Liborio García: «El verano en Sanxenxo es sagrado»

Lo vimos tirarse en paracaídas, bucear bajo el hielo, presentar un reality... Desde hace quince años, la carrera de este lucense en el mundo de la comunicación sigue desde detrás de las cámaras de televisión


Cuando un rostro que ha sido muy conocido deja de asomarse a la pequeña pantalla, parece que su carrera se hubiese acabado. Nada más lejos de la realidad. La mejor prueba de ello es Liborio García (Lugo, 1969). A finales de los noventa, el lucense se coló en los hogares de los españoles con programas como Ver para creer, El Bus o Noche de impacto. Pero en el año 2005 aparcó su faceta de presentador. Cuando le preguntan por qué lo dejó, contesta con una enorme sinceridad: «Un presentador nunca deja la televisión, es la televisión la que lo deja a él. La tele es muy ingrata y mantenerse en pantalla es mucho tiempo es muy complicado», confiesa. Pero también confiesa que de esa etapa solo echa de menos la «adrenalina» de saberse delante de mucha gente.

Desde entonces, su carrera ha seguido detrás de las cámaras, dirigiendo y produciendo programas audiovisuales. «Llevo treinta años trabajando en lo mismo, en el mundo de la información y la comunicación. Empecé en Radiovoz Lugo y en Radiovoz Lalín y hasta ahora», explica. Durante al menos cinco de ellos su trabajo se conectó con una de sus grandes pasiones: el mundo del motor. «Me hice periodista por el deporte y los coches. Pero no pude hacer información del motor hasta que tuve 45 años», cuenta. Fue entonces cuando participó en un proyecto de retransmisión de la Fórmula 1 en 21 países de habla hispana. Antes de eso había matado el gusanillo llevando los contenidos de la página web del piloto asturiano Fernando Alonso.

«Me hice periodista por el deporte y los coches. El motor es una de mis grandes pasiones»

Actualmente Liborio está ligado a la información deportiva a través de los canales Gol y Bein Sports, cuya actividad se vio afectada de pleno por la pandemia y la cancelación de las competiciones. «He estado teletrabajando, pero con el canal a mínimos. Ahora empieza a recuperarse el pulso al reactivarse la Liga. Me incorporaré de nuevo a lo largo de este mes de junio, pero ha habido mucha incertidumbre», explica.

La que ya ha podido retomar, por fin, es la actividad física y deportiva que le hurtó el confinamiento: «El momento en que permitieron el deporte fue un alivio. Correr por el pasillo no era lo mismo, unos metros y vuelta», recuerda. Así que ahora busca hueco siempre que puede para una de sus grandes aficiones: el ciclismo. «Es mi deporte, siempre que tengo un rato, sobre la bicicleta de carretera o de montaña me siento genial. Y en verano siempre nos vamos a los Pirineos un grupo de amigos a subir puertos del Tour de Francia», explica.

Al verano también ha quedado circunscrita otra de sus grandes aficiones, el buceo, deporte al que se inició en el Club del Mar de A Coruña. «Ahora me quito el mono diez días al año cuando vamos a Cabo de Palos con la familia de mi mujer». Con esa guapa murciana, modelo de profesión, está casado desde el año 2003. Tienen una hija de 13 años y un hijo de 7. Todos juntos residen en Madrid, donde Liborio lleva viviendo más de veinte años. Sin embargo, su relación con Galicia sigue siendo intensa. «Mi pandilla de toda la vida, con la que chateo a diario, está en Lugo, donde también viven mis padres. Mi hermana vive en Pontevedra, mis tíos en A Coruña... Cada dos meses aproximadamente voy a Galicia. Y los veranos en Sanxenxo son sagrados. Este año no se pueden hacer planes a largo plazo, pero espero que tampoco falte». Por si hiciera falta alguna credencial más, remacha: «¡Y soy del Celta».

«Los veranos en Sanxenxo son sagrados. Espero que este año no falte»

El WhatsApp que le une a sus amigos de siempre es la única suerte de red social en la que el lucense está involucrado. «No tengo redes sociales, no me gustan. No me gusta que la gente sepa de mi vida, estar colgando fotos de dónde estoy, ni estar opinando en Twitter y que me vengan a pedir explicaciones... No va conmigo». Él prefiere la discreción, la misma que le devolvió el dejar de salir en pantalla. «Fue un alivio. Los programas tenían mucha audiencia y pasé de ser absolutamente anónimo a ser un rostro muy conocido durante unos años. Y aunque mis amigos y mi familia dicen que no cambié, yo me agobiaba. Recuerdo el primer verano tras empezar a hacer programas. Fui a salir con mis amigos a Portonovo como siempre y se montó la de dios ¡como si yo fuese Elvis Presley! Nos tuvimos que largar en un taxi». Entre risas reconoce que ser conocido tiene sus ventajas -«tienes mesa en los restaurantes, te invitan...»-, pero asegura que ahora vive «muchísimo más tranquilo».

Y, sin embargo, no descarta volver a ponerse delante de la cámara, aunque no hay muchos proyectos que puedan motivarlo. «Me motivaría un programa tipo Salvados. Yo soy muy periodista, ya he hecho mucho entretenimiento y mucho show, me gustaría hacer algo de entrevistas potentes a personajes interesantes. Me encanta, por ejemplo, el formato de Bertín Osborne», explica. Tiene claro que, de regresar a la pantalla, preferiría hacerlo poniéndose al frente de un programa en solitario. Pero si tuviese que compartir pantalla y tuviera que elegir a un compañero del pasado, no lo duda. «Con Inés -se refiere a Inés Ballester, con la que copresentó el magacín En Antena, el programa Ver para creer o el reality El Bus-. Inés es mi mejor recuerdo televisivo y mi gran amiga».

Fui

Presentador de Ver para creer, El Bus o Noche de Impacto

Soy

Editor del Canal Gol y de Bein Sports

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