Ence propone reducir 39 puestos de trabajo en su fábrica de Pontevedra y los trabajadores van a la huelga

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Los representantes del comité de empresa de la fábrica de Ence en Pontevedra, esta mañana, anunciando doce jornadas de huelga para este mes de noviembre.
Los representantes del comité de empresa de la fábrica de Ence en Pontevedra, esta mañana, anunciando doce jornadas de huelga para este mes de noviembre. Ramón Leiro

La firma ofrece prejubilaciones y bajas incentivadas, pero la plantilla la acusa de iniciar «una guerra abierta» con los empleados después de que estos defendiesen con uñas y dientes la continuidad de la compañía

07 nov 2025 . Actualizado a las 19:42 h.

Hace unos días, la empresa Ence daba a conocer que sumaba cuatro trimestres consecutivos de pérdidas y que eso iba a implicar la puesta en marcha de un plan de eficiencia y competitividad; una medida que, en principio, se iba a traducir en una propuesta de despido colectivo en sus fábricas de Pontevedra y Navia. Pero las cosas se han matizado un poco y, aunque Ence sigue considerando que sacar adelante su plan de eficiencia «implica una reducción ordenada de su estructura de personal en el marco de un procedimiento de despido colectivo ya iniciado», primero ha decidido dar otro paso. La empresa se decantó por no iniciar directamente el período de consultas del procedimiento de despido colectivo y abrir, durante 30 días, «un proceso de negociación previo e informal con el comité de la biofábrica de Pontevedra». ¿Qué propone? Ence adelante un plan de amortización de puestos de trabajo, en el que los potenciales afectados son 39 personas, según sus cálculos, el 6, % de las que trabajan diariamente en la pastera pontevedresa. 

¿Qué ofrece a la plantilla? La firma señala que su oferta al comité de empresa es que haya bajas incentivadas y prejubilaciones. Señala que tampoco se descarta ofrecer recolocaciones en otras plantas donde está el grupo Ence. E indica que la amortización de esos puestos de trabajo «exige llevar a cabo inversiones previas que permitan automatizar tareas o mejorar los procesos actuales». La compañía también avanza que las potenciales salidas de trabajadores se producirían a lo largo de los años 2026 y 2027. 

Concretamente, desde la firma avanzaron que de esas 39 salidas de trabajadores de la fábrica de Pontevedra, un total de 19 se realizarían en el cuarto trimestre del 2027. Igualmente, la compañía señala que hay veinte personas que potencialmente podrían suscribirse a las prejubilaciones. 

Por otro lado, Ence indica que de forma paralela a la realización de este plan de eficiencia y competitividad continúa adelante el proyecto Pontevedra Avanza, con una inversión presupuestaria de 120 millones de euros. «Este proyecto hará posible producir y suministrar, desde Pontevedra, productos celulósicos especiales de la más alta calidad, que aportarán mayor margen y serán capaces de sustituir a la fibra larga y a los plásticos en multitud de aplicaciones. Esta iniciativa permitirá aumentar la eficiencia y competitividad de la biofábrica, garantizando que se mantenga a la vanguardia, generando empleo y riqueza sostenibles en el entorno». 

Los trabajadores de la fábrica de Pontevedra irán a la huelga y vierten graves acusaciones contra la empresa: «Quieren que vendamos a los compañeros» 

La oferta de Ence no le vale a la plantilla de Pontevedra. Este jueves hubo asambleas de trabajadores y, al parecer, el enfado de los empleados es notorio por esta propuesta de amortización de puestos de trabajo tras años de lucha de los trabajadores en la calle para que la empresa tuviese seguridad jurídica para continuar en Pontevedra. El comité de empresa dice que todo lo que Ence trasladó a los medios de comunicación, las 39 salidas de trabajadores y la oferta de bajas y prejubilaciones, en realidad no se le ofrecieron a los representantes de los trabajadores. Así que mientras la compañía les acusa de no querer sentarse a negociar, ellos dicen que es la firma la que actúa de mala fe y ni siquiera les hace una oferta, sino que «sí o sí quiere ir a un proceso de despido colectivo que es inasumible». 

