El programa, sí, pero «¿dónde está mi regalito?» Los partidos sacan la artillería del «merchandising» en Pontevedra

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Ramón Leiro

Los pastilleros son los reyes de una campaña en la que hasta se reparten cacao, pinturas o el estuche para las bolsas con las que se recogen las heces de los perros

24 may 2023 . Actualizado a las 12:58 h.

El soniquete de la campaña es ya nuestra banda sonora desde hace días. Raro es el que no tararea algunos de los acordes que salen de las furgonetas que siguen resistiendo desde aquellas primeras campañas de los años ochenta. Ahora se batalla en las redes, pero todavía queda el cara a cara entre el votante y el candidato para arañar entre los que tienen dudas y recibir los halagos de los fieles. Todo según el guion que se repite cada cuatro años. Sino que se lo pregunten al PSOE de Pontevedra que tira de puerta a puerta para captar a los indecisos. Y van cerca de 20.000 viviendas. Armados con carros de la compra tuneados con el lema de Iván Puentes, confían en que se movilice al 10 % de los que visitan. «Eso sería un concejal más», apunta Manu Fariña, que tanto patea que pierde casi un kilo a la semana. En la bolsa que entregan a cada vecino va el programa de Iván Puentes con dos papeletas para votar. Los regalos llegarán el viernes, cuando sacarán la artillería a las puertas de la jornada de reflexión.  No escatiman. Tazas, chapas, pegatinas, caramelos, colgadores de móvil y pastillero, sin duda el regalo estrella de una campaña a la vieja usanza. 

«¿Me puedo llevar un boli? Yo no voto en Pontevedra, soy de Cotobade y conozco al alcalde desde niño», decía una mujer en la carpa que el PP local montó este martes en la plaza de la Peregrina. Aún así se llevó el programa de Rafa Domínguez, que este año echó la casa por la ventana y la mesa de campaña parece una tienda de souvenirs para todos los públicos. Un grupo de turistas de Benidorm se llevan hasta los globos. «En mi ciudad os votamos», dice una de ellas para justificar su visita, mientras metía en el bolso una de las piezas más codiciadas de esta campaña, un cacao en un bote redondo con las siglas del partido y el color corporativo. Tal es la demanda que han tenido que dosificar su reparto para evitar que pase lo mismo que con el estuche en forma de hueso para llevar las bolsas de los perros. «Las cerca de 200 que había volaron en las primeras 48 horas», reconoce Raquel Martínez, número 14 de la lista, que ofrece el programa a todo el que se acerca a por un «recuerdo». 

N.D. A.

Se acerca la hora de salida del colegio y comienzan a hinchar los globos. Saben que en un ratito empezarán a pasar por el puesto. Y es que en la mesa hay regalos para todos, es como esos juegos de la infancia que son aptos de 0 a 99 años. Pues en la carpa del PP de Pontevedra, igual. Los más pequeños pueden llevarse en la mochila unas pinturas, caramelos y globos con el logo del partido, mientras los mayores se apuntan al pastillero. «Al rural llevamos viseras porque se usan más y también alguna camiseta», apuntan desde una carpa en la que hay pulseras, bolígrafos, tazas y hasta hubo ponchos para la lluvia y paraguas que ya se agotaron. 

A pie de carpa confían en que los que se acercan lo hacen por el programa, pero nadie se va con las manos vacías y piden el regalo nada más llegar. Incluso cuando no son del partido. «Ah, sois del PP, ¿me puedo llevar el regalito?», decía una mujer que se acercaba con su perro. Aún así siguió junto a la mesa recogiendo la publicidad y barruntando con humor la idea de que «muchos perros votarían mejor que los humanos».

Ni unos ni otros encuentran apenas malas caras entre los ciudadanos. Y eso que los socialistas llegan hasta la misma casa de los votantes. «El primer escollo es el portal», explica un miembro del equipo de reparto. Son una veintena que recorren toda la ciudad a diario. Este martes tocó la calle Sierra. Pocos vecinos en sus viviendas y los que hay responden con un «gracias». A los que no, le queda la bolsa en el pomo de la puerta. También se encuentran sorpresas. «Yo no quiero nada, gracias», dice un vecino que acto seguido cierra la puerta. Apenas un minuto después la vuelve a abrir y pide disculpas: «No quiero ser descortés. Dámelo, lo siento. Muchas gracias», exclama al coger la bolsa que van sin regalo. Para eso habrá que ir el próximo viernes a la carpa. Tazas, bolígrafos, colgadores de móvil o los exitosos pastilleros bien valen para arañar un voto. 

Anabel Gulías, con la propaganda del BNG
Anabel Gulías, con la propaganda del BNG BNG

Quien se mantiene fiel a su política es el BNG de Miguel Anxo Fernández Lores. No hay dispendio como en el resto de partidos. El grupo nacionalista no tiene ni carpa, ni regalos para nadie, su programa queda en los buzones de todos los pontevedreses sin llegar a timbrarles en las puertas.  

El «merchandising» en la calle es en rojo y azul, pero también lo hay en verde. Vox, que este martes estuvo en Monte Porreiro es el único que se atreve a pedir un donativo para costear su campaña. Eso sí, los que se acerquen a conocer su programa también podrán llenar el estuche con lápices y bolígrafos, así como con un pin del partido y mecheros con la bandera de España.