El semáforo apagado que enciende el debate

El paso peatonal de las salinas es la única vía a pie entre A Lanzada y el núcleo de A Revolta

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sanxenxo / la voz

El semáforo del camino de las salinas de Noalla despierta pasiones. Unos lo culpan de las retenciones kilométricas del pasado fin de semana -la Xunta admite que contribuyó a dificultar el tránsito-. Otros lo alaban porque da seguridad a los peatones. Está en un punto difícil. Aquí confluyen el camino de las salinas, que es el único que da servicio a pie a los vecinos y turistas de A Revolta que quieran acceder a la playa de A Lanzada y viceversa. Aquí también confluye la principal ruta de entrada y salida de O Grove para los vehículos que van por la vía de alta capacidad.

Ayer por la mañana todo volvió a su estado inicial, a lo que los vecinos llevaban pidiendo años y que la Xunta les negó otros tantos. La solución del semáforo no ha resultado tan satisfactoria como parecía sobre el papel y, a efectos prácticos, se ha regresado al punto de partida inicial. Hagamos historia. Hace tres años se repintó la carretera PO-308 y la Xunta suprimió, alegando razones de seguridad vial, el paso de cebra que daba continuidad al camino de las salinas y que enlazaba directamente con uno de los itinerarios entarimados que llevan a la playa a través de las dunas. Los vecinos reclamaron muchas veces que se repusiese el paso de cebra, pero no hubo manera.

Tiempo después, con el cuatripartito, se valoraron un paso subterráneo, un puente sobre la PO-308 o un semáforo. La Red Natura complica las obras que se pueden ejecutar y la estética y funcionalidad de las escaleras tampoco convencían demasiado. El túnel podía anegarse. Está en un ámbito donde el agua empapa el subsuelo. Infraestruturas, con el apoyo del Concello, optó por el semáforo de pulsar. Apagado este porque agravaba los atascos entre la vía rápida y O Grove, peatones y conductores se las han vuelto a ver con un paso de cebra, que respetan la mayoría.

¿Qué es lo que se hay que hacer ahora? El debate está servido y las opiniones son tantas como usuarios. «Sin semáforo mejor», sostuvo ayer por la mañana una turista de Salamanca. Galo, vecino de Madrid, estaba confuso con el galimatías de postes y señales en la calzada. «Creo que no hemos entendido ni nosotros ni los coches, si está apagado o funcionando». Rafael, de Sanxenxo, lo tiene claro, apuesta por un paseo elevado, mientras que María Jesús, veraneante de muchos años en A Revolta, apunta: «Que dejen el semáforo intermitente». Yolanda, de Sanxenxo, pide algo más ambicioso: «Que acaben la autovía».

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