El plan de Telmo puede funcionar

La nueva distribución de tráfico en la zona sanxenxina de Silgar no es descabellada y con un mayor grado de conocimiento por parte de los conductores debe prosperar


Como residente veraniego de Sanxenxo me aventuré en este medio puente festivo que propició el día de San Benito a probar el dispositivo de tráfico que el gobierno de Telmo Martín decidió poner en práctica desde hace quince días. Iba con cierta prevención porque había oído y leído sobre los problemas que causó durante el primer fin de semana que se aplicó. Sin embargo, mi experiencia personal como conductor ha resultado satisfactoria. El tiempo que he tardado desde mi lugar de residencia (ubicada en Vicaño) hasta el párking del puerto deportivo para hacer una gestión en la sede de Nauta, en Turismo de Sanxenxo, fue de apenas cinco minutos, en una mañana de tráfico intenso y con la playa de Silgar abarrotada.

Estrené el carril de bajada por la calle Luis Vidal Rocha hacia el paseo de Silgar donde una especie de T habilita la posibilidad de girar hacia Vicaño o bien hacia el puerto, como yo hice. Pude estacionar en el párking del puerto deportivo Juan Carlos I, donde había plazas suficientes cuando llegué (y eso que era cerca de la una de la tarde). Hice mi gestión, volví a por el coche y aboné veinte céntimos por el tiempo que estuve aparcado en el estacionamiento en cuestión.

Cualquiera que, por ejemplo, haya estacionado en un párking de Vigo sabe que ese precio es baratísimo en comparación con lo que pagas en la ciudad olívica por una fracción inferior a 30 minutos en la calle Policarpo Sanz o en Urzaiz, donde te descosen el bolsillo. El retorno desde el párking del puerto deportivo hacia Vicaño me llevó a conocer, asimismo, el recorrido obligatorio de vuelta que estrena cambio de sentido en la calle Madrid y gira por rúa dos Cesteiros hasta el cruce con calle Progreso donde tienes la opción de girar hacia Vicaño y Baltar.

Regulación del tráfico

Para una mayor eficiencia del tráfico, un agente de la Policía Local de Sanxenxo estaba regulando la circulación en esa hora punta con un resultado muy notorio. Seguramente Telmo Martín deberá ordenar a sus agentes que hagan esa labor de refuerzo en días festivos y fines de semana, pues la mayor presión de tráfico y el desconocimiento de los conductores -muchos foráneos- ralentizaría en exceso la circulación chafando el resultado que se persigue.

Insisto, el nuevo plan de tráfico no tiene mala pinta. Puede y debe funcionar con una mínima complicidad que le pongamos los conductores. Optimiza las opciones que daban diversas calles de Sanxenxo hasta ahora infrautilizadas para distribuir el tráfico y racionaliza usos como en el caso de la calle Madrid que sigue siendo de entrada a la villa pero añade también la opción de vaciar el tráfico procedente del puerto. Si aún encima el alcalde Martín logra ejecutar el ambicioso plan de dotar a la plaza de abastos de un párking, se potenciará muchísimo esa zona de la villa al tiempo que se resolvería el endémico problema de estacionar al lazo del mercado.

Si el propósito primigenio del alcalde de Sanxenxo es propiciar una circulación más rápida y fluida hacia el puerto y el párking, ciertamente parece muy encaminado. Telmo Martín no tiene un ápice de tonto. Sabe bien que el conjunto del puerto deportivo y la zona de ocio y de restauración anexas son un enclave del negocio hostelero, comercial y turístico de la villa. Todo lo que sea facilitar la accesibilidad a los miles de visitantes y turistas que llegarán este verano y luego se desparramarán por el pueblo, se traducirá en dinero e imagen para Sanxenxo.

Una variante necesaria

Independientemente de que Sanxenxo vaya resolviendo sus problemas domésticos de tráfico, la solución global a los atascos que cada verano se repiten a lo largo de la margen derecha de la ría de Pontevedra tiene que ver con la necesidad de una alternativa a la sobresaturada carretera. La PO-308 soporta una tensión circulatoria brutal en estos meses (24.000 vehículos diarios) que se une a la presión urbanística que supone que las casas estén a pie de calzada con todos los inconvenientes que eso acarrea durante los doce meses del año.

La carretera va camino de convertirse en un bulevar, como sugieren los límites de velocidad y las obras de rotondas, aceras y seguridad vial que la Xunta seguirá ejecutando. La catarata de ciclistas que surgen en fines de semana y festivos aumenta esa sensación de calle mayor más que de una carretera general. Estando de visita a esas obras por Samieira con la conselleira de Infraestructuras, fue el alcalde de Poio, Nito Sobral, quien le puso el cascabel al gato recordando que la única solución definitiva será la construcción de una variante entre Poio y Sanxenxo que transcurriese por la falda de los montes y no constriña el crecimiento de esas poblaciones.

La autovía de O Salnés, que nació como corredor y perseguía ser una solución, solo alivia el tráfico directo a Sanxenxo desde que se desdobló por que antes era una ratonera mortal. Y es una alternativa -con atascos- para quienes van hasta de A Lanzada y O Grove precisamente porque la Xunta sigue escaqueándose de sus promesas. Pero la AG-41 no es solución para quien pretenda acceder a Chancelas, Combarro, Raxó o Areas, destinos que también soportan un aumento de la población en verano. Vamos camino de cuatro décadas de espera por una solución que sigue atascada mientras el turismo crece año tras año, lo que apareja más presión de tráfico.

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