Las playas de las Rías Baixas se llenan de cacharros del pulpo: el arte prohibida goza de buena salud

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Los recipientes vetados han aparecido en todos los arenales a ambos lados de la ría de Pontevedra y se acumulan también en gran cantidad a lo largo de toda A Lanzada

14 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La arribada de cacharros del pulpo empujados por las olas hasta las playas pasa todos los inviernos cuando hay temporales, pero este año está alcanzando niveles de escándalo. Todas las playas de la ría de Pontevedra llevan semanas recibiendo estos recipientes que están prohibidos en Galicia al tratarse de un arte de pesca sumamente perjudicial para el pulpo. Y, sin embargo, su constante aparición de las playas demuestra que su utilización, por parte de personas que no acatan la Ley, sigue gozando de buena salud. Visto la cantidad de cacharros que hay en los arenales, podría añadirse que una salud excelente.

Los cacharros se lanzan al mar unidos por cabos y quedan calados en la superficie marina. Los pulpos, sobre todo las hembras, aprovechan este recipiente para ocultarse dentro y, en época de desove, para hacer sus puestas. Sin embargo, cuando las personas que emplean estos cacharros para coger los cefalópodos, los suben a sus embarcaciones para hacerse con el ejemplar adulto, también acaban provocando la muerte de las puestas, porque quedan fuera del agua. De esta forma se agrava el problema porque no solo se matan a los adultos sino que se impide que la nueva generación nazca.

En España no hay un criterio unificado sobre estos cacharros, que sí se permiten en algunas comunidades autónomas. En Portugal también se permite su empleo. En Galicia está vetado al quedar excluido de la lista de artes permitidas por la Xunta para el sector profesional. Los pescadores deportivos tampoco pueden emplearlos bajo ninguna circunstancia.

Los cacharros no son biodegradables a corto ni medio plazo porque están hechos de plástico. Así que no solo suponen un riesgo para el buen estado del recurso del pulpo en las Rías Baixas, sino que además se convierten en unos elementos que contribuyen a ensuciar el mar y las playas.

Estos días se pueden ver ejemplares sueltos o varios unidos por cabos en lugares tan al interior de la ría pontevedresa como Portocelo, en Marín; Agrelo, en Bueu; o Cabeceira y Lourido, en Poio.

Sin embargo, el número de estos objetos prohibidos en las playas aumenta según se examinan las playas que están más expuestas al Atlántico o se ubican en la boca de la ría. En Sanxenxo, este viernes se podían ver en la orilla en Areas, A Carabuxeira, Os Barcos, Silgar, Canelas y Major. Sin embargo, es en A Lanzada, donde la llegada de residuos vegetales y basura procedente de la actividad humana es más prominente a simple vista. La cantidad de cacharros en las pequeñas zonas rocosas del lado sanxenxino es muy notable, contándose en algunas zonas por docenas. Entre la basura también hay abundantes microplásticos, restos de cabos y redes, latas de bebidas y envoltorios en muchos fragmentos, que ensucian y afean la arena y crean un problema al ecosistema