El tirón de la vivienda protegida demanda más suelo y más ayudas para superar «la gran barrera» que supone dar una entrada
PONTEVEDRA CIUDAD
Los cooperativistas reclaman a la Xunta más subvenciones para que el desembolso inicial no frene a los futuros compradores
26 dic 2025 . Actualizado a las 20:46 h.Con el suelo de Valdecorvos prácticamente agotado y San Mauro todavía tramitando el Proxecto de Interese Autonómico para poner en marcha 2.040 pisos, los promotores de vivienda protegida autonómica piden más suelo para poder construir pisos que estén al alcance de quienes ven en la vivienda libre una opción prohibitiva. Un piso nuevo en la cooperativa Andares do Lérez de Tafisa ronda los 180.000 euros, muy lejos de los más de 263.000 euros que piden por uno en construcción a su lado. Ante este panorama, la demanda de vivienda asequible es clara. Y sigue creciendo.
Todo lo que se pone en marcha tiene salida y en muchos casos las cooperativas abren una lista de espera de la que no hace falta tirar. Pero ante ese tirón del ladrillo protegido, los cooperativistas reclaman más ayudas para facilitar la adquisición. «Nosotros ahora mismo no tenemos ningún suelo en cartera ni a futuro inmediato, no podemos seguir creando vivienda asequible por ese motivo», señaló Javier Castro, administrador de la gestora de cooperativas, Gestocar, en la visita que hizo este lunes la conselleira, María Martínez Allegue, a la promoción de vivienda protegida autonómica Andares do Lérez, que se está desarrollando en Tafisa.
Este inmueble de 56 viviendas se puso en marcha mediante una cooperativa que recibió 560.000 euros de ayudas, diez mil por cada uno de los pisos que construye. Es una de las ocho promotoras y cooperativas beneficiadas de estas ayudas autonómicas, que repartieron en lo que va de año 40,3 millones para 403 viviendas.
A la petición de más suelo para construir se suma la de impulsar ayudas directas para facilitar lo que Javier Castro denominó como «la gran barrera», la entrega inicial que los propietarios o socios de las cooperativas tienen que dar para poder optar a un piso. «Sería un verdadero impulso una ayuda a ese primer pago. Casi todo el mundo está en condiciones de pagar la cuota hipotecaria, pero no todo el mundo tiene esos 40.000 o 50.000 euros que hay que dar de entrada cuando se trata de una vivienda privada», añade. En esa línea, la conselleira recordó en Tafisa que los propietarios que quieran adquirir una vivienda en Pontevedra, así como los que opten a ella en las ciudades de A Coruña, Santiago, Ourense y Vigo y tengan menos de 36 años pueden recibir una subvención de hasta 20.000 euros. En el caso de tener 36 años o más, será de hasta 16.000 euros. «Dende a Xunta impulsamos este ano unha nova liña de axudas a promotores sufragada con orzamentos da Xunta de dez mil euros por piso para os promotores e outra para a compra de vivenda protexida de ata 20.000 euros. Estes 56 cooperativistas xa poden pedila e destinala á entrada», apuntó Martínez Allegue. Lo habitual es que los propietarios tengan que entregar el 20 % del precio total de la vivienda más el IVA antes de empezar la obra. Y en la mayoría de los casos es el principal hándicap para optar a un piso de protección autonómica.
La Consellería de Vivienda e Planificación de Infraestruturas anunció este lunes en Pontevedra que triplicarán la partida de estas ayudas hasta los 15 millones en el 2026. Trabajan en la modificación de la normativa para la construcción de vivienda protegida en suelo dotacional en desuso y estudian la posibilidad de incrementar la edificabilidad en suelo urbanizable, si se garantiza que el 60 % se destinará a este tipo de vivienda. «Precisamos máis solo para poder construír, a resposta do Concello de Pontevedra foi excepcional», apuntó la responsable autonómica en la visita a Tafisa, donde además de Andares de Lérez está en proyecto Beiras do Lérez, una promoción que sumará otras 53 viviendas a un barrio que se convirtió en una nueva zona residencial junto al río con más de seis edificios en el último lustro.
Pisos asequibles de tres habitaciones, dos baños, garaje y «casi siempre» con terraza
Optar a un piso de protección autonómica no es viable para todos. El Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) es exigente. Los interesados deben estar empadronados en Galicia y no pueden tener una vivienda en propiedad. Pero hay excepciones para quien pueda tenerla. «En el caso de que se hubiese heredado un galpón del abuelo en la aldea, se hace una valoración y no puede superar el 40% de la vivienda que se pretende adquirir», explica Javier Castro, administrador de la gestora de cooperativas, Gestocar, que lleva inmuebles en toda Galicia.
Los requisitos están pensados para poder acceder a la primera vivienda «cuando el nivel de renta no permite el mercado libre. Es un instrumento excelente de política social».
El edificio Andares do Lérez ya tiene 56 socios que ahora irán dando forma a sus viviendas, pero todas están pensadas para tener tres habitaciones, dos baños, una plaza de garaje y como apunta Castro «casi siempre con terraza». Son 85 metros cuadrados y entre 70 y 72 metros si son de dos dormitorios, además de tener la calificación energética más alta.
Este inmueble dispone de un presupuesto de 7,4 millones de euros para levantar los 56 pisos y las 89 plazas de garaje. A diferencia de otras construcciones, se eliminaron los bajos comerciales y se destinan a trasteros, centros de transformación y plazas de aparcamiento. Llevan cinco meses trabajando y está previsto que en un par de semanas, tal y como explicó ayer el jefe de obra, se «salga sobre rasante». En la acera de enfrente ya se ha empezado a trabajar en el proyecto de Beiras do Lérez, que tendrá 53 viviendas.