«Siento que hemos logrado un imposible»

Con la falta de niños en el rural gallego encima y sin darles los números, padres y profesores de tres escuelas unitarias de Sanxenxo y Moraña iniciaron una batalla para que no cerrasen. Lo consiguieron


pontevedra / la voz

Cualquiera que pise una escuela unitaria del rural pontevedrés, da prácticamente igual la que elija, notará enseguida que estos centros son algo más que un colegio al uso para niños de infantil -3, 4 y 5 años-. Como tienen muy pocos alumnos, la relación entre los maestros y las familias se vuelve intensa. Por eso, cuando en una de esas unitarias cae la matrícula -Educación solo las mantiene abiertas si la previsión es de un mínimo de seis niños-, la situación se vive como un drama tanto por parte de los padres como del propio docente y hasta de los concellos. Toda la comunidad hace piña para buscar alumnos y evitar así el cierre.

Este año, esa batalla la libraron en sitios como Cuntis (Arcos de Furcos), Moraña (tanto en Amil como en Espedregueira, donde peligraban ambas unitarias) y Sanxenxo (Aios). Ganó la comunidad escolar en tres casos. Salvo la de Cuntis, las citadas unitarias de Moraña y Sanxenxo seguirán abiertas porque, con mucho esfuerzo, se llegó a la matrícula mínima. Una frase de la profesora de Aios resume el sentir colectivo: «Siento que hemos logrado un imposible. No me lo creo».

En Aios, a mediados de abril, la comunidad escolar ya hizo cuentas y vio que faltaba un niño para llegar a los seis necesarios para que en septiembre la escuela se mantuviese. Lo peor es que en el censo de la parroquia no había ningún nacido en el 2016 que fuese a empezar el cole el próximo curso. Poco importó eso. Se contactó con familias de otras parroquias de Sanxenxo, se buscó y buscó. Y, ya en tiempo de descuento, apareció el sexto niño. «Fue algo increíble, es tan positivo que vayamos a seguir aquí...», dice la maestra. La noticia de que siguen adelante un curso más llenó de optimismo a todos y actualmente padres, maestra y Concello están colaborando para pintar las aulas y hacer otras reformas. En Aios, como en otras unitarias, la docente es una más de la familia. Tanto, que a veces hacen excursiones escolares en domingo a las que van sus propios hijos y los padres de los alumnos.

En Moraña, por su parte, la lucha para que las unitarias sigan vivas tiene nombres y apellidos. Uno de ellos es el de Susi Arca. Ella lleva 25 años como maestra en la escuela de Amil, que este año funcionó con seis niños. Pero cuatro de ellos, que tienen cinco años, pasan a primaria y por tanto deben marcharse al colegio. Así que hacían falta otros cuatro. Se anotaron enseguida tres. Pero el cuarto tardaba en llegar. Y la maestra habló con las familias, con el Concello... «Sinxelamente, non quería que se apagase o último foco de cultura e de vida na parroquia. Sen a escola vanse os berros dos nenos, o ruído que fan ao xogar», dice Arca.

Finalmente, una niña completó la matrícula y en Amil tampoco se bajará el telón en septiembre. ¿En unos meses volverá a ocurrir lo mismo, habrá que volver a pelear para no cerrar una vez más? «Os que entran ningún ten cinco anos, así que salvo que marchen por algunha circunstancia o normal é que continúen ata rematar infantil. E todos os que poidan vir sumarían a maiores. A verdade é que este ano era o máis problemático, porque non había nenos de tres anos na zona, para o vindeiro curso si que se prevé que veñan máis», indica Susi Arca. 

«Seguiremos luchando»

Más allá de los cierres o no de las escuelas, está la reducción de unidades y otros cambios organizativos, muchos de ellos relacionados con el bajón de alumnos. En ese caso, la lista es amplia en la comarca de Pontevedra. Uno de los centros afectados es la escuela de Verducido (Pontevedra), donde los padres ya anunciaron que seguirán luchando porque, frente a la decisión de Educación, ellos consideran que no se debería perder una unidad. Ayer, uno de los progenitores señalaba: «Agosto no va a existir como mes de vacaciones, seguiremos luchando porque creemos que hay documentación que avala nuestra petición».

Hay más colegios donde se reorganizan los recursos el próximo curso, sobre todo, por la caída de matrícula. En la comarca los centros donde habrá cambios son los siguientes: Campo Lameiro, Ardán, A Laxe y Sequelo (Marín), Viñas (Poio), A Xunqueira I y Campolongo (Pontevedra), Cruceiro (Sanxenxo), y Riomaior (Vilaboa). La lista al completo de toda la comunidad puede verse en el DOG.

Educación ha cerrado 107 centros escolares en los últimos diez años

MÓNICA P. VILAR
Escuela unitaria de O Saltiño, en Boiro, que cerró en el año 2017 porque no se matriculó ningún niño
Escuela unitaria de O Saltiño, en Boiro, que cerró en el año 2017 porque no se matriculó ningún niño

A Coruña es la provincia más afectada, con 62 clausuras, frente a las 7 de Ourense

La situación se repite cada verano. Tras la revisión de los datos definitivos de matrícula para el curso siguiente, la espada de Damocles que pende sobre las escuelas unitarias gallegas cae y varios centros desaparecen del mapa de los recursos educativos.

La historia se ha dado un centenar de veces en los últimos diez años. En concreto, 107 veces, si se revisan en el Diario Oficial de Galicia (DOG) las órdenes con las que la Consellería de Educación modifica las unidades y puestos docentes en los centros públicos de educación infantil, primaria y especial.

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