«El río Lérez no tenía peligro el día que José Manuel desapareció; aquí entrenan niños de 6 años»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

CAPOTILLO

La primera persona que acudió tras la alerta asegura que no había condiciones de riesgo cuando se perdió al piragüista en Pontevedra; se sigue sin pistas de su paradero

01 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Fui el primero en llegar porque pensaron que era de mi club. Fui allí y vi que el río no tenía peligro ninguno. Al contrario, por ese río y con más caudal suben los niños de nuestro club entre 6 y 12 años para que aprendan a manejar el barco en condiciones que no son las normales en una regata de pista o en una regata de fondo. Van con chaleco, van con barco, van con apoyo de nuestras embarcaciones, que tenemos tres embarcaciones de apoyo controlando a grupos pequeños, pero nunca paso nada». Con estas palabras, Miguel Villanueva, entrenador de la Escuela de Piragüismo Ciudad de Pontevedra, descarta que las condiciones del tramo del Lérez en el que desapareció este viernes José Manuel Penas Balchada supusiesen un riesgo para este deportista del que era muy amigo.

Sus palabras vienen avaladas por las más de tres décadas que lleva entrenando en el tramo urbano del río pontevedrés. En 32 años, dice, «es la primera vez que un piragüista que, por causas que no tienen nada que ver con el deporte, se fue para abajo. Son cosas que no se prevén. Vas por la acera y te cae una losa de un edificio, y aquí igual», sostiene dejando claro: «Peligro no tiene ninguno. Uno se muere en la playa. ¿Y las playas tienen peligro? Cuando hay oleaje, nada más».

En este sentido, Villanueva se mostró convencido de que si Penas Balchada, de 49 años, desapareció en el agua tras volcar su piragua fue por las dolencias que tenía diagnosticadas y que, entre otras cuestiones, le hicieron jubilarse en Juguettos, la antigua tienda Chacón, donde trabajaba. De hecho, el pontevedrés abandonó por el mismo motivo la práctica deportiva activa, por lo que si cogía la piragua era para dar paseos, una pasión que inculcó a su hijo.

Miguel Villanueva deja claro, en todo caso, que el Lérez a su paso por Pontevedra tiene zonas de corriente y remolinos, pero «no es tanto como dicen». «Hay remolinos —añade— porque hay riada y hay más cantidad de agua que baja», pero contrapone el hecho de que «la carretera también tiene sus peligros. Es como todo», reflexiona, al tiempo que recuerda como a su amigo apenas le dio tiempo de pedir auxilio «y se fue para abajo».

En este punto, alude a que es habitual que en los adiestramientos se produzcan vuelcos, pero «vas y le ayudas a subir. Nunca pasa nada, pero ese día pasó. Fue una pena», concluye. 

Medios aéreos

Mientras, el despliegue de los servicios de emergencia se volvió a activar este lunes por cuarto día consecutivo pasadas las nueve de la mañana. En esta ocasión, las labores de búsqueda en la que, de nuevo, participan Bombeiros, Policía Local y Policía Nacional de Pontevedra, Salvamento Marítimo, Policía Autonómica, Guardacostas de Galicia y distintas unidades de la Guardia Civil como el Servicio Marítimo con base en Marín o el Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) cubrió, en términos generales, un área de algo más de 1,7 kilómetros de longitud, los comprendidos entre los puentes de O Burgo y el de la autopista AP-9, en las proximidades del muelle de As Corbaceiras.

No obstante, y dada la capacidad de algunas de las embarcaciones de los servicios de emergencias desplegados, estos rastreos en algunos momentos llegaron a situarse en las inmediaciones de la Illa de Tambo.

Al igual que en los días precedentes, se realizaron inspecciones en el tramo urbano del Lérez con embarcaciones y medios subacuáticos —está previsto que este martes ya no se sumen al dispositivo los buzos del GEAS, por lo que solo estarán operativos los adscritos a la unidad de buceo y rescate ERPOL, el Equipo de Respuesta Policial de la Unidad de Policía Nacional adscrita a la Xunta—, mientras que patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Local recorrieron ambas orillas para realizar inspecciones oculares en tierra. Los primeros compases de ayer lunes estuvieron marcados por unas condiciones meteorológicas que, por momentos, complicaron los trabajos de los servicios de emergencia, una labor que se benefició con la mejoría del tiempo a medida que iban transcurriendo las horas.

Esto permitió que una nueva unidad se sumase a las batidas. Y es que, desde primera hora de la tarde, la Policía Nacional desplegó su equipo de drones para, de este modo, poder llevar a cabo inspecciones desde el aire gracias al material óptico que equipa.

Sin embargo, todo este esfuerzo fue, de nuevo, infructuoso y pasadas las seis de la tarde se suspendió el operativo hasta este martes por la mañana.

El tercer día de búsqueda del piragüista desaparecido en el Lérez concluye sin resultado

López Penide

Pasadas las siete de la tarde de este domingo, cuando ya había anochecido debido al cambio horario, los servicios de emergencias confirmaron la suspensión del operativo de búsqueda de José Manuel Penas Balchada, el piragüista de 49 años que desapareció este viernes en el tramo urbano del Lérez al volcar su embarcación. Por tercer día consecutivo, los esfuerzos resultaron infructuosos, si bien desde el Concello de Pontevedra confirmaron que el dispositivo se va a activar, de nuevo, este mismo lunes por la mañana.

Lo cierto es que el operativo habilitado, al que también se están sumando particulares en piraguas, canoas y embarcaciones de distinta índole, se benefició este domingo de la meteorología, que dio un respiro dando paso a una jornada soleada y marcada por las altas temperaturas. De este modo, se pudo mantener un dispositivo que están actuando en dos frentes. Por un lado, desde el agua, tanto en superficie como de manera subacuática con buzos, como desde tierra con patrullas de la Policía Local y la Policía Nacional de Pontevedra.

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