La lentitud burocrática retrasa la inversión de Fomento en A Lanzada

El proyecto de puesta en valor todavía se halla en fase de redacción y después lo deberá aprobar Patrimonio


sanxenxo / la voz

El yacimiento arqueológico de A Lanzada, una de las joyas de la corona histórica no ya de Sanxenxo sino de Galicia, sigue a la espera de que la burocracia avance para la finalización de un programa que comenzó a ejecutarse hace tres años. Algo más de cinco meses después de que rematasen los trabajos de consolidación del ámbito histórico, que llevó a cabo la Diputación de Pontevedra, continúa sin llevarse a cabo la parte que le corresponde a Fomento del convenio suscrito en su día para la puesta en valor de este y otros espacios de interés histórico en la provincia.

Diputación y Fomento acordaron en su día que mientras que la institución provincial se ocuparía de la excavación de una parte del ámbito y de la consolidación de los hallazgos, el ministerio, a cargo del 1 % cultural, se aplicaría en la puesta en valor del yacimiento. Se trataría, entre otras cuestiones, de elaborar los carteles, paneles, mejora de la imagen general del entorno y aspectos que se considerasen relevantes para que A Lanzada fuese dada a conocer entre el gran público como lo que es, todo un resumen de la historia de Galicia desde sus etapas más primitivas hasta la actualidad y en un entorno territorial muy reducido.

En la actualidad, el trabajo desarrollado por la Diputación sí que se percibe a primera vista. El área excavada y que se puede contemplar es más del doble de la existente antes de la campaña del 2016-2017.

A la luz se encuentran numerosas estructuras, que complementan lo que ya se conocía. Sin embargo, el visitante, salvo que tenga conocimientos históricos suficientes, se queda a ciegas a la hora de entender lo que ve. Los paneles informativos existentes son los que se elaboraron antes de que se hiciesen los últimos descubrimientos. Es decir, no hay ni una palabra de los enterramientos que desvelaron las piquetas de los arqueólogos. Tampoco hay una explicación sobre la ubicación y utilidad de las estructuras que ahora sí están al acceso del público.

A la hora de hablar del acceso, también hay aspectos notablemente mejorables. Parte del recinto vallado está derribado por los temporales o en una situación precaria y podrían caerse también a lo largo del invierno. Una señalización más adecuada en el entorno también podría servir para indicar al visitante el valor de lo que está a menos de dos metros del vial de tierra que da acceso a la ermita y a las ruinas de la torre medieval. Una vez que se llega al cercado de madera, hay unas escaleras que permiten el acceso a pie a los restos de las estructuras habitacionales, las bases de las antiguas piletas de salazón y otros cimientos entre los que los arqueólogos especulan la posibilidad de una de las primeras iglesias cristianas de la comarca. Por otra parte, en las instalaciones provinciales del pazo de Liñares, en Lalín, se continúa con la identificación y estudio de las miles de piezas descubiertas en la última campaña. Las mejoras se exhibirán en el Museo de Pontevedra.

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