La productora Mamen Quintas y el director Álex Rodrigo desvelan los detalles de la segunda temporada de la serie
03 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Desde su estreno, la segunda y última temporada de Punto Nemo, la serie grabada en, entre otras localizaciones, la batería militar de Puerto Cuaces, enclave de San Vicente do Grove bajo mando de la Brilat de Pontevedra, se ha convertido en una de las ficciones locales de más éxito en Prime Video. No cabe duda de que esto es consecuencia directa, no solo de un gran elenco de actores, sino también de la labor del director Álex Rodrigo y de la productora ejecutiva Mamen Quintas.
«Lo que intentamos desde Ficción Producciones —la empresa audiovisual que fundó— es hacer un buen producto, que nos apasione y que sea diferente. Algunos gustan más, otros gustan menos, unos tienen más nicho, más audiencia, otros no lo conseguimos... El algoritmo, el dichoso algoritmo», remarca Mamen Quintas apuntando que «esta segunda temporada es bastante diferente a la primera. Cada capítulo tiene un personaje que está sufriendo, está viviendo el declive de ese grupo de gente en Punto Nemo. Son una familia, pero estás viendo que esto se rompe, que esto se acaba».
En esta temporada final, los protagonistas de la serie «siguen luchando por vivir en la isla, por tener alimento, por tener agua, que no tienen, por poder salir de allí... Saben que es el punto más alejado de cualquier costa del mundo y que les va a costar mucho para ir de allí», refiere aludiendo a la trama sin hacer spoilers. «Nos vamos a encontrar que hay mucho sufrimiento, que nuestros personajes van cayendo hasta que, al final, hay un halo de esperanza», añade apuntando a que se han añadido personajes nuevos, como unos gemelos relacionados con un experimento.
Una de las dudas que suele acompañar a este tipo de producciones audiovisuales cuando llegan a su conclusión es si se dará respuesta a todas las incógnitas planteadas. A este respecto, Mamen Quintas es contundente: «Se van a resolver todas. Todas van a encontrar un sentido. Queríamos resolverlo todo, que el espectador lo entendiera muy bien», incide.
Eso no quita que, en el supuesto de que la plataforma se replantease la posibilidad de darle continuidad a la serie, extremo que no se ha contemplado, pues «nosotros siempre decimos ‘cuerpo a tierra’. Si de repente esto pita y es un exitazo, que ojalá y que nos venga Dios a ver, siempre hay la posibilidad de hacer una mini serie, una TV movie... siempre hay cosas. Hay un final esperanzador, que ahí sí que está abierto».
Ademas de nuevos personajes, Punto Nemo estrenó en esta segunda temporada director, ya que Alex Rodrigo sustituyó a Denis Rovira al frente de esta producción. Fue algo que este realizador ya había experimentado con Vis a Vis, serie en la que también aterrizó en su segunda temporada, aunque reconoce que fue un trabajo arduo el que llevó a cabo junto con David Muños, coordinador de guion, y el resto de guionistas para dar una continuidad directa a la primera temporada.
Más intimista
«La hemos hecho un poco más nuestra en el sentido de que es una temporada más intimista y más de personajes, igual con una trama más sencilla o con una serie de giros de guion más espaciados, por así decirlo, y centrándonos en las relaciones de los personajes», subraya apuntando que de la primera temporada «hemos cogido los elementos que más nos interesaban y que creíamos que habían funcionado con el público, y nos hemos hecho fuertes en el tono en el que nosotros nos sabemos fuertes, que tiene que ver un poquito más con el desarrollo de personajes».
Álex Rodrigo tiene claro que «el espectador lo que necesita es tener una continuidad con los conflictos y los objetivos de los personajes, todo lo demás, todas las herramientas que tienen que ver con lo visual, la narrativa, el ritmo... el espectador no va a echar de menos lo de antes, si tú le estás contando bien la historia y respetas a los personajes». «Guste más o guste menos, hemos hecho la mejor serie que nos ha parecido a nosotros», incide consciente de que «lo más importante es no perder el rumbo y el norte».
Reconoce, en cualquier caso, que la serie es una rara avis dentro del panorama audiovisual español: «Cuando me llamaron para hacer esta temporada me picó un poco el gusanillo del Alex Rodrigo adolescente que quería hacer ciencia ficción y que siempre en algún corto metía algún elemento. Siempre he estado como con eso en mente, pero a la vez sabiendo que en España es un género por el que no se quiera apostar porque es más caro, porque tiene un nicho de público minoritario, pero es un campo de experimentación y de juego donde puedes hablar de temas superprofundos», apunta.
A este respecto, sostiene que el género «lo puedes concebir como un simple artefacto de entretenimiento o puedes tratar de vehicular un contenido interesante». El realizador zaragozano mantiene que, en esta segunda temporada, se han decantado por esta segunda posibilidad al reflexionar «sobre la condición del ser humano, sobre las aberraciones que le hemos hecho al planeta, tanto en lo ecológico como en lo social, si el ser humano no puede ser de otra manera y estamos condenados a devorarnos los unos a los otros o si queda una esperanza y el ser humano es bueno por naturaleza y la sociedad lo ha corrompido».