Cien raquetas, tres clubes, siete pistas y un solo torneo

El ITF júnior de Sanxenxo es uno de los eventos de tenis del año en toda España


Pontevedra / La Voz

Más de cien promesas del tenis mundial, tres clubes y siete pistas cubiertas. Todo en movimiento de manera simultánea. Es la descripción más breve y visual de las primeras dos jornadas del Torneo Internacional ITF júnior, que estos días, y hasta el domingo, se celebra en el Centro Cultural e Deportivo de Sanxenxo. Aunque la idea inicial era que todos los partidos se celebrasen en las instalaciones sanxenxinas, las quince ediciones anteriores han otorgado mucha sabiduría, y alas, a la organización. La suficiente como para saber que las previsiones meteorológicas presagiaban unas lluvias imposibles de compatibilizar con los partidos al aire libre.

El director deportivo del club, Noli Álvarez, puso el engranaje en marcha: los catorce profesionales y seis voluntarios que hacen posible un año más uno de los torneos juveniles más prestigiosos de España en este deporte se implicaron en todo un «desafío logístico», como lo define su cabeza pensante. Primero, pidió al Casino Mercantil y al Club de Tenis Pontevedra dos pistas cubiertas que, sumadas a las tres de Sanxenxo, suman siete. Bien, Suficientes para garantizar el trasiego inicial de partidos individuales y dobles. A continuación, diseñaron un plan de transportes regulares entre los tres clubes y entre estos con el hotel y con el aeropuerto, ya que muchos de los participantes iban regresando a sus países a medida que quedaban descalificados.

El secreto, la hospitalidad

Pero la parte más complicada de organiza un evento de estas características no es ninguna de estas, sino algo menos evidente: lo que en el CCD llaman el departamento de hospitalidad; es decir, todo lo relativo al alojamiento y alimentación de los cien deportistas de 56 países, sus sesenta entrenadores y los acompañantes. Como el ITF no concede premios en metálico, sí corre con los gastos de manutención y estadía de todos los seleccionados. Y son muchos, aunque menos de los que querrían estar, ya que se trata de un torneo clave para luchar por los primeros puntos que les den acceso al Open de Austria, el primer grand slam de la temporada. Al cumplir 18 años el próximo año, muchos de los júnior que hay en el mundo ahora mismo pasarán a categoría el 1 de enero. Los que mejor situados estén en la tabla, más subirán. «Te aseguro que el mejor situado de los que están ahora en Sanxenxo igual es el número 40 del mundo. El 1 de enero del año que viene, estará de quince, ya verás», advierte Álvarez, con la seguridad que dan décadas de experiencia en el deporte.

Y todos ellos, del primero al último, necesitan una habitación en alguno de los tres hoteles que colaboran con el club de Sanxenxo, y todos ellos necesitan durante los días que permanezcan en Galicia una dieta equilibrada y nutritiva. Pero, ¿por cuántos días hay que reservar habitación y comida? Esa es una de las mayores dificultades que se encuentra Andrea Villaverde a la hora de realizar su misión (voluntaria) en el evento. Esa, y conseguir que los menús no se repitan en la comida y la cena de cada uno de los cien jugadores, por poner un ejemplo. Ella es una de los cinco jóvenes que comenzaron ayudando desinteresadamente en la organización hace quince años y que ahora es responsable de una de las áreas más complicadas de gestionar del torneo.

María se encarga de los transportes. Los otros catorce trabajadores que forman parte del evento son profesionales retribuidos. Entre ellos se encuentran seis árbitros y un juez árbitro que se desplaza desde Madrid. Todos ellos forman una maquinaria que, una vez en marcha, no hay volea ni ventaja que la detenga.

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