El sistema de FVS deja más sombras que luces en el historial del Pontevedra CF
PONTEVEDRA CIUDAD
Con 32 jornadas de liga ya disputadas, el equipo granate solo se ha visto ayudado por el videoarbitraje en tres acciones. Este domingo fue la más decisiva
14 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La teoría del equilibrio futbolístico de Rubén Domínguez se está enfrentando esta temporada a una prueba de estrés tecnológica. El técnico del Pontevedra CF ha reiterado en diversas ocasiones que en el fútbol los errores y aciertos de equipos y árbitros terminan compensándose al final de las 38 jornadas. Sin embargo, con algo más de tres cuartos de la competición ya disputado, los datos del Football Video Support (FVS), el sistema de apoyo arbitral por vídeo implantado en la Primera Federación, dibujan un escenario de claro desequilibrio para los intereses lerezanos.
El Pontevedra ha visto cómo la tecnología intervenía de forma quirúrgica para frenar su inercia en momentos clave. La estadística es demoledora: diez goles anulados tras pasar por el filtro del monitor. Aunque el último de ellos, este pasado domingo ante la Ponferradina por un fuera de juego de Alain Ribeiro, se ajustó estrictamente al reglamento, la acumulación de festejos frustrados pesa en la moral del equipo.
Más allá de los goles, el FVS ha sido determinante en el apartado disciplinario. Tres futbolistas granates han tomado el camino de los vestuarios antes de tiempo por mediación directa de la pantalla: Montoro en Ponferrada, Miguel Cuesta en Avilés y, más recientemente, Alain Ribeiro en Zamora.
En los casos de Ponferrada y Avilés, la revisión no solo supuso la roja, sino también sendos penaltis en contra que obligaron a Marqueta a vestirse de héroe para evitar un daño mayor.
Un botín escaso
Frente al aluvión de decisiones en contra, el VAR de bajo coste solo ha sonreído al Pontevedra en tres ocasiones reseñables. Paradójicamente, la efectividad de estos aciertos ha sido dispar:
La primera fue en la jornada 12, en el empate en Pasarón contra el Mérida. Dani Selma falló un penalti, ratificado tras revisión solicitada por los extremeños, y el Pontevedra reclamó de nuevo penalti en el rechace por mano de un defensa visitante. Tras una revisión eterna, la mano fue señalada y Selma volvió a fallar la pena máxima (con todo la polémica por insubordinación que eso trajo) sin que los de Pasarón obtuviesen ninguna ventaja de ese acierto.
Para volver a encontrar otra acción de FVS positiva para los intereses lerezanos nos tenemos que ir ya a la segunda vuelta. Jornada 25 contra el Lugo. Santi Samanes fue expulsado al reclamar el banquillo pontevedrés un codazo que el árbitro confirmó por vídeo.
La tercera y última acción acertada la encontramos este domingo con el penalti señalado a los granates y que significó el 2-0. En la práctica, el único beneficio obtenido por el Pontevedra gracias al FVS en todo lo que llevamos de curso.
De estas tres intervenciones, solo la del pasado domingo ante la Ponferradina se tradujo en una ventaja competitiva real y directa en el marcador, evidenciando que la justicia del FVS le llega al Pontevedra con cuentagotas.
El malestar en el entorno de Pasarón no solo nace de las decisiones tomadas, sino de las que se quedan en el limbo. Al ser un sistema con menos cámaras y recursos técnicos que el VAR de la Liga Profesional, el FVS adolece de puntos ciegos.
Un caso claro es el que se vivió en el derbi de O Couto ante el Ourense con la supuesta agresión de Amin que el sistema fue incapaz de juzgar. La falta de planos nítidos impide que el árbitro señale acciones inequívocas, dejando al equipo en una situación de indefensión ante la propia precariedad del sistema.
A falta de seis partidos para acabar la liga, el Pontevedra sigue esperando que el monitor dicte esa sentencia de equilibrio de la que hablaba Rubén Domínguez. Por ahora, la tecnología parece hablar un lenguaje que el conjunto granate todavía no ha logrado capitalizar.