Aitana Franco, la alumna sorda que superó el obstáculo «más gordo» de las mascarillas y logró un premio de ESO

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Aitana Franco Fernández, en su casa de Rouxique, en Vilalonga (Sanxenxo), es sorda de nacimiento y logró un premio de  ESO al esfuerzo y la superación personal
Aitana Franco Fernández, en su casa de Rouxique, en Vilalonga (Sanxenxo), es sorda de nacimiento y logró un premio de ESO al esfuerzo y la superación personal Capotillo

Estudia un ciclo medio de Administración en el IES de Vilalonga, en Sanxenxo, y le gustan los animales, la música y viajar

13 ene 2023 . Actualizado a las 12:13 h.

Aitana Franco Fernández tiene 16 años y este curso estudia un ciclo medio de Administración en el IES de Vilalonga, en el municipio pontevedrés de Sanxenxo. Esta alumna es una de los veinte estudiantes de Galicia que recibieron un premio de ESO al esfuerzo y la superación personal correspondiente al curso 2021/2022. En la comarca de Pontevedra lo logró también Anxo Pazos, que estudió en el IES de Cotobade. Aitana es sorda de nacimiento. La razón fue que Araceli Fernández, su madre, contrajo una infección por citomegalovirus durante el embarazo. Desde entonces y a medida que Aitana crecía se sucedió un trabajo constante para que esa discapacidad auditiva no impidiera la evolución de la niña, que también arrastra un problema de memoria y razonamiento. Por eso, remacha su progenitora, su esfuerzo «es triple».

El haber superado la educación secundaria obligatoria (ESO) en el IES de Sanxenxo fue todo un logro, individual, pero también colectivo. Pero antes hubo otros muchos y, además del esfuerzo de Aitana y su familia, la implicación y dedicación de varios profesores en distintas etapas fue determinante. «Aitana llegó al colegio sin hablar y allí, en el CEIP Cruceiro, Patricia, la profesora de Audición e Linguaxe (AL), fue nuestro ángel. Aitana luchó, pero la involucración de Patricia fue increíble». Cuando la familia le comunicó a la docente que la hoy adolescente había conseguido un premio de ESO se echó a llorar de la emoción. Y es que fueron nueve años duros en los que la niña empezó sin hablar y sin entender, un trabajo incansable que se salvó, remacha Araceli, «con dificultades, pero sin tropiezos».

Aitana cuenta que al principio le costó adaptarse al nuevo instituto, el IES de Vilalonga, pero que ahora está contenta. «Me acogieron bien», dice. Se ríe cuando se le pregunta por qué escogió para seguir su formación un ciclo medio de Administración. «Lo elegí porque no me quedaba otra. A mí me encantan los animales y los niños, pero la verdad es que el ciclo me está gustando». Su madre añade que es muy joven para irse de casa a estudiar algo de veterinaria a Lugo y que para acceder a un ciclo superior tiene que tener primero uno medio. Así que el tiempo dirá si rescata esas vocaciones. Por lo pronto, lo que está estudiando es muy útil para la vida. «Trabas como papás no le vamos a poner ninguna». Aitana relata que una de las cosas que más le gusta es estar con animales. Su casa, donde vive con sus padres y sus abuelos, Juan y Tita, es una especie de zoo, bromean madre e hija. La chica enumera que tienen un perro, un gato, un canario, peces y hasta una tortuga. También disfruta escuchando música, en especial, pop.

A Aitana le hizo ilusión el premio porque supone reconocer ese esfuerzo de muchos años. «A sus abuelos ni te cuento la ilusión», añade su madre. Juan y Tita veían a los dos, hija y madre, en la pandemia del covid en aquellas tardes y noches de estudio para intentar no perder el curso. Y es que el impacto de las mascarillas fue tremendo para Aitana. Su familia habla de dos años «horribles». «Aitana escucha porque lleva un implante, pero se basa mucho en la lectura labial y en la expresión de la cara, así que la pandemia supuso el obstáculo más gordo», recuerda Araceli. Unas dificultades que se superaron gracias al «mucho apoyo» de los profesores del IES de Sanxenxo, en continuo contacto con la familia. Sin serlo, Araceli casi ejerció como una docente más. Por eso en vacaciones llega su tiempo de ser «solo mamá de Aitana, no profe».

El premio de la Consellería de Educación tiene una cuantía de 1.000 euros. No es ni mucho menos lo que más ilusión le hace a Aitana, pero tiene claro que lo ahorrará para hacer algún viaje, ya que conocer lugares es otra de sus pasiones. «Me gustaría ir a Valencia», desvela. Antes de eso, en Semana Santa, viajará a Irlanda a casa de unos amigos. Será el premio de su familia por ser como es. «Se lo merece mucho, es una niña que nunca protestó por estudiar y ni puso una mala cara», dice orgullosa su madre, que agradece la suerte que ha tenido siempre Aitana de dar con buena gente. «Afortunadamente, ni en primaria ni en secundaria ni ahora le han faltado al respeto o sufrido bullying. Siempre ha tenido muy buenos compañeros».