«Me iba a quedar sin visión y no quería encerrarme en casa y no vivir»

Carmen Gómez tiene una perra guía desde hace cuatro meses. Es su apoyo inseparable también en el confinamiento


pontevedra / la voz

Estela es uno de los 41 perros guía de la ONCE que existen en Galicia. Son para las personas ciegas un apoyo fundamental y un plus de seguridad en su día a día. Lo sabe y corrobora Carmen Gómez Lorenzo. Esta ama de casa de Portonovo (Sanxenxo) de 68 años perdió la visión hace unos años por un desprendimiento de retina. «Primero me quedé ciega de un ojo, y después del otro, donde tengo un pequeño resto visual». Siempre le habían gustado los canes y sabía que poco a poco se iba a quedar sin visión. Lo aceptó con entereza y se puso en contacto con la ONCE para solicitar un perro guía. «Yo soy una persona que enseguida me agarré a un bastón, el médico se sorprendió mucho. Me adapté a las cosas como venían, pero lo que no quería era quedarme encerrada en casa y no vivir».

La espera se le hizo larga. Fueron cuatro años hasta que Estela se convirtió en su fiel compañera. Carmen tuvo que desplazarse sola en tren a la escuela que la ONCE tiene en Boadilla del Monte (Madrid) para pasar un período de adaptación con la perra. Cuenta que en su casa se oponían y que en la escuela ella era la mayor y la única que nunca había tenido perro guía.

Al otro lado del teléfono la voz de Carmen cambia cuando se le pregunta por su labradora negra, con la que convive en su casa desde hace cuatro meses. «Desde el principio el contacto fue muy bueno y ella se adaptó a mí. En nuestro caso no hubo ningún problema. Yo la llamo Estela de Carmen». Se convirtieron en inseparables, dentro y fuera de casa.

Carmen y Estela iban juntas a hacer la compra al supermercado, a la piscina, a la consulta del médico, viajaban en el autobús o salían a pasear. El animal lleva su arnés que lo identifica como perro guía, además de un pañuelo de la ONCE en el lomo.

Con el estado de alarma y el obligado confinamiento en casa, Carmen y Estela salen menos que antes, aunque mantienen sus desplazamientos al súper y algún paseo cortito. Este miércoles se celebra el Día Internacional del Perro Guía y Carmen comenta que en su caso particular no ha tenido malas experiencias. «Alguna vez me dijeron que no podía entrar con el perro y yo les digo, ‘Ay, filliña, es un perro guía’ y en seguida te piden perdón. También me tienen ofrecido apoyo para recoger sus necesidades en la calle al ver que soy ciega». Carmen, que es optimista para todo, lo es también para afrontar la pandemia. Cree que pasará, aunque la emergencia le ha complicado un poco más la vida. «A mi marido le dieron dos ictus y, aunque recuperó bastante bien, ahora no puede ir a las terapias porque se suspendieron por el coronavirus y esta situación nos ha fastidiado un poco más». Este mes de mayo la pareja cumple cincuenta años de casados y Carmen tienen claro que, antes o después, lo celebrarán. Una fiesta a la que no faltará su Estela de Carmen.

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