La emoción calienta la fría tarde de Reyes en Pontevedra

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Recepción en el Concello, visita a La Voz y paseo por la ciudad llenan las agendas reales

12 ene 2026 . Actualizado a las 17:44 h.

Es el día de los niños. El que esperan durante todo el año y al que muchos se encomiendan para portarse aún mejor. La mayoría de las casas de Pontevedra amanecieron con nervios e ilusión y la emoción fue calentando uno de los días más fríos de estas Navidades. Los meteorólogos estiman que es el más frío de los últimos cuarenta años. Sin embargo, el termómetro marcaba una temperatura y los niños fueron poniendo calor a un día eterno que empezó bien temprano con la recepción a sus Majestades de Oriente en el Concello de Pontevedra. Allí los recibió el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, y cientos de críos que aprovecharon los últimos minutos para pedir esos juguetes que se quedaron en el tintero al hacer la carta. No faltaron los clásicos, como las bicis y los videojuegos, por un año en el que casi todos confesaban haber sido «muy buenos».

Y sus majestades respondieron a esas peticiones con una frase que subió aún más el emocionómetro infantil: «Venimos cargados de regalos». Aprovecharon la recepción y el saludo desde el balcón para lanzar un mensaje a los niños: «nunca dejéis de soñar». Es su día. Uno a uno pasaron por los tronos reales habilitados en la Casa Consistorial. Desde ahí, comenzaban un peregrinaje por distintos puntos de la ciudad. No faltó, como cada año, la visita a la delegación de La Voz de Galicia, en la calle Rosalía de Castro. Sus majestades llegaron a la redacción del periódico en sus coches, que se distinguían bien del resto. Llevaban una corona en lo alto del techo y aparcaban haciendo sonar las bocinas. Se bajaron de ellos y acompañados de los más pequeños entraron en la sede del periódico en Pontevedra para pasar un rato con los lectores.

Cabalgata y campaña solidaria

A medida que avanzaba el día y las temperaturas bajaban, la ilusión crecía. Desde las seis de la tarde miles de familias esperaban la comitiva real que partió de la avenida de Lugo hasta llegar al centro de la ciudad casi dos horas después. Aunque ayer fue el día de los Reyes, sus pajes ya empezaron a trabajar mucho antes con la campaña solidaria en(Volve). El programa promovido por la concejalía de Benestar Social, cerró la edición de este año con la colaboración de 472 cómplices dispuestos a comprar un regalo a 419 menores de hasta 14 años. El reparto arrancó el 2 de enero y todavía esta noche mágica se harán los últimos.

Pero antes de colarse en cada casa de madrugada, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron la ciudad para saludar a los más pequeños desde sus carrozas. Desde el inicio en la avenida de Lugo hasta la Alameda no había un hueco al que poder asomarse. Mucho antes de que empezase a rodar la comitiva real, la ciudad había blindado sus calles para garantizar la seguridad de los espectadores. Como es habitual no faltaron las quejas por el retraso de los reyes. Hubo incluso quienes bromeaban con los tiempos. «Hasta los pasos de Semana Santa van más rápido», decía un abuelo.

La llegada del camión de bomberos que abría la cabalgata borró las quejas y las transformó en ilusión y en alguna que otra pelea por los caramelos que se lanzaban. La lluvia respetó el desfile, a pesar de un amago que hizo poco antes de que los reyes llegasen el cruce de Benito Corbal y Daniel de la Sota, uno de los puntos de mayor afluencia del desfile.