Diez años disfrutando de Paco & Lola

Hace ya una década que un grupo de viticultores se unió para fundar una cooperativa con la que poder poner en valor su uva. Hoy, esta firma factura cinco millones de euros


redacción / la voz

No ha sido fácil. La Cooperativa Vitivinícola Arousana fue casi la última en llegar a Rías Baixas y pronto se convirtió en la primera en lo que a número de socios se refiere. Porque aquel proyecto que empezó de la mano de una veintena de viticultores, hartos de no encontrar un precio adecuado para su uva, tardó muy poco en cobrar una nueva dimensión y en alcanzar los 488 cooperativistas. Hoy, su botella de lunares es su mejor seña de identidad y Paco & Lola se ha convertido en la marca que da imagen a una firma que ya factura más de cinco millones de euros.

De los orígenes de esta bodega se acuerda muy bien Rosario Muñiz, socia número uno. «¿Ti sabes o que é traballar e que en setembro, cando chegaba a vendima, non saber a quen lle ías vender a uva ou cando ías cobrar?», relata. Fue este mismo motivo lo que provocó que aquellos veinte socios iniciales se convirtiesen, en cuestión de meses, en 488. Corría el año 05 y una abundante producción puso patas arriba la denominación. Poco a poco, el proyecto fue cobrando forma y en el año 2007 recogieron su primera cosecha. «Non o creía», recuerda Rosario. «Agora estamos moi contentos», añade.

La nueva cooperativa necesitaba encontrar la forma de hacerse un hueco entre los grandes, de crear una marca identificable. Carcajadas fue lo que provocó «a primeira botella de Paco & Lola que lle presentamos aos socios», explica el presidente de la firma, Carlos Carrión. Buscaban una marca que les ayudase a distinguirse, que fuera fácil de pronunciar tanto en China y como en Estados Unidos y que se identificase con España. Y así nació la hoy famosa botella de lunares. Estaba pensada para la exportación, pero su éxito ha sido tal que ya es la imagen de toda la bodega.

Esta década fue dura. No solo hubo que pelear para hacerse un hueco. Llegó la crisis económica y ni todo el esfuerzo del mundo pudo evitar una ralentización del crecimiento. Se siguió trabajando y hoy la bodega presume de vender sus vinos en más de cuarenta países y de acabar su primera década de historia con una facturación superior a los cinco millones de euros. También, de premios. Porque su cosecha del 2014 ha logrado los mayores reconocimientos internacionales. Hay otro objetivo cumplido: sus 423 socios cobran la uva por encima del valor de mercado.

Diez años no se cumplen todos los días, por eso ayer Paco & Lola celebró una comida por todo lo alto, en la que no faltó ni la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez. No fue el único sitio en el que se brindó con sus vinos. También en la boda del tenista David Ferrer hubo albariños de esta cooperativa. Los de la famosa botella de lunares.

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