«Vainos saír a froita polas orellas»

Con humor, distintos vecinos cuentan que este es un año de fruta a rebosar, aunque va a más la plaga de los cítricos


pontevedra / la voz

Lo cuenta bien, genial, el humorista Carlos Blanco. ¿A quién no le pasó que su madre, sus parientes o sus vecinos le preguntasen «queres kiwis, douche kiwis», cuando los frutos peludos y marrones abundan? Bien, pues este año no solo se ofrecen kiwis. Vaya uno a la aldea de las Rías Baixas que vaya será difícil que no le ofrezcan manzanas, peras, melocotones, ciruelas, naranjas de zumo... Es año de fruta. Vaya si lo es. Se podrían dar muchos datos, pero la frase que mejor la resume quizás sea la que pronuncia una mujer en medio de una aldea de Portas, que dice que estaría encantada de posar en el periódico con sus hermosas manzanas verdes -«as mellores de por aquí», insiste ella- si no fuese porque viste mandilón y así que no quiere fotografiarse. Con una elocuencia que para sí quisiesen muchos narradores, sentenciaba arrimada a la cancilla de su huerta: «Vainos saír a froita polas orellas. Penso que ata os porcos se están aburrindo xa de tantas mazás que lle damos». Así de simple.

Da igual donde se haga la prueba del algodón: la abundancia de fruta se extiende a lo largo y ancho de la comarca. En la casa de Loli, una vecina de Campañó, también dicen sin titubeos que «no damos comido tanta cantidad de fruta que tenemos». En una finca en la que conviven árboles añejas y frutales muy jóvenes, hay, sobre todo, manzanas tabardilla y peras. «Algunos perales pequeños tuvimos que atarlos porque tienen tal cantidad de peras que se le caen las ramas», señala Loli. Ella está encantada con la cosecha. Lo único que no le gusta es la lidia diaria que tine con las avispas, sobre todo con las velutinas. De hecho, en los frutales se pueden ver colgadas botellas de plástico con boca ancha y un líquido en el que van cayendo las avispas. «Les ponemos cerveza y algunas caen, pero aún así hay muchísimas», indica Loli. Luego, cuenta que este año tuvo una cosecha superlativa de peladillos y sobre todo de peras y manzanas. Eso sí, indica que los días en los que hizo mucho calor «parecía como si se cociese la fruta, no estaba buena». Ahora, con la bajada de la temperatura, mejoró la cosa.

Lo que más le preocupan a Loli de la finca son los árboles cítricos. ¿Por qué? Porque de un tiempo a esta parte, aunque siguen produciendo -en pleno verano está sacando naranjas para hacer zumo- la salud de los árboles parece estar en entredicho. «Deben de tener la plaga esa que afecta a los cítricos porque bien no se ven», indica.

Las hojas rizadas

Esa misma sensación, la de que los cítricos no pasan su mejor momento, la tiene también en Fonte do Curro -Barro- una vecina llamada Tere. En su finca hay limoneros, mandarinos y naranjos. Y ninguno de ellos, según explica, está «ben de todo». ¿Qué les ocurre? Puede observarse a simple vista que en lugar de tener las hojas estiradas estas permanecen rizadas. Al preguntar en la Estación Fitopatolóxica do Areeiro confirman que, efectivamente, ese es uno de los síntomas evidentes de que el árbol está afectado por la plaga de la

Psila Africana,

que se extendió ya por todas las Rías Baixas. Tere indicaba que, de momento, los árboles continúan dando frutos pero que

«ademais de verse mal as follas tamén se lle pon como as ramas moi negras».

Pedro Mansilla, responsable de la estación fitopatológica, indica que la plaga de los cítricos claro que sigue estando presente y extendiéndose. Y que la única solución a corto plazo es tratar de controlarla, «porque erradicarla de momento no es posible», con algún producto insecticida. Desde la estación están haciendo trámites con el ministerio para tratar de traer de África un parasitoide que pueda hacerle frente al insecto. Pero Mansilla indica que se trata de un plan a muy largo plazo, que tiene que pasar numerosas autorizaciones, probarse en el laboratorio, en el campo... tardará años en estar listo sin finalmente consigue ver la luz.

Por otra parte, Mansilla también aludió al hecho de que este año hay una cantidad de fruta abundante en la zona. «El corrimiento que provocan las fuertes lluvias no lo hubo, la temperatura fue buena y sí la climatología estuvo propicia para que hubiese una buena cosecha. Así que solo queda recomendar que se consuma mucha, que es buena».

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