90 minutos para hacer realidad la ilusión: «No tenemos absolutamente nada que perder»
PONTEVEDRA CIUDAD
Rubén Domínguez le quita presión a un Pontevedra CF con la incógnita de quién ocupará la banda izquierda en lugar del sancionado Miguel Cuesta
22 may 2026 . Actualizado a las 19:07 h.El Pontevedra Club de Fútbol afronta este sábado (18.30 horas) ante el Real Avilés Industrial el partido más importante de sus últimos nueve años de historia. Una victoria clasificaría matemáticamente a los granates para el playoff de ascenso a Segunda División, un territorio, el del fútbol profesional, que solo han tocado una vez en casi medio siglo. El empate o la derrota están directamente descartados: «mañana no nos vale otra cosa que ganar el partido», advirtió Rubén Domínguez en la rueda de prensa de este viernes.
En la costa asturiana los aires no son tan ilusionantes. El Real Avilés Industrial llega al borde del abismo. Una derrota podría enviarlo de vuelta a Segunda Federación. Un empate o una victoria, en cambio, lo salvarían matemáticamente. Ese contraste emocional no cambia la lectura del técnico granate: «Es un partido híper cerrado por lo que nos jugamos los dos equipos. Hay que ganarlo cuando pite el árbitro, da igual si es en el minuto 3 o en el 96», comentó.
Domínguez insistió en que el foco está en lo que el Pontevedra puede ganar, no en lo que puede perder: «No tenemos absolutamente nada que perder. La presión era salvar la categoría; ahora es todo ilusión», insistió para descargar toda esa presión en un rival que ha cambiado de entrenador hace siete jornadas y que acumula dos derrotas consecutivas ante rivales directos del Pontevedra por el playoff.
Del Avilés, Rubén Domínguez destacó su pegada: «A nivel ofensivo es un equipo que genera mucho y es eficaz. En defensa encajan más, pero es su estilo: un intercambio de golpes en el que tenemos que imponernos».
El entrenador de los granates recordó que el equipo llega a esta final con la moral «por las nubes» y con una identidad clara: «Somos uno de los equipos más fuertes de la categoría a nivel defensivo. Si mantenemos la portería a cero en Pasarón, tendremos muchas posibilidades de hacer gol. Tenemos que generar lo máximo posible y permitir lo mínimo», apuntó como claves para la gran cita
Domínguez no rehuyó la palabra que todos sienten: final. «Ahora ya no hay red. Es la primera final del año, esperemos que sean cinco. Tenemos que estar todos juntos: equipo y afición».
El técnico recordó que ha vivido playout, ascensos y promociones, pero que nada se parece a luchar por ganar algo: «¿Y si ganamos? ¿Y si ascendemos? Nuestro foco está en lo que podemos conseguir», dijo descartando la idea negativa de aquello que se puede llegar a perder en el caso de que el sábado no tenga un final feliz.
La incógnita de la izquierda
El Pontevedra afronta el duelo con las bajas de larga duración ya conocidas de Juanra Gómez y Tiago, además del sancionado Miguel Cuesta, expulsado por doble amarilla en Tenerife y cuyo recurso fue desestimado. Víctor Eimil y Álex González son duda, aunque el técnico confirmó que ambos entrarán en la convocatoria.
Sobre el lateral izquierdo, Domínguez mantuvo el misterio: «Vamos a salir con lateral izquierdo, el nombre puede ser cualquiera de los que han jugado ahí esta temporada, del primer equipo o del B», confirmó.
Otra de las bajas significativas sobre el césped de Pasarón, que nuevamente estará lejos de mostrar su mejor estado, es la del propio Rubén Domínguez. El técnico ourensano cumple este fin de semana el primero de los dos partidos de sanción que le han impuesto por la roja directa que vio en Tenerife. Tampoco estará apoyando desde el banquillo el segundo entrenador, Adrián Abalo, al que le queda por pagar su tercer partido de los tres con los que fue castigado por la expulsión de A Malata.
Ruipérez Martín (Albacete) es el colegiado designado para repartir justicia en esta final. Será su primera visita a Pasarón, aunque ya ha arbitrado a los granates en una ocasión en Segunda B en una derrota en León ante la Cultural.
En lo emocional, la ciudad ya respira fútbol desde hace una semana, cuando el equipo dejó escapar en Tenerife su primera bala para sellar la clasificación. La segunda y definitiva llega ahora en Pasarón, donde, entre entradas y carnés de socio, ya se ha completado más de tres cuartos del aforo y se espera una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria colectiva pontevedresa. El propio Domínguez evocó ese ambiente. «Puede ser otro de esos días de 7.500 u 8.000 personas. Tengo muy buen recuerdo de todas esas grandes entradas y esperemos que sigamos la racha», apeló recordando su visita como entrenador visitante con el Ourense CF de hace dos campañas o el derbi ante el Racing de enero.
Los ingredientes ya están mezclados. El Pontevedra llega a su cita más grande en nueve años con un estadio encendido, un equipo fiable y una ciudad que lleva demasiado tiempo esperando este momento. La ecuación es simple: ganar para seguir soñando. Y Pasarón, una vez más, será juez y cómplice.
Dos rivales que dependen de sí mismos en un final de liga no apto para cardíacos
El cierre de temporada regular para el Pontevedra deja una final en Pasarón entre dos equipos cuyo premio será totalmente diferente. Uno pelea por subir, el otro por no bajar, pero ambos comparten una misma realidad: no necesitan ver lo que ocurre en otros campos para cumplir su objetivo.
Las matemáticas en el Pontevedra son sencillas. Cuatro equipos para dos puestos de playoff: Pontevedra, Castilla, Ponferradina y Barakaldo. Una victoria asegura la fase de ascenso, pero el puesto final sí que no depende de los granates. El cuádruple empate a puntos de la actualidad beneficia a los de Pasarón, que son cuartos en estos momentos. Los pontevedreses saldrían beneficiados de cualquier empate a puntos que incluya a Ponferradina y/o Barakaldo, pero no sería así en el caso de que la igualada sea únicamente con el Real Madrid Castilla, único rival directo con el que el Pontevedra tiene perdido el average particular.
Las cuentas del Avilés
En Asturias las cábalas son algo mejores, ya que los avilesinos únicamente necesitan puntuar para consolidar su plaza en Primera Federación. El Real Avilés se juega la permanencia con el Ourense CF y el Talavera, a los que aventaja en tres puntos. El equipo de Lolo Escobar incluso podría alcanzar su objetivo perdiendo siempre y cuando el Osasuna Promesas, ya descendido, consiga ganar su partido a un Mérida que tampoco se juega nada.