Una exposición enmienda errores biográficos sobre la pontevedresa Mercedes Ruibal

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

El hallazgo de la partida de nacimiento de la artista permite situarlo en 1926 en Xeve

04 may 2026 . Actualizado a las 17:30 h.

Además de saldar una deuda con el arte gallego contemporáneo, la exposición Arte en parella. Mercedes Ruibal-Agustín Pérez Bellas, muestra que se podrá visitar hasta el 28 de junio en el Museo de Pontevedra, corrige una serie de errores asentados sobre la artista nacida en Xeve. El más llamativo, el relativo a su fecha de nacimiento.

Y es que, tal y como reseñó la comisaria Cristina Villaverde Ruibal, en este 2026 se conmemora el centenario del nacimiento de Mercedes Ruibal. «Había moitas dúbidas porque nas enciclopedias e nas biografías de Mercedes non din que nace no ano 26, sempre pon que é no ano 29, o ano 30 ou o ano 27». Sin embargo, el trabajo de documentación que llevó a cabo le permitió localizar, según explicó, el certificado de nacimiento de la pintora pontevedresa, documento «que certifica que o ano foi o 1926 para eliminar toda dúbida».

En este punto, desde el propio Museo de Pontevedra resaltan el hecho de que la labor de Cristina Villaverde no solo ha permitido corregir datos biográficos «ata agora errados», sino que ha posibilitado que se restauren «aspectos persoais e da súa obra pouco coñecidos, tanto dos que se refiren aos seus anos na Arxentina, como dos referidos a súas estancias en Madrid e Roma». De igual modo, «aspectos sociais e políticos que tantas veces activaron a súa pintura dos anos 60 e 70 merecen un especial recoñecemento e figuran na mostra por medio dunha serie de obras, pouco coñecidas, que permanecían en distintas coleccións particulares e ás que se suman algunhas das que foron realizadas con clara vocación mural», algunas localizados en establecimientos de la misma ciudad de Pontevedra.

El propio vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafa Domínguez, subrayó el hecho de que «esta exposición serve para corrixir unha mirada incompleta da historia da arte galega». En gran medida, esta situación es consecuencia directa del hecho de que, si bien Mercedes Ruibal fue «unha das mulleres que, a finais dos anos cincuenta, vai propiciar a innovación plástica galega», en la actualidad se encuentra «un pouco olvidada», en palabras de Ángeles Tilve, directora del Museo.

Con este trasfondo, Arte en parella no solo se configura como la primera antología que esta institución le dedica a Mercedes Ruibal, sino que, también por primera vez, obras firmadas por esta artista entablan un diálogo o «dialéctica pictórica» con otras de quien fue su marido, Agustín Pérez Bellas, en un mismo espacio. Se trata de dos artistas que convivieron durante años y compartieron toda clase de experiencias vitales, «pero que manexaron estilos totalmente diferentes», apuntó Villaverde Ruibal.

Esto queda claramente patente en una muestra en la que se pueden contemplar 58 obras de Mercedes Ruibal y 57 de Agustín Pérez, y en la que una firmada por ambos que estuvo expuesta durante años en la desaparecida discoteca El Quijote de Sanxenxo sirve de frontera entre las dos visiones artísticas que planteaba este matrimonio. Aunque confrontados a nivel artístico, Agustín y Mercedes mantenían una ideología común que trasciende a sus pinturas, la lucha antifranquista, en su momento, y la reivindicación de las libertades democráticas: «Creen que en la vida hay que ser político», añadió.

Son 115 piezas, muchas de las cuales se exponen por primera vez al pertenecer a colecciones privadas. En el caso de Mercedes Ruibal, aunque pasa por varias etapas, hay una suerte de constante en su producción, la mujer, así como, por extensión, el matrimonio o la boda. «Bebe del románico y del barroco gallego, pero también bebe del mundo de los canteiros», remarcó Cristina Villaverde.

Agustín Pérez Bellas

De igual modo, destacó que también la obra de Pérez Bellas pasó por varias etapas llegando, incluso, a experimentar con la abstracción y el constructivismo —«pequeña incursión en el mundo de las vanguardias europeas», apuntó la comisaria de la exposición—. No obstante, «el tema central de Agustín es siempre el hombre», mostrándolo desde un punto de vista sarcástico, mordaz e irónico, lo que convierte sus obras en criticas a la sociedad en la que vivió, como también es una constante el mundo de la noche o las marinas.

En el caso de este artista vigués se percibe como hasta la década de los setenta «veía la vida en blanco y negro, pero ahora ya la ve en color». De hecho, el Museo expone el carácter multidisciplinar de quien compaginó los pinceles y su carrera de arquitecto con la escritura, era crítico de arte y de cine, así como escribía narrativa y poesía, y letras de canciones para discos.