De limpiar cristales a dirigir tres negocios en Pontevedra: «El no lo tenemos siempre, hay que pelear por el sí»

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Juliette Toro, en la puerta de su negocio en Pontevedra
Juliette Toro, en la puerta de su negocio en Pontevedra Ramón Leiro

Juliette Toro acaba de abrir una tienda dedicada a los peregrinos en el Camino Portugués

06 sep 2023 . Actualizado a las 15:34 h.

Juliette Toro llega sobre las seis y media de la mañana a su tienda. Da igual el día de la semana. Esa es su rutina. Toca arreglar todo para que a las siete pueda abrir sus puertas. No tiene un horario convencional. Cierra a las once de la mañana y vuelve a abrir Peregrino Market a las seis de la tarde hasta casi la medianoche. Adaptó sus horarios a los de los peregrinos. Hace un mes que abrió esta tienda en Virgen del Camino, el acceso de la ruta jacobea a Pontevedra. Y lo hizo siguiendo la máxima que ha hecho siempre y que hoy completa el nombre de su tienda. «Yo hago mi camino, como pone el letrero», recalca esta mujer de 32 años, que hace dos décadas dejó su Colombia natal por Portas. Se mudó en plena adolescencia para vivir aquí con su madre y desde que aterrizó en Galicia siempre ha peleado por salir adelante. Su historia es la de una inmigrante emprendedora. «Estábamos un día comiendo en la calle Virgen del Camino y veíamos la cantidad de peregrinos que pasaban. Se me ocurrió decirle a mi marido que sería una buena idea montar aquí un negocio para ellos, para darle servicio y así fue», explica. Cuando se levantaron de comer y pasearon por la calle, encontraron el bajo en el que está ahora. Sumaba un negocio más a una mochila que nunca se llena.

Arreglaron el local y se puso manos a la obra. Vende desde alimentación a regalos para que el peregrino se lleve un recuerdo de la ciudad. «La acogida de los turistas es muy buena, ahora toca hacerse con la de los vecinos de la zona», añade Juliette. Y eso que no es un barrio nuevo para ella. Muy cerca de donde acaba de abrir un negocio, tiene otro. «Comencé limpiando los cristales de una tienda especializada en comida latina, El Dorado Market y cuando el propietario lo dejó, me ofreció el negocio porque veía que era muy emprendedora», explica una mujer a la que nada se le impone. «No se puede tener miedo, hay que ver siempre si funciona y tirar para delante. El no ya lo tenemos siempre, hay que pelear por intentar que sea un sí», recalca. Detrás del mostrador de Peregrino Market, mientras repone fuerzas con un café con leche que acaba de prepararse, reconoce que limpiar cristales le abrió las puertas a su actual situación. Comenzó limpiando casas y hoteles en la zona de Portas y de Caldas y siguió después en Pontevedra. «Primero fueron los cristales y de ahí pasé al lavado de coches», apunta Toro, que dirige PonteClean: «Comencé limpiándolos a domicilio, pero después habilité un bajo que tenía mi marido en Lérez y también doy ahí el servicio». 

Ramón Leiro

Juliette no desaprovecha las oportunidades que se le ponen por delante, pero asegura que para poder llevarlas a cabo echa muchas horas al pie del cañón. Recorrió decenas de talleres mecánicos de Pontevedra dejando la publicidad de su lavado de coches. Quería ir ganando clientes. Y en uno de ellos, contactó con un par de concesionarios a los que ahora se encarga de ponerle los coches a punto. Apenas tiene tiempo para nada con las dos tiendas y Ponte Clean, pero no pierde la sonrisa en ningún momento. «Trabajo todos los días y las veces que descanso, mi hermano y mi primo me cubren. Ellos están conmigo», advierte Toro. Eso sí, las pocas horas que le queda libres son para su hijo de cuatro años. Ya puede estar rendida que al llegar a casa, toca echarse al suelo a jugar. «El tiempo que le dedico a él me revive y me da las ganas que necesito para seguir luchando», dice con emoción Juliette. Ve a su hijo y echa la vista atrás a su infancia en Pereira, en Colombia. La vida era muy distinta a la de aquí. Entre sus recuerdos está el ayudar a sus padres. «Con diez años cogía un micrófono y vendía con ellos zapatos por la calle, fueron tiempos duros», asegura esta emprendedora, que cuando llegó a España también echó una mano en las fiestas de Caldas. «De ahí mi lema, yo hago mi Camino», concluye antes de seguir poniendo la tienda al día en este primer lunes de septiembre.