Chiringuitos de playa a coste de vivienda

¿Cuánto hay que pagar de canon cada temporada para montar servicios hosteleros en arenales fetiche como A Lanzada o Silgar? Los precios rondan los 100.000 euros

M. HERMIDA
AROUSA /PONTEVEDRA / LA VOZ

Cantaba George Damm, en aquella incombustible canción con la que se hizo rey del verano a finales de los ochenta, que él tenía un chiringuito a orillas de la playa. Entre ripio y ripio, el artista sentenciaba: «Si sube la marea, me va de maravilla, la gente se amontona y yo les doy morcilla... el chiringuito». Parecía que no había negocio más rentable en el mundo que el de los chiringuitos playeros. ¿Lo son realmente en las Rías Baixas? La respuesta difiere según quién sea el interlocutor. Hay empresarios que creen que los precios que se pagan a los concellos con las playas más concurridas siguen siendo desorbitados, aunque con la crisis algunos bajasen. Dicen que les obligan a acabar cobrando la Coca-Cola o el helado a precio de lujo. Otros sostienen que depende del verano y del tiempo. Y los concellos, mientras tanto, actúan con posicionamientos muy distintos: desde los que tienen arenales muy potentes y cobran un buen pellizco por ellos, a los que solamente aplican las tasas mínimas y lo que se deba transferir a Costas. En las rías de Arousa y Pontevedra hay sobrados ejemplos de las dos cosas. Y existen playas, como Silgar o A Lanzada, donde el hostelero que quiera dar servicio a todo el arenal -tanto en un caso como en el otro- debe pagar cerca de 100.000 euros al Concello de O Grove o Sanxenxo. Es decir, son chiringuitos que salen al precio de una vivienda.

Empecemos por Sanxenxo. No todos los chiringuitos fueron licitados este año. Algunos tienen la adjudicación prorrogada. Es el caso de la joya de la corona: el servicio hostelero de Silgar, que recayó en la empresa Castaño Playas en el 2016. ¿Cuánto paga por los tres bares que ya tiene en funcionamiento, las tumbonas y pedaletas -iba todo en el mismo lote-? Alrededor de 115.000 euros. Al Concello le tiene que abonar un canon por temporada de 93.000 euros, pero la cosa se encarece luego un poco más por la tasa a Costas, de unos 15.000 euros. Cierto es que, sin salir de Sanxenxo, hay chiringuitos playeros a precios mucho más asumibles. Además, algunos son bares, incluso restaurantes -como en el caso de A Lanzada- y otros únicamente quioscos. Ahora mismo están en licitación los de Baltar, Montalvo y Major. Por el de Montalvo, por ejemplo, se pide un canon de 22.000 euros por temporada y por el de Major de 4.800 euros.

Sigamos por otro punto clave del turismo en las Rías Baixas: O Grove. Aquí la playa estrella es A Lanzada. El Concello optó por licitar, año a año, los servicios de las playas, a pesar de que la medida no convence demasiado a las empresas, que alegan que tienen que hacer una inversión muy elevada a la que no sacan rendimiento en un solo verano. Según las ofertas presentadas, las arcas municipales deberían recaudar alrededor de 200.000 euros por los servicios playeros. Buena parte de este dinero provendrá, por supuesto, de la concurrida A Lanzada. Una empresa ha ofrecido 35.000 euros por uno de los quioscos. Otros dos han logrado un canon de 30.000 euros. Y los que se ubican más lejos del principal aparcamiento, el del viejo campo de aviación, recaudarán 18.000 euros cada uno. Cuantías muy alejadas de las que se recaudan en otras playas menos concurridas, como Raeiros o Area das Pipas. Allí los quioscos se cotizan a 13.000 y 7.000 euros, respectivamente.

Pedaletas y tumbonas

También el alquiler de tumbonas e hidropedales se cotiza mucho más en A Lanzada que en el resto de arenales. Entre 17.000 y 20.000 euros se pagará aquí por prestar este servicio, frente a los 2.000 que desembolsará la firma que atenderá este servicio en otros arenales de San Vicente.

Las cifras de Sanxenxo y O Grove poco tienen que ver con las que se manejan en otros puntos de las rías de Arousa y Pontevedra. En Marín, por ejemplo, se sacan a licitación quioscos que pueden estar en el paseo o en plena playa. El que deja más dinero al Concello es el de Portocelo, que tiene un canon de 1.900 euros por temporada -se trata de un quiosco de ocho metros cuadrados con una terraza de 31 metros-. Incluso el bar de esa misma playa, que puede abrir todo el año, paga una cantidad mucho más módica que las de O Grove y Sanxenxo. En este caso, aporta 650 euros al mes a las arcas públicas marinenses. Y en A Illa, los chiringuitos solo tienen que hacer frente a las tasas que imponen tanto Costas del Estado como de la Xunta, dependiendo del terreno en el que se ubiquen.

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