Teniendo en cuenta la importancia del asunto, todo el comité de empresa de los trabajadores de la fábrica de Ence comparecieron este viernes ante los medios de comunicación. Hablaron dos personas, el presidente, Santiago Cerqueiro, y el secretario, Omar Vázquez. Ambos, con tonos distintos pero con un discurso homogéneo, describieron un panorama bastante desolador. Señalaron que actualmente «la dirección de la empresa inició una guerra total y abierta» contra los trabajadores. Echaron la vista atrás y recordaron que fueron estos mismos operarios los que durante años se dejaron la piel en la calle para defender la continuidad de Ence en la ría, mientras la empresa «prometía empleo e inversiones a nosotros y a las Administraciones públicas que está incumpliendo por todas partes». 

Así, señalaron que en cuanto se solucionó la papeleta judicial se llevaron un duro desengaño: «La empresa comenzó a incumplir todas sus promesas de inversiones. Anunciaron un plan Pontevedra Avanza que no avanza a ningún sitio. E incumplieron todo lo prometido a raíz de nuestra huelga del mes de enero a pesar de que eran cosas graves que atañían a nuestra seguridad y salud». Por todo ello, manifestaron: «Así que aquí estamos de nuevo porque nos toca pelear exactamente por lo mismo que cuando luchábamos contra el cierre de la fábrica, es decir, por nuestros puestos de trabajo». 

Luego, interpretaron lo que para ellos busca la pastera: «Lo que quiere es firmar un despido colectivo fuera del cauce legal, de lo que sería un ERE, sin ningún tipo de garantías. Pretenden que les demos un cheque en blanco. Quieren que vendamos a nuestros compañeros por tres cochinos euros en los costes de producción». Tanto Vázquez como Cerqueiro indicaron que las cosas tienen que hacerse al revés, que en el convenio de la pastera ya están marcadas las amortizaciones de puestos que se pueden acometer cuando se automatizan procesos, pero que la empresa quiere operar a la inversa: «Ellos pretenden eliminar los puestos de trabajo y luego invertir en automatización, eso es inaceptable. Ahora mismo las instalaciones no permiten prescindir de personal. Al revés, hay más carga de trabajo y tenemos una situación cada día más insalubre e insegura en la fábrica». 

En una línea muy dura, vertiendo acusaciones graves contra la empresa, a la que culpan de alimentar rumores de lo que puede estar pasando en las altas esferas de la empresa al «pasearse por la fábrica con directivos de Altri, que se supone que es nuestra competencia», señalan también: «Se han traspasado todos los límites de la mala fe y traición a los trabajadores. Nos ponen una mordaza en la boca y una pistola en la cabeza, no vamos a negociar con una pistola en la mesa». Y añaden que la compañía se jacta ante el comité de empresa de que «a Ence no le para el ERE nadie», lo que para los trabajadores «es una burla a la autoridad laboral e incluso judicial». 

La plantilla reclama cordura a la empresa y pide a las Administraciones que se impliquen, ya que consideran que Ence está incumpliendo «los compromisos adquiridos con los trabajadores, la comarca y Galicia». El presidente del comité, Santiago Cerqueira, lanzó un alegato final: «Que retiren os despidos e os recortes. Queremos inversións e traballo. Este comité de empresa xa puso enriba da mesa ese plan». 

Por tanto, tras lo dicho, si las cosas no varían, habrá huelga en Ence. Está convocada para los días 8, 11, 12, 15, 18, 19, 22, 23, 25, 26, 29 y 30 de este mes. Es decir, doce jornadas de paro que, salvo cambios, se iniciarán de forma inminente. 

La empresa, consciente de esta convocatoria de huelga, señaló que el paro «impactará notablemente en los resultados de la compañía, reduciendo los recursos disponibles para afrontar las salidas». Y señala también la diferencia entre la reacción de los trabajadores de Pontevedra y los de la fábrica de Ence en Asturias, donde se está con el mismo proceso: «En Navia, a diferencia de Pontevedra, se ha abierto un proceso de negociación previo e informal con los representantes de los trabajadores, a los que se les ha propuesto como medida para paliar los efectos de las salidas abordar procesos de prejubilaciones y bajas incentivadas. En Pontevedra el comité de empresa se niega a abrir cualquier vía de negociación».