Premio nacional para la unidad neonatal del Hospital Provincial de Pontevedra

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Personal de la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del Hospital Provincial de Pontevedra, con el jefe de servicio de pediatría, José Antonio Couceiro
Personal de la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del Hospital Provincial de Pontevedra, con el jefe de servicio de pediatría, José Antonio Couceiro CHOP

El galardón del grupo internacional Chiesi valora la gestión del servicio ante los impactos asistenciales, ambientales y sociales. Participó con un proyecto presentado por la doctora Raquel Martínez Lorenzo

03 oct 2023 . Actualizado a las 20:08 h.

Reconocimiento nacional para la unidad de cuidados intensivos neonatales (ucin) del Hospital Provincial de Pontevedra. Este servicio de pediatría acaba de recibir un premio que otorga el grupo internacional Chiesi por la gestión que efectúa en su día a día ante los impactos asistenciales, ambientales y sociales, fomentando un compendio de buenas prácticas de organización operativa. La unidad neonatal del Provincial participó con un proyecto presentado por la doctora Raquel Martínez Lorenzo, orientado a utilizar los recursos disponibles minimizando el impacto medioambiental. Para ello, explican desde el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHOP), se hizo una valoración general de la unidad con la participación de todo el personal estudiándose los distintos factores en los que se podía intervenir. Entre las diversas candidaturas de centros de toda España, se valoró la labor de todo un equipo multidisciplinar, que «que optimizou a xestión enerxética e a reciclaxe da unidade cunha serie de medidas postas en marcha».

José Antonio Couceiro Gianzo, jefe de servicio de pediatría, puso en valor lo que implica la concesión de este premio por parte de la biofarmacéutica Chiesi: «Refrenda a humanización da atención e o traballo de equipo que prestamos na nosa uci aos recén nados prematuros e ás súas familias». Asimismo, destacó que «os nosos sistemas de sostenibilidade e compromiso asistencial e medioambiental tamén colaboran a reducir a duración das estadías dos neonatos na unidade, e con iso os potenciais riscos de infección, mellorando a calidade de vida dos meniños e os seus pais, que poden recuperar paulatinamente unha vida máis normal». Desde el Complexo pontevedrés se alude a que la unidad neonatal trabaja diariamente en su adaptación a las nuevas tecnologías para alcanzar mejores estándares asistenciales y de comunicación con las familias. 

El área de neonatología del Provincial se renovó en el año 2018 con una inversión del Sergas de 375.000 euros. Comprendió la dotación de equipamiento y nuevas instalaciones, que ampliaron el espacio de trabajo de los profesionales de la unidad neonatal, reubicando el nuevo equipamiento necesario para prestar asistencia a los recién nacidos. Este servicio vela por mantener unas adecuadas condiciones de bioseguridad ambiental, mediante la implementación de circuitos y barreras. También cuenta con pilas para lavar las manos y un sistema de climatización zonificada, regulable en temperatura, permitiendo las renovaciones de aire y con un nivel de filtración óptimo.

Desde la dirección del hospital se añade que con este trabajo, la uci neonatal consiguió colaborar en la Agenda 2030 de la ONU en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (salud y bienestar); educación de calidad; agua limpia y saneamiento; energía asequible y no contaminante; y producción y consumo responsables.

Un trabajo de equipo

La pediatra Raquel Martínez fue la encargada de presentar el proyecto, pero hace hincapié en que fue un trabajo y un éxito colectivo, de toda la unidad. La doctora comentó a La Voz que dentro de las dos categorías establecidas en los premios Chiesi optaron por concurrir al de sostenibilidad frente al de humanización. Apunta que en la unidad tenían ya un trabajo hecho con la reforma del 2018, que permitió un importante ahorro de energía al haberse cambiado todas las luminarias por otras regulables y de bajo consumo y tener puertas estancas y climatización.

¿Dónde se actuó o qué rutinas se cambiaron? Raquel Martínez cita que «muchas son cosas sencillas». En la unidad se recicla todo, desde el cristal, los plásticos, el papel o las pilas. También se donan a fines sociales los tapones de plástico de las botellas. «Otra de las cosas en las que más fallábamos era en el contenedor amarillo de los objetos punzantes, donde además de tirar la aguja iba la jeringuilla, algo que obligaba a cambiarlos con más frecuencia», explica. Asimismo se optimiza el material caducado, dando otro uso a los catéteres umbilicales para, por ejemplo, cursos de reanimación neonatal; el aprovechamiento del material estéril sobrante dándole otros usos, o el lavado de la ropa de cama y cunas solo cuando está sucio. Todo ello sin olvidar la educación a las familias.