que eligen este piso también tienen una zona exclusiva sin niños en la piscina y en el restaurante. Por 500 euros la noche se pueden pasar un día en cualquiera de las dos suites, una habitación en tonos oscuros una y en claros otra, con office y una bañera de hidromasaje bajo un enorme ventanal. «Jugamos con los materiales nobles y la luz en unas habitaciones que son completamente domóticas», subraya Jorge Sanmartín.

Cuando los huéspedes llegan al hotel se le entrega un IPad para que puedan controlar el tipo de iluminación que desean, abran las persianas, enciendan la chimenea de vapor de agua, pongan la calefacción o la televisión antes de llegar. «La mayoría de nuestros clientes son de grandes ciudades como Vigo y A Coruña, pero también de Madrid», indica. Los más habituales son parejas de entre 35 y 55 años con alto poder adquisitivo «que buscan que nadie les moleste».

El Augusta Eco Wellness Resort está a menos de un kilómetro de la playa, pero desde sus ventanas se ve el mar, las piscinas —cubierta y al aire libre— y el huerto ecológico con el que surten la cocina del hotel en una apuesta por potenciar lo saludable y ecológico. La exclusividad de este resort de Padriñán (Sanxenxo) se prolonga también en primera línea de playa de Silgar, donde ya se nota el ajetreo de los primeros días del verano. «Tenemos que darle seguridad y confianza al cliente, a este nuevo sistema nos estamos adaptando todos», decía el director del hotel Carlos I de Silgar, Leonardo López, a las puertas de la suite, una de las habitaciones más deseadas y fuera del circuito de reservas de Internet. Más de 40 metros cuadrados en dos estancias se abren en la cuarta planta de un hotel que el pasado fin de semana abrió con una ocupación media del 70 %. La calidez en los tonos y el detalle es lo que distingue esta suite en la que pasar una noche cuesta 293 euros. «Muchos de los que vienen a esta habitación buscan tener una especie de apartamento con vistas al mar», explica López, que reconoce que además de los clientes habituales son muchos los que escogen este rincón para una pedida de mano o para sorprender a su pareja. «En temporada baja tenemos una escapada romántica en la que si nos lo piden, servimos la cena con servicio de mayordomo en la habitación».

Estas suites de lujo en la capital turística de las Rías Baixas cuidan hasta el mínimo detalle. Tanto en el Carlos I, como en el Talaso, han instalado códigos QR para reducir la papelería que generalmente acompaña estas estancias, pero también tienen un trato diferenciado en los regalos de bienvenida. «Nosotros no retiramos la decoración, está es una zona muy exclusiva y la desinfección que hacemos en el hotel es profunda», asegura el director.

Un poco más abajo, antes de que el paseo de Silgar se fusione con Punta Vicaño se levanta el Gran Talaso Hotel Sanxenxo. La recepción es un ir y venir de clientes. Ellos abrieron el pasado día 19 y aunque todavía no mueven cifras como las del pasado año, esperan que en agosto se relance el turismo, al menos las reservas así lo confirman. Tienen cinco suites, en la que suelen ser habituales empresarios nacionales que buscan tranquilidad, pero también familias, que optan por estancias prolongadas.

Las vistas desde las dos terrazas de la suite dan una panorámica inigualable de Silgar. En su interior madreas nobles y tan solo un código QR sobre la mesilla de noche para acceder a todos los servicios. Los 350 euros por una noche incluye también el desayuno y el acceso al talaso. «Les ponemos una botella de cava y un detalle dulce, siempre hay un detalle de bienvenida que vamos cambiando», explica Óscar Fontán, director del Talaso. La suite de la última planta se asoma sobre Punta Vicaño y es la preferida de los clientes, aunque las habitaciones con vistas al mar son las primeras en reservarse en la capital de las Rías Baixas.

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Una noche de súper lujo en Sanxenxo por menos de 500 euros