Doce horas y más de mil kilómetros en moto de Ceuta a Pontevedra para ver ganar a su equipo

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

C. G.

César González viajó el viernes para ver el partido de Primera Federación y ahora volverá para ver a los suyos contra el Celta B y Dépor

27 feb 2023 . Actualizado a las 19:34 h.

Mil kilómetros en moto no son nada para César González. Viajó doce horas desde Ceuta a Pontevedra para ver como el colista ascendía un puesto en la categoría. Ni que media España estuviese congelada echó por tierra los planes de este motero recién prejubilado. Si hay nieve en la zona de Puebla de Sanabria y Ourense, él atravesó la Península por Portugal para llegar a Galicia tras iniciar el camino por la Ruta de la Plata. A las seis y media de la mañana cogió un ferri a Algeciras y enfiló la carretera hasta Pontevedra. «Quería demostrarle al equipo, que está en una buena racha, que si yo puedo, ellos también», explica este motero recién prejubilado, que se aferra al mensaje de «sí se puede».

«A las ocho me subí a la moto en Algeciras y a las siete y media de la tarde estaba curzando la ría de Pontevedra», explica este loco por las motos, que siempre que puede ve jugar a su equipo. Eso sí, es la ocasión que más lejos ha llegado. Ceuta y Pontevedra están en las antípodas del grupo 1 de Primera Federación, son los equipos que están separados más kilómetros. Pero eso a él le da igual. Subirse a una moto no le supone ningún esfuerzo y ver a su equipo mucho menos. Ni siquiera su condición de colista le desanimó.Y sin duda, valió la pena. El Ceuta goleó al Pontevedra CF y le cedió su puesto en el precipicio de la categoría. «Ahora fui a ver al Ceuta a Pontevedra, pero es posible, si Dios quiere, que esté en los partidos del Dépor y el Celta B», advierte César, que este lunes contestaba al teléfono en un alto en el camino que hizo más allá de Coimbra, donde pasó la noche de vuelta. La ida lo hizo del tirón, pero para regresar descansó en Portugal.

En sus planes estaba ver al Ceuta, pero había más. Como buen futbolero, tiene el corazón dividido. La mitad es del Ceuta y la otra mitad del Atlético de Madrid. Así que buscó donde había una peña colchonera en Pontevedra y la localizó. «El sábado vi con ellos el partido en el Hotel Rúas, donde se ven habitualmente los de la peña», explica González. Tras ese partido aún le quedó tiempo para pasear por la ciudad y disfrutar del «entierro de Ravachol» y del final de Carnaval.

Al sábado festivo le siguió un domingo de resurrección. Se unió a un pequeño grupo de aficionados del Ceuta que residen en Galicia para ver a su equipo salir del último puesto. «Pontevedra me ha parecido impresionante y espero que el equipo se salve, se lo merece», comenta César González, que espera subirse al ferri a Ceuta sobre las 18.30 horas. Pero como buen motero, recalca que «la prisa mata, el mejor viaje es el que se cuenta». Y a él le quedan muchos por contar. Lleva en moto toda una vida, pero a sus 61 años y recién prejubilado, «en unas vacaciones constantes», espera continuar recorriendo África y seguir al Ceuta por la Península. Esta vez se lleva con un trofeo de vuelta a su casa. «Al acabar el partido, los jugadores vinieron a saludarnos y Frabrizio preguntó quién había cruzado el país en moto. Cuando le dije que era yo, me dio la camiseta. Había prometido que lo harían si ganaban», reconoce orgulloso César, que regresa con el trofeo en la maleta.