Adolfo Borrero, del congreso de Ciudades Inteligentes de Pontevedra: «Hablar con las máquinas empieza a ser algo natural y también humano»

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Adolfo Borrero, director técnico del congreso de Ciudades Inteligentes y Economía Circular de Pontevedra.
Adolfo Borrero, director técnico del congreso de Ciudades Inteligentes y Economía Circular de Pontevedra.

Dirige una cita en la que se abordará cómo la tecnología ayuda a gestionar mejor los servicios públicos en urbes y territorios rurales y señala: «Ayudan con el turismo, el tráfico o la energía»

06 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En unos días —los días 11 y 12 de junio—, Pontevedra dará cabida al segundo Congreso de Ciudades Inteligentes y Economía Circular. ¿De qué se trata? De un foro en el que ponentes de primera línea hablarán de cómo la tecnología está haciendo que los servicios públicos sean más eficientes y las ciudades más fáciles para las personas. Adolfo Borrero es el director técnico de este congreso y también presidente de de la comisión de Smart Cities de Ametic, que es la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica. Él anima al público a acudir a esta cita, que tendrá lugar en el Pazo de Cultura, y señala que será un auténtico «mini máster».

—Empecemos por el principio... ¿qué son las ciudades inteligentes y por qué hay que hacer un congreso para hablar de ellas?

—La manera más sencilla de explicar qué es una ciudad inteligente es decir que aplica la tecnología digital para que los servicios que ofrece sean más independientes, más eficaces, económicos y cercanos a la ciudadanía. Y, en cuanto a hacer un congreso sobre este tema, lo cierto es que en España hay dos citas muy potentes ya, una en Barcelona y otra en Málaga, así que esta de Pontevedra tiene la vocación de ser un referente en el noroeste español y de englobar también al norte de Portugal.

—¿De qué escucharán hablar los asistentes al congreso?

—Vamos a tratar muchos temas relacionados con la tecnología aplicada a las ciudades y a los territorios. Desde los sistemas para aplicar al turismo y que, por ejemplo, un ayuntamiento pueda saber en qué momento y en qué lugares tiene una concentración de visitantes que no es asumible a otras muchas cuestiones como utilizar la tecnología para gestionar el tráfico y reducir su huella de carbono. Se trata de que los servicios funcionen mejor y de que, por ejemplo, el ciudadano lo tenga muy fácil para comunicar, en tiempo real, incidencias que pueda estar habiendo con un servicio. También hablaremos de cómo los ayuntamientos ya están utilizando con bastante profusión la IA y abordaremos el Internet de las cosas, es decir, cómo funciona toda esa red de sensores, software y tecnologías de conectividad que se colocan en objetos del espacio urbano y nos cuentan cosas de las ciudades, desde contadores del agua a cámaras que no mandan imágenes sino información mucho más elaborada.

—¿Puede aplicarse toda esa tecnología a los servicios públicos en una tierra tan dispersa geográficamente como Galicia o solo sirve para grandes ciudades?

—No es lo mismo aplicar tecnologías a ciudades que a un territorio rural. Pero se están haciendo cosas muy interesantes en ambos casos. Y en Galicia ya hay ejemplos rurales, como el de la Ribeira Sacra, donde ya están utilizando sistemas digitales para saber cuánta gente tienen allí y dónde está y evitar así concentraciones que el territorio en determinado momento no pueda soportar. Para actuar en casos donde tenemos demasiada gente metida en zonas sin capacidad de aguante hay que atacar con tecnología. Lo están haciendo en Sevilla, Ibiza, Mallorca...

—Son ciudades inteligentes... ¿y humanas?

—Totalmente. Porque todo esto es para hacerle la vida más cómoda a los ciudadanos. Hablar con las máquinas empieza a ser algo natural y también humano porque la tecnología está ahí para ayudarnos a resolver problemas. En China empieza a ser más que normal contar con robots para ayudar a cuidar a mayores. Y en España yo participio en una empresa que también va por ahí.

—Habla de mayores y lo cierto es que Galicia es una comunidad muy envejecida, ¿la tecnología también puede ayudar a las Administraciones a cuidar a quienes viven solos en casa y, a veces, no son capaces de alertar a los servicios de emergencia?

—Sí. Por ejemplo, está en marcha un proyecto muy bonito en Benidorm en el que con tecnología georreferenciada controlan el consumo de agua de las casas en las que vive una persona mayor sola. Si pasa un día y hay cero consumo, sabes que algo ocurre.