La ganadería Victorino Martín se gana el tercer indulto de la historia del coso de San Roque

A. D. PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Heráldico, tercer toro de la tarde, fue premiado por su bravura y le brindó la puerta grande a Fernando Adrián. Daniel Luque repitió saliendo a hombros

16 ago 2025 . Actualizado a las 19:17 h.

La tercera y última corrida de la Feria de La Peregrina 2025 será recordada como una fecha señalada. En la tarde goyesca del coso de San Roque, Heráldico, toro de Victorino Martín, logró el indulto y pasó a la historia como el tercer astado en lograrlo en siglo y cuarto de existencia del coso pontevedrés.

La faena del viernes trajo consigo un aroma de nostalgia. En primer lugar el de la época dorada de la tauromaquia española, un siglo XVIII que marcó las bases de lo que es el toreo moderno y que se homenajeaba este viernes en Pontevedra con esta corrida de toros goyesca en la que Miguel Ángel Perera, Daniel Luque y Fernando Adrián fueron los responsables de saltar al ruedo. El otro componente nostálgico de la tarde en la plaza de toros pontevedresa lo ponían los animales, con la ganadería Victorino Martín regresando a la Feria de la Peregrina después de trece años de ausencia.

El oficio de Perera abrió la plaza. Frente a Portentoso, toro de 555 kilos y mayor peso de la tarde, Perera hilvanó una faena de menos a más, templando las embestidas hasta rubricar con una buena estocada. Oreja con petición de segunda no atendida por la presidencia y único premio del día para él, pues fue el mayor perjudicado de la tarde con el lote.

Le siguió Daniel Luque, quien de nuevo recibió el cariño de la gente de Pontevedra y escuchó hasta corear su nombre. El sevillano salió decidido a refrendar su idilio con la ciudad tras su gran faena del pasado domingo. Cites ajustadísimos, muletazos de exposición y rodilla en tierra para arrancar palmas y respiraciones contenidas de emoción. Mató con eficacia y recibió dos orejas, firmando su segunda salida a hombros consecutiva en esta feria.

Se acercaba el cénit de la tarde y el toro Heráldico fue el motivo. Fernando Adrián se encontró con un toro de embestida larga, humillada y constante. La faena creció en intensidad hasta desatar una unánime petición de indulto, que comenzó siendo tímida y acabó en clamor. Tres veces se perfiló el madrileño para matar y tres veces la plaza lo impidió con una pitada ensordecedora. La autoridad concedió el perdón y, con él, dos orejas y rabo simbólicos para Adrián, que acompañó a Luque a hombros en la salida.

Un cierre cuesta arriba

El prolongado protagonismo de Heráldico enfrió el ambiente para el resto de la tarde. El premio de la vida para el animal conllevó una interminable espera en la que ni los cabestros, ni el propio Fernando Adrián, saltando a la carrera al ruedo, conseguían sacar al toro de la plaza. A partir de aquí, la faena se fue apagando al tiempo que el sol también se ocultaba ante la incipiente llegada de la noche en la ciudad.

Perera, en su segundo turno, perdió el premio con la espada que se había ganado previamente trabajándose a un animal que no le ayudó a lucirse. Luque lidió un animal complicado y disperso que le obligó a pedir silencio y a tomar precauciones, y se fue de vacío. Fernando Adrián cerró con una faena deslucida por tres pinchazos antes de la estocada definitiva. El público, como en los dos toros que le precedieron, respondió con silencio.

La actividad no se detiene y este sábado a las 19.30 horas hay un nuevo motivo para acercarse a la plaza con el espectáculo ecuestre Pura Vida, el cual contará con la actuación en directo de Rubén de Marchena.