«Enseñé el catecismo desde los 15 a los 83 años»


sanxenxo / la voz

Alberta Manuela González Dovalo (Sanxenxo, 1927) siempre ha vivido en la villa que la vio nacer hace 90 años. Recibirá este año una de las Cebolas de Ouro que otorga el Concello de Sanxenxo

-¿Qué le parece recibir la Cebola de Ouro?

-Una sorpresa, no me lo esperaba, pensé que no era merecedora.

-¿Usted cómo acabó trabajando como «pantalonera»?

-De familia no me viene. Mi padre, Eduardo González, emigró a Estados Unidos y allá murió. Mi madre, Desamparados Dovalo, era ama de casa cuando yo nací, aunque cuando era joven cosía para fuera. A mi me gustaba coser y trabajé haciendo pantalones aquí, con un sastre que se llamaba Jesús Paz y que tenía el taller en la misma casa donde nací.

-¿A quién le ha arreglado pantalones?

-A mucha gente, de aquí y de fuera. No sabría decirle cuántos.

-¿Cómo hacía los patrones?

-Los hacía en papel. Copiaba de alguna revista, pero también los hacía yo. Al principio todos eran pantalones de hombre y más adelante empezaron los de mujer.

-A usted la conocen muchos vecinos como su catequista.

-A los 15 años me puse a ayudar en la parroquia. Lo hice hasta los 83 años en la iglesia y en mi casa. A los niños y de adultos. Preparé a bastantes jóvenes para la confirmación y a mucha gente mayor, ya casados.

-¿Recuerda alguno en especial?

-Sí, un hombre de 84 años, de Argelia y que de adulto se fue a vivir a Francia. Compró un terrenito aquí y era una bellísima persona. Quería ser bautizado y yo fui su madrina. El mismo día se bautizó, hizo la primera comunión y la confirmación.

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