Sanxenxo lidera los preparativos con cuadrículas y drones

Ponte Caldelas mantendrá alejado el tráfico de la playa fluvial de A Calzada toda la campaña


pontevedra / la voz

Sanxenxo lleva ventaja a los demás concellos de la ría de Pontevedra. Al menos es el municipio que ha dejado claro desde hace días lo que quiere hacer en sus playas. En Silgar, como gran arenal urbano, tanto a lo ancho como a lo largo, está prevista la división de la playa en cinco sectores, identificados por colores y a los que se facilitará un acceso ordenado por medio de acomodadores. En cada sector se distribuirán cuadrículas, con pasillos que permitirán que los bañistas puedan ocupar una porción de arena asegurando la distancia sanitaria para evitar el riesgo de contagios. En total, habrá 780 cuadrículas en Silgar, que permitirá un aforo en torno al 50 y el 75 % del habitual, ya que las cuadrículas, marcadas por estacas y cuerdas, se pueden ampliar para dar cabida a grupos familiares. El sistema se hará también en Caneliñas y A Panadeira.

Para el rural, Sanxenxo apuesta por el uso de drones, que sobrevolarán las playas y transmitirán en tiempo real a la web del Concello y a las redes sociales municipales los datos sobre el aforo y servirán como orientación para que los bañistas puedan elegir la playa a la que se quieren acercar. Los drones también incorporan un altavoz, por lo que sus operadores podrán transmitir mensajes a los visitantes en situaciones como por ejemplo si hay que disolver una aglomeración excesiva de gente en un punto concreto.

El marcaje con estacas y cuerdas, o con otros sistemas de la arena de las playas es viable solo en parte de los arenales de la ría. En marea alta, Aguete y Portocelo, por citar algún caso, pierden la inmensa mayoría de su superficie, un factor que complica el control de su afluencia. En Bueu, el alcalde, Félix Juncal, anunció este viernes que no piensa poner controles de accesos a no ser que lo obliguen y que se confía al civismo de los ciudadanos. Juncal recela de que las medidas restrictivas en las playas sean un ensayo para una futura privatización.

En A Calzada, en Ponte Caldelas, el paseo fluvial, de unos 600 metros de largo y que ya está cortado al tráfico, seguirá así para garantizar el distanciamiento social, según el alcalde, Andrés Díaz. Se creará un párking disuasorio, en la playa habrá dos socorristas, no se prevé marcar parcelas para bañistas y se desbrozará la ruta de senderismo por el Verdugo.

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