Último concierto en Galicia antes del parón de Love of Lesbian: «Da rabia, pero el instinto nos dice: ''Déjalo un tiempo"»
PONTEVEDRA CIUDAD
La banda ofrecerá un último concierto en Pontevedra en el festival Río Verbena
21 ago 2026 . Actualizado a las 12:06 h.Han sido adalides de la escena independiente española durante un cuarto de siglo, en el que han firmado algunos de los grandes himnos del género. Pero hasta aquí han llegado. Por lo menos, de momento. En febrero anunciaron un parón indefinido. O, como el propio Santi Balmes (Barcelona, 1970) lo relató, de manera más poética, «ha llegado el momento de parar en boxes para mirar las estrellas desde el arcén». Pero antes de mirar al cielo, a Love of Lesbian aún le queda una última entrega en Galicia. Será el sábado 22 en el marco del festival Río Verbena, que este fin de semana se celebra en Pontevedra.
—¿Cuáles son las razones profundas que les han llevado a tomar la decisión de hacer este parón?
—Creemos que la banda necesita reevaluarse, teniendo en cuenta que pasa el tiempo y que nosotros también vamos cambiando. Y esa proyección solamente puede hacerse desde la distancia.
—¿Es una decisión que se venía rumiando desde hace tiempo o hubo una, o varias, gotas que colmaron el vaso?
—En mi caso, tras un viaje demasiado largo, algo hizo clic en mi cabeza.
—A finales del 2024 nos dijo que Love of Lesbian eran «un puto milagro porque aprendimos a dejarnos espacio suficiente como para no quemarnos». A mediados del 2026, ¿están «quemados»?
—No, para nada. Quemados es el adjetivo que menos puede definirnos. Démosle la vuelta y digamos que somos inquietos.
—En aquella entrevista también nos dijo que escribir canciones estaba empezando a convertirse en un sufrimiento. ¿Ha tenido esa sensación algo que ver en la decisión de parar?
—Sí. Personalmente, un proyecto más pequeño me estimula, en el sentido de que un nuevo disco de Love of Lesbian se iba a comparar con muchos de sus hermanos mayores. Al final, también pasa que si sumas siempre los mismos elementos, el resultado tenderá a ser el mismo.
—¿Le pesa la exposición pública y el escrutinio permanente?
—La verdad es que esta época que nos ha tocado vivir es un manicomio en el que todos opinan en foros, aunque en realidad hablan solos. Pero, claro está, sí que pesa.
—En la última gira daba la sensación de que el grupo estaba en uno de los mejores momentos de su carrera. ¿Era así?
—Sí, estamos muy, pero que muy bien engrasados.
—¿Y cómo se pasa en menos de un año de estar muy arriba a decidir dejarlo todo?
—Ciertamente da rabia. Pero el instinto nos dice «déjalo un tiempo así, en todo lo alto».
—Desde que anunciaron el parón ya han publicado dos canciones nuevas. ¿Por qué han decidido hacerlo? ¿Tienen algo de testamental?
—Tiene algo de testamental y de contractual. Queremos pasar este lapsus de tiempo libres de obligaciones discográficas. Es mucho más sano. Y cancionero pendiente hay para dar y vender.
—La ausencia de Love of Lesbian va a dejar un hueco importante en los carteles de los festivales. ¿Hay relevo?
—Espero que nos echen de menos (se ríe). Pero hay relevo, claro que sí. De otra manera, con otro cancionero, pero lo hay.
—Además de a mirar las estrellas desde el arcén, ¿a qué se va a dedicar Santi Balmes a partir de ahora?
—A componer, a escribir y a viajar más, pero de otra manera.
—¿Habrá algún proyecto en solitario?
—Sí. En catalán. Así que, de alguna manera, es como si desapareciera, para la mayoría de los seguidores de Love of Lesbian.
—¿Qué es lo que más va a echar de menos de su vida con el grupo?
—El grupo en sí mismo, esta gente, este núcleo. Uno se siente bien, protegido. Se siente en casa.
—¿Cómo va a ser este concierto en Pontevedra?
—Nosotros tenemos muy claro que hay que diferenciar los conciertos de festivales y los de sala. No hay que ser tan egocéntrico como para ir a un festival y hacer un repertorio de sala íntima.
—¿Qué hará justo después de bajar del escenario del último concierto?
—Dolce far niente.
—¿Y qué hará al día siguiente?
—Niente far dolce.