Bob Pop, en Pontevedra: «Para un niño marica de mi generación había miedo al estigma o la pedrada, ahora hay zonas de refugio»

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

Presentó Días Simétricos y trabaja en una segunda edición de Maricón Perdido, de la que ayer proyectaron el primer capítulo en la Mostra internacional de cinema LGTBIQA+

26 jun 2023 . Actualizado a las 17:10 h.

A Bob Pop casi no le ha dado tiempo a conocer la ciudad. Ha llegado en tren desde Madrid y espera que el paseo de hoy con el alcalde, Fernández Lores, sea tan reconfortante como la instantánea que dejó su primera impresión de la ciudad. «Me ha dado tiempo a comer y a dar un pequeño paseo, pero parece maravilloso que sea una ciudad adaptada», reflexionaba antes de acudir a la Mostra Internacional de Cinema LGTBIQA+. Su agenda no tiene descanso. Y él se muestra encantado en su desembarco en la ciudad.

—¿Qué contará en su primera visita a Pontevedra?

—Vengo a hablar de la serie y de Días Simétricos, pero también de referentes LGTBI y de como abren caminos, como crean posibilidades que nos parecen vetadas, la importancia de cambiar el argumento y dejar de construir historias LGTBI donde todo acaba mal. Por suerte eso está cambiando y todo es más luminoso. Yo quise hacer eso en la serie.

—En Maricón Perdido cuenta su vida, ¿es duro ver esos momentos tan complicados reflejados en la pantalla?

—No, para nada. Es todo lo contrario, es una sensación preciosa de haber conseguido tener el espacio de privilegio para contar muchas cosas que durante mucho tiempo solo valieron la pena porque se pudieron contar alguna vez. Eso es maravilloso, sobre todo para un niño marica de mi generación. Había miedo al rechazo, al estigma o a la pedrada. Es muy revelador.

—¿Todavía se esconde la gente?

—Cada vez nos escondemos menos porque hay más zonas de refugio. Sigue habiendo lugares de desprecio, pero las familias son otra cosa. Cuando yo era joven, la familia era una réplica de la sociedad hostil y homófoba que había fuera. Ahora eso ha cambiado y hay más espacios seguros.

—Y qué le diría a un crío que en el 2023 esté en la situación en la que estaba usted cuando era niño.

—Pues que busque a otros y otras, que los hay, que hablé con la gente que lo quiere y se comunique. No tiene porque estar en casa, puede ser una profesora o un profesor.

—¿Es más necesario que nunca defender los derechos y celebrar el día del orgullo?

—Sí, es muy importante porque es reivindicar el orgullo, no como soberbia, sino el orgullo frente a la vergüenza que quieren volver a imponer, frente al ridículo y a la violencia que está subiendo. Hay que celebrar el orgullo y ampliar el espacio de convivencia entre todes.

—Cada vez la sociedad está más polarizada, ¿cuánto se puede retroceder en España el 23 de julio?

—Ya retrocedimos un poco, pero soy optimista y confío en que se repita un gobierno de progreso porque hay más que hacer, pero si no fuera así, creo que nos esperan unos años duros.

—Siempre pone humor a las situaciones más dramáticas, pero ¿cree que a la política le falta o le sobre humor?

—Creo que confundimos el humor con el chascarrillo y cuando nos enfrentamos a una situación política y lo primero que activamos es el chiste inmediato, se desactiva lo que hay de importante. Yo, que soy de chiste inmediato, creo que a veces hay que guardarlo para hacer el humor desde un lugar más documentado y crítico.

—¿Falta ese humor inteligente?

—Sí, pero también falta en las asociaciones políticas.

—Primero escribió el libro, luego la serie Maricón Perdido y ahora el segundo libro Días Simétricos. ¿Volverá al audiovisual?

—Sí, me encantaría. Estoy escribiendo sobre la segunda parte, pero muy distinta con el personaje del adolescente y su vida en Madrid después de muchos años.

—¿Quién le llama Roberto Todavía?

—Mi marido, algunos amigos y mi madre cuando me llama.

—¿Por qué Bob Pop?

—Surgió porque mis amigos me llamaba Bob o Bobito y 20 minutos me encargó un blog sobre cultura pop y no sabía que nombre ponerme. Mis amigos me dijeron Bob Pop. Y hasta entonces.