Albañil a los 20 años: «Animo a los jóvenes a probar, se cobra bien, libro el fin de semana y a las cuatro estoy fuera»
PONTEVEDRA CIUDAD
La falta de relevo generacional lleva a las constructoras a pagar más: «Ya no vienen por el salario del convenio»
07 nov 2023 . Actualizado a las 16:10 h.Ángel es todavía muy joven. Tiene 20 años, pero cada día madruga para estar a las ocho de la mañana a pie de andamio. A pesar de esa juventud, lleva ya un par de años en la obra. Y lo tiene claro. Anima a los de su generación a formar parte de un relevo más que necesario para los albañiles que llevan toda la vida.
Lo hace por varios motivos. El primero, porque es una salida laboral y el segundo, para que aprendan de los veteranos. Él lo hace y espera seguir creciendo en la compañía. «Empecé un verano y pensé que iba a ser más duro, pero la realidad es que trabajas de ocho a cuatro de la tarde y tiene los fines de semana libres. El horario te da mucha libertad y se cobra bien», explica Ángel García, que una lesión en el hombro lo tuvo unos días de baja.
Hace un par de años que dejó los estudios y empezó en Balboa y Buceta. Cuando estaba a punto de cumplir los 18 años vio que lo suyo no eran los libros. No porque se le diesen mal, que tampoco, sino porque quería vivir otras experiencias. Su padre, que lleva años en la profesión, le animó a probar. «Soy peón, pero por lo menos me van enseñando y aprendo una profesión junto a los que saben», recalca.
Eso es lo que quieren las constructoras de la provincia, que lamentan que haya desaparecido el contrato de aprendiz que había hasta hace unos años y permitía ir formando a los nuevos profesionales. «Es un trabajo que te permite ir creciendo e ir asumiendo responsabilidades», comenta Ángel, que además de con el horario, se queda con el día a día en la obra: «Una de las cosas que más me gusta es que nada es igual, no hay dos días que se repitan. Hoy hacemos una parte y mañana estamos con otro trabajo distinto. Me gusta ver como se va haciendo un edificio». Ángel tiene un buen horario y cobra puntualmente cada mes. Reconoce que se metió en el «momento justo», cuando la oferta de trabajo es más alta que la demanda. Así que él lo tiene claro. A quien le pregunta, se lo recomienda con los ojos cerrados. Y va más allá. «Mucha gente pide más dinero por trabajar y las empresas se lo dan».
Sin relevo de albañiles a pie de obra
Las constructoras reconocen que los obreros no vienen por el salario del convenio: «Piden más»
nieves d. amil
«Los albañiles ya no vienen por el salario del convenio, van al que mejor pague». Han pasado 15 años desde que el sector de la construcción se paró en seco y los albañiles tuvieron que buscar un futuro mejor en otros campos. La pandemia ha dado la vuelta a una realidad para convertir a los profesionales de la construcción en piezas codiciadas por ser escasas. Hace falta de todo. Desde colocadores de ladrillos y azulejos a encargados de obra y peones. «No hay relevo generacional. No sé porque la gente joven no quiere trabajar», explica María Buceta, de la constructora pontevedresa Balboa y Buceta, que recalca que «tenemos que subcontratar e ir esperando que salgan de una obra para meterlos en otra». La situación es crítica y eso conlleva un encarecimiento de la mano de obra.
Ese es el día a día de un sector que pasó de la crisis del ladrillo a la crisis de encontrar profesionales. «No hay gente que venga detrás, no tienes una generación para poder formar», apunta Ana Domínguez, de Construcciones Ramírez. Las constructoras de Pontevedra coinciden en esa falta de relevo para poder atender sus proyectos. La mano de obra se paga ahora a 25 euros la hora. La escasez de profesionales y el alza de los materiales también se repercute en el coste. Pero son solo números, como los que marca el salario de un albañil en el convenio colectivo, y que ronda los 1.200 euros netos al mes.
La demanda de trabajadores es tan alta que por el salario del convenio ya no vienen. «Uno de nuestros trabajadores reconoce que a veces le dice a su hijo que se equivocó de profesión y en lugar de médico tenía que haber sido albañil», explica desde Construcciones Ramírez.
Ellos van dando formación a los trabajadores que incorporan para intentar tener una plantilla de la que poder tirar. Rastrean el mercado buscando albañiles para sacar adelante sus obras. «Es un mercado que se cotiza», reconoce Domínguez, que asegura que los estereotipos que acompañaron a la construcción hasta hace unos años han desaparecido. También la pandemia vino bien para dar carpetazo a las malas prácticas. «Esto ya no es como antes, cambiaron los salarios y la forma de trabajar. Son ocho horas y como muy tarde están fuera a las seis de la tarde. Nosotros intentamos promocionar a nuestros albañiles», explica Ana Domínguez, que ejerce de portavoz de Construcciones Ramírez.
Bajada de obras
El bum de construcción que dejó la pandemia está empezando a bajar como consecuencia de la inflación y la subida de tipos de interés. A pesar de estos condicionantes se sigue construyendo. Pero menos. El Colegio Oficial de Arquitectura Técnica de Pontevedra (Coatpo) recoge que la construcción de vivienda nueva y rehabilitación bajó un 5,2 % el primer trimestres del 2023 respecto al mismo período del 2022. «La financiación comienza a ser una barrera y se están mostrando leves signos de fatiga en el sector», señala Ricardo Sobral, delegado del Coatpo en Pontevedra.
A pesar del contexto, la demanda de profesionales sigue latente por la especialización de los trabajos. «Se necesitan trabajadores más cualificados y no hay gente joven que pueda aprender esas técnicas», concluye Sobral, sobre unos profesionales que tienen una edad media que ronda los 50 años.