Turismo náutico, trabajo bien hecho

El resultado de una planificación a medio plazo, como la que desarrolla Portos de Galicia, es el camino para afianzar Rías Baixas como destino de calidad


Los datos sobre número de atraques en los puertos deportivos de la provincia, que acaba de difundir Portos de Galicia, ratifican el firme crecimiento del turismo náutico y su creciente importancia para el sector en general. Esta modalidad de visitantes, de un alto poder adquisitivo, supone un nicho de mercado muy apetecible. Es uno de los peldaños de la escalera que el destino Rías Baixas deberá continuar subiendo para estabilizar un turismo de más calidad frente a la obsesión por la cantidad. Como escribíamos hace un par de semanas desde esta misma página: más cantidad termina llevando al sector a vía muerta como ha pasado con otros destinos de España saturados y quemados; más calidad, garantiza futuro y solidez.

Precisamente, también esta semana, la Diputación anunciaba su propuesta de Plan Estratéxico para un turismo sostenible en las Rías Baixas. Concellos y empresarios llegaron a la misma conclusión: tendremos que ser «un destino diferenciado, desestacionalizado y con proyección internacional» para garantizar la calidad exigible.

Qué el turismo náutico sea una de las puntas de lanza de la oferta de Rias Baixas y experimente un crecimiento continuado es la consecuencia de una labor planificada y sostenida. El buen trabajo de “Portos de Galicia”, el departamento que desde años preside el vilanovés José Juan Durán viene guiado, precisamente, por un Plan Estratégico de fomento de la Náutica Deportiva que se aplica desde 2012 y con horizonte hasta 2020 cuyos resultados ya son una evidencia.

Que el joven puerto deportivo de Combarro haya tenido más atraques de yates y embarcaciones deportivas durante el mes de agosto que Sanxenxo y Bayona, dos destinos más renombrados, solo tiene una explicación: precios y una buena promoción.

Un millón de euros

En total, en los puertos deportivos de la provincia se produjeron 1.527 atraques de embarcaciones en tránsito durante agosto. El acumulado anual sube por encima de 3.300 escalas. Dado que se estima en doscientos euros diarios el gasto medio por tripulante y día que estos barcos permanecen amarrados, se concluye que el turismo náutico ya ha dejado en la provincia durante lo que va de año alrededor de un millón de euros.

Todas estas cifras justifican el esfuerzo promocional. Portos de Galicia está haciendo bien esa tarea con presencia activa mediante stands en salones náuticos como el recién celebrado en Southampton y el inminente que tendrá lugar en La Rochelle.

Los ciclistas pontevedreses no olvidan

La secuencia de recientes arrollamientos de ciclistas ocurridos en la carretera PO-308, junto con la cadena de acciones reivindicativas desarrolladas por Pedaladas y otros colectivos de la bici, han revigorizado la demanda de actuaciones que las Administraciones públicas y, en especial, la Xunta prometió, pero no ejecutó.

Sucede que después de la muerte de Jorge Valcárcel, a quien atropelló un vehículo cuyo conductor realizó una maniobra temeraria en Covelo (Poio) el pasado 9 de abril, se prometieron medidas urgentes desde el gobierno gallego. Tanto para la carretera comarcal PO-308, que sin duda es la más concurrida y preferida por ciclistas y cicloturistas, como en otras de la red autonómica aquejadas de similares problemas de inseguridad. Estábamos en plena conmoción social por el suceso pero las pretendidas actuaciones han quedado congeladas. Ya sea por la lenta tramitación administrativa; ya por la falta real de partidas presupuestarias para ser acometidas.

De modo que el incumplimiento gubernamental y el cabreo producido por nuevos atropellos, cristalizaron en la multiplicación de la demanda reiterada de mayor seguridad vial. La reivindicación se ha vuelto transversal. No solo se focaliza hacia las Administraciones con más competencias en obras públicas; también irradian a los ayuntamientos.

Diversidad de protestas

Las protestas se están escenificando de muy diversa manera: ya con la marcha a través del trazado ferroviario en desuso entre Pontevedra y Vigo cuya transformación en vía verde reclaman ciclistas y peatones, así como con otras movilizaciones. También mediante la reciente entrega de antipremios a las diferentes Administraciones que fueron castigadas por las políticas que los colectivos ciclistas juzgaron contrarias a sus intereses. Se censuró a la Consellería de Infraestructuras, al Ministerio de Fomento pero también a varios Concellos, incluso Pontevedra y al concejal de Obras, Demetrio Gómez, por desatender la creación de vías específicas para ciclistas en determinadas zonas de la ciudad como Monte Porreiro y Mollavao. Una censura muy llamativa por parte de Pedaladas, que es un colectivo que no ha dudado en ir de la mano dra hasta congresos internacionales para explicar el modelo de ciudad tan celebrado. Sin embargo, parece obvio deducir que para la plena conciliación entre los diferentes tráficos rodados y los usos peatonales aún queda trabajo qué hacer.

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