Sarai y su terapia hecha de fotografías

SANXENXO

RAMON LEIRO

La cámara le sirve para «sacar lo negro» que lleva dentro. Con ella lucha contra la violencia machista

25 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Con Sarai Deza ocurre que hay que pedirle que cuente despacio sus planes. A sus 25 años de edad, esta mujer de Portonovo está tan llena de ideas, tan preñada de proyectos, que es difícil seguirle el ritmo. ¿Quién es ella? Sarai es fotógrafa y, tal y como ella explica, utiliza su cámara, además de para retratar al mundo de una forma muy conceptual, para «hacer terapia» y reivindicar cosas. Últimamente puso su talento, su cámara y sus ganas de cambiar las cosas a disposición de la lucha contra el maltrato a las mujeres. De hecho, un trabajo audiovisual del que es autora será uno de los protagonistas de la gala que esta noche se celebra en Sanxenxo para conmemorar el día contra la violencia machista.

Dice Sarai que a ella, cuando algo le impacta sobremanera, cuando se le quedan una especie de demonios dentro, necesita sacar al exterior «todo eso negro» a través de la imagen. Le pasó con el Prestige. Era ella una niña cuando su padre, marinero de profesión, se vistió de blanco para luchar contra la marea negra. En una de aquellas noches interminables de guerra contra el chapapote, ella acompañó a su madre a llevarle un bocadillo al padre. Se encontró a mucha gente vestida de blanco, se dio de bruces con los nervios, la impotencia y el cabreo de toda aquella gente que veía peligrar su futuro en el mar. Años después, ya convertida en fotógrafa -estudió en una escuela de Ourense, se formó luego en Madrid y ahora hace un máster de dirección de arte en Pontevedra- tuvo que sacar fuera todo lo que vivió esa noche. «Necesitaba contar lo que supuso aquello para mí», indica. Lo hizo con una imagen muy llamativa, de varias mujeres desnudas pero manchadas de chapapote por todo el cuerpo, sobre unas rocas, en medio del mar.

Con la violencia machista le ocurrió algo parecido. Cuando saltó esa escalofriante noticia de la violación de una joven en los Sanfermines, Sarai decidió que tenía que canalizar toda esa impotencia que sintió. Una vez más, lo hizo con una fotografía que colgó en las redes sociales -es asidua de YouTube, tiene su propia web y se maneja bien en el resto de las redes-. No era una imagen que dejase indiferente. En ella aparecía, nuevamente, una mujer desnuda, con el cuerpo sangrando, y la foto de un hombre con un capote de torero. A raíz de colgar esa imagen, recibió una llamada del Concello de Sanxenxo. Le pidieron que hiciese algún trabajo sobre la violencia machista para la gala de esta misma noche. No se lo pensó. «Me encantó la idea, soy una mujer muy feminista y me encanta reivindicar cosas», señala Sarai.

Ponerle rostro a la lacra

Decidió que, más que con una imagen, iba a contarlo con un vídeo. Buscó a un grupo de mujeres dispuestas a ponerle rostro a la lacra de la violencia. Todas ellas se convierten en actrices en su trabajo audiovisual. Y, sin desvelar su contenido, que se reserva para la gala, puede decirse que la imagen que ofrecen estas mujeres no resulta nada tranquilizante para el espectador. En sus rostros se puede leer perfectamente lo que significa el maltrato. Y al verlas se entiende que Sarai diga que hace terapia con sus fotos.