«Siento que hemos logrado un imposible»

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

SANXENXO

LAURA LÓPEZ

Con la falta de niños en el rural gallego encima y sin darles los números, padres y profesores de tres escuelas unitarias de Sanxenxo y Moraña iniciaron una batalla para que no cerrasen. Lo consiguieron

31 jul 2019 . Actualizado a las 13:27 h.

Cualquiera que pise una escuela unitaria del rural pontevedrés, da prácticamente igual la que elija, notará enseguida que estos centros son algo más que un colegio al uso para niños de infantil -3, 4 y 5 años-. Como tienen muy pocos alumnos, la relación entre los maestros y las familias se vuelve intensa. Por eso, cuando en una de esas unitarias cae la matrícula -Educación solo las mantiene abiertas si la previsión es de un mínimo de seis niños-, la situación se vive como un drama tanto por parte de los padres como del propio docente y hasta de los concellos. Toda la comunidad hace piña para buscar alumnos y evitar así el cierre.

Este año, esa batalla la libraron en sitios como Cuntis (Arcos de Furcos), Moraña (tanto en Amil como en Espedregueira, donde peligraban ambas unitarias) y Sanxenxo (Aios). Ganó la comunidad escolar en tres casos. Salvo la de Cuntis, las citadas unitarias de Moraña y Sanxenxo seguirán abiertas porque, con mucho esfuerzo, se llegó a la matrícula mínima. Una frase de la profesora de Aios resume el sentir colectivo: «Siento que hemos logrado un imposible. No me lo creo».

En Aios, a mediados de abril, la comunidad escolar ya hizo cuentas y vio que faltaba un niño para llegar a los seis necesarios para que en septiembre la escuela se mantuviese. Lo peor es que en el censo de la parroquia no había ningún nacido en el 2016 que fuese a empezar el cole el próximo curso. Poco importó eso. Se contactó con familias de otras parroquias de Sanxenxo, se buscó y buscó. Y, ya en tiempo de descuento, apareció el sexto niño. «Fue algo increíble, es tan positivo que vayamos a seguir aquí...», dice la maestra. La noticia de que siguen adelante un curso más llenó de optimismo a todos y actualmente padres, maestra y Concello están colaborando para pintar las aulas y hacer otras reformas. En Aios, como en otras unitarias, la docente es una más de la familia. Tanto, que a veces hacen excursiones escolares en domingo a las que van sus propios hijos y los padres de los alumnos.