El estreno del nuevo espectáculo del pontevedrés triunfa en un abarrotado auditorio de Afundación
16 nov 2025 . Actualizado a las 00:08 h.Hace ya dieciséis años, James Cameron diseñó y dio vida a Pandora un nuevo mundo cinematográfico que asombró a propios y extraños. Este sábado, muchos de los que acudimos al auditorio de Afundación de Pontevedra atraídos por el estreno de Nymeria a cargo de la compañía Pablo Méndez Perfomances sentimos, salvando las distancias, claro está, una sensación ciertamente similar a aquella. Estábamos asistiendo al nacimiento de un nuevo mundo, pero no del celuloide, sino de una de las artes escénicas, posiblemente, más espectaculares: el circo.
Por espacio de algo más de una hora, el espectáculo creado por Pablo Méndez y Laura Chica transportó al público que abarrotaba el auditorio pontevedrés por una serie de escenarios, desde El jardín de trufulas hasta El mundo de Shitake pasando por, entre otros, El nido de cuerdas, El corazón del agua o El gigante dormido para rematar con un virtuoso e hipnotizante El vuelo del quetzal, considerada como una de las aves más hermosas del planeta. Y todo ello aderezado con una tecnología y una puesta en escena audivisual que no hizo más que resaltar la actuación de los artistas. Esto es, el protagonismo recayó en todo momento en estos últimos. Nunca los efectos distrajeron la atención del auditorio, lo que es de agradecer.
Fue toda una prueba de fuego la que este sábado vivió el elenco de Nymeria, un espectáculo que tendrá este domingo una segunda función a partir de las 18 horas en el mismo escenario de Afundación. Y la superó con creces. El público disfrutó de un show pensado para todo tipo de edades, donde tanto mayores como niños gozaron de distintas modalidades de acrobacias y de humor... Y es qué sería el circo sin el humor.
Si hay que poner algún pero, algún pequeño pero, serían esos detalles pendientes de pulir propios de un estreno y poco más, cuestiones que, a buen seguro, se solventarán a medida se vayan sucediendo las funciones.
No cabe duda de que Pablo Méndez, tirando del tópico, ha sido profeta en su tierra. Prueba de ello, la respuesta con la que el público despidió al espectáculo.