Pasarón se quedó frío en la noche que buscaba revivir el pasado

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Unos 3.500 aficionados desafiaron el frío y acudieron a Pasarón a animar al Pontevedra
Unos 3.500 aficionados desafiaron el frío y acudieron a Pasarón a animar al Pontevedra Ramón Leiro

La afición soñaba con recibir a un Primera, como ocurrió hace un año

04 dic 2025 . Actualizado a las 00:37 h.

Hacía frío. El termómetro marcaba menos de ocho grados a la hora que empezó la segunda eliminatoria de la Copa del Rey. Era un equipo de Segunda que antes de empezar hacía volar la ilusión de los aficionados un año atrás, cuando comenzó el idilio entre el Pontevedra y la afición. De eso sirvió la competición el año pasado, de volver a ver lleno Pasarón, de remar en la misma dirección y trasladar ese ímpetu a la liga hasta llevar al equipo a donde está hoy: en Primera Federación. Con esa idea en la cabeza y desafiando al frío y a la lluvia que ni siquiera respetó el momento de arrancar, cerca de 3.500 voces calentaron la noche en una entrada que se esperaba más multitudinaria. Pero no faltó calor. Ni siquiera cuando el marcador iba en contra. Y no salían los números como querían.

No faltaron los Siareiros, que entrenaban bufanda y ondeaban desde bien pronto las banderas de Pontevedra y la de Cholo, el mítico jugador del Hai que Roelo, ese equipo de leyenda que todos recuerdan en las grandes citas. Esta se preveía que también lo fuese. Las gradas de Pasarón se fueron llenando desde bien temprano en una noche que se esperaba con más público y donde la afición no defraudó desde el primero al último minuto. La idea de pasar de ronda y que les pudiese tocar un equipo de Primera los impulsó. El año pasado superar al Levante, también de Segunda, trajo a Pasarón el sueño de volver a vivir la incertidumbre de que el Real Madrid o el Barcelona pudiesen caer en Pontevedra. Pero para eso había mucho que remar. Ayer no fueron capaces de sembrar esa semilla, pese a pelearla. El Eibar ganó por oficio. Apagó el sueño granate con dos goles de Martón, Corpas y Jon en una noche en los que los más jóvenes dieron un paso al frente. No fue suficiente para ganar, pero sí para demostrar que hombres como Oute tiene tablas de sobra para tener minutos en el primer equipo. Junto a él, Expósito, Conesa y Marcos Denia aprovecharon la oportunidad para reivindicarse en ese equipo en cuadro. Pero la ilusión de jugar ante el Eibar no fue determinante. Viendo que se escapaba la eliminatoria, Rubén tiró del banquillo mientras la grada no daba por perdida una noche que enfriaba la magia a medida que avanzaba la eliminatoria.

O Couto encendió la magia de la Copa después de que el Pontevedra hubiese encendido la magia de la competición en la tanda de penaltis. Ahora tocaba ilusionarse, pero el equipo vasco, que llegaba desesperado por volver a ganar, no se lo permitió. La lluvia borró a los granates de la Copa y les deja la liga como el único aliciente. El verdadero reto del Pontevedra. Lo avisaba en la previa el entrenador. Sin negar la importancia de Copa para enganchar a la afición, recordaba que el objetivo de este equipo es consolidarse en Primera Federación. También lo sabe la afición, que animó el esfuerzo de un equipo tocado por las lesiones que hizo lo que pudo hasta el último minuto. Fue imposible, pese a haberlo peleado.

La grada despidió a lo jugadores con aplausos y coreando, como siempre, «Pontevedra nunca se rinde